Las redes sociales, camino de evangelización

Mons. Juan José AsenjoMons. Juan José Asenjo     Queridos hermanos y hermanas:
 
La celebración el próximo domingo 12 de mayo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre las grandes transformaciones que en el mundo de la comunicación y en las relaciones humanas, especialmente entre los jóvenes, están produciendo las nuevas tecnologías. 
 
Vivimos en la era digital, en la que cabe admirar el potencial extraordinario que albergan estos nuevos medios, cuando se usan para favorecer la comprensión y la solidaridad humana. Son entonces un verdadero don para la humanidad. 
 
La telefonía móvil, los ordenadores, internet y las llamadas redes sociales han potenciado la intercomunicación entre todos los lugares de la tierra, cosa impensable hace sólo unos años. Los jóvenes utilizan estos medios para entrar en contacto con otros jóvenes, para encontrar nuevas amistades, para crear comunidades y redes, para buscar información y noticias y para compartir ideas y opiniones. Las familias se comunican fácilmente, aunque sus miembros estén muy lejos unos de otros; los estudiantes e investigadores tienen acceso más fácil e inmediato a documentos, fuentes y descubrimientos científicos, y pueden así trabajar en equipo desde diversos lugares. Todo ello contribuye indudablemente al progreso de la humanidad.  
 
El desarrollo y la popularidad que estos medios han alcanzado responde al instinto sociable del ser humano, al anhelo de comunicación y amistad que está inscrito en nuestra propia naturaleza, reflejo del amor comunicativo y unificador de Dios, que quiere hacer del mundo una sola familia. En realidad, cuando nos abrimos a los demás, nos hacemos más plenamente humanos. Pero no basta favorecer el desarrollo de la comunicación entre las personas. Es preciso cuidar además la calidad de los contenidos que ponemos en circulación. En éste, como en otros campos, no vale todo. Es, pues, necesario que la ética dignifique y modere los avances en este sector tan importante de la vida social. Por ello, cuantos trabajan en el mundo de la comunicación han de respetar la verdad y la dignidad de la persona; han de promover además la cultura del diálogo y la amistad, evitando  compartir palabras e imágenes degradantes para el ser humano, excluyendo aquello que alimenta el odio y la intolerancia o lo que explota a los débiles e indefensos. 
 
Las nuevas tecnologías han abierto caminos para el diálogo entre personas de diversos países, culturas y religiones, permitiendo encontrarse y conocer los valores y tradiciones de otros. Las nuevas formas de comunicación están favoreciendo también la amistad entre las personas y los pueblos. A través de la amistad, un auténtico valor que embellece nuestra vida, crecemos y nos desarrollamos como seres humanos. Por ello, hemos de procurar no banalizar estas experiencias. La adquisición de nuevas amistades a través de internet no puede ir en menoscabo de nuestra  disponibilidad para la familia, nuestros amigos y las personas que entretejen nuestra vida. Eso sucede cuando el ordenador se convierte en un ídolo y el deseo de entrar en contacto con otros degenera en algo obsesivo. Entonces la persona se aísla, se alteran los ritmos del descanso y se carece de tiempo para la familia, el silencio y la reflexión, necesarios para un desarrollo sano y equilibrado de la persona. Sería deseable también que la ética regulara la participación en las redes sociales y en los llamados blogs, en los que el anonimato y la impunidad pueden producir daños irreparables a las personas, para lo que sería necesario algún tipo de regulación legal. 
 
En el mensaje que Benedicto XVI escribió para esta Jornada antes de su renuncia, titulado «Redes Sociales: portales de verdad y de fe; nuevos espacios para la evangelización», invita el Papa a los jóvenes católicos, y también a los adultos, a compartir con otras personas, a través de las redes sociales, el Mensaje de Jesús y los valores de la dignidad humana que promueven sus enseñanzas. En este sentido afirma el Santo Padre que los  creyentes tenemos que tener cada vez más claro que “si la Buena Noticia no se da a conocer también en el ambiente digital podría quedar fuera del ámbito de la experiencia de muchas personas para las que este espacio existencial es importante”. 
 
Efectivamente, el medio digital no es un mundo paralelo o puramente virtual, sino que forma parte de la realidad cotidiana de muchos, y en este mundo hay que anunciar también a Jesucristo como camino, verdad  y vida del mundo, fuente de sentido y de esperanza para todos, pero muy especialmente para los jóvenes. Nuevas tecnologías de la comunicación y redes sociales no son realidades ajenas a la Nueva Evangelización, sino complementarias, pues la Iglesia tiene que ofrecer al mundo el mejor tesoro que posee por todos los medios a su alcance. 
Al tiempo que saludo con respeto y afecto a los profesionales de los Medios de comunicación social, a los que agradezco el servicio que prestan a la Iglesia  haciendo de altavoces de nuestra noticias, a todos os envío mi saludo fraterno y mi bendición.  
 
+ Juan José Asenjo Pelegrina                                                                                              Arzobispo de Sevilla 
 
Mons. Juan José Asenjo
Acerca de Mons. Juan José Asenjo 346 Articles
Mons. D. Juan José Asenjo Pelegrina nació en Sigüenza (Guadalajara) el 15 de octubre de 1945. Fue ordenado sacerdote en 1969. Es Licenciado en Teología por la Facultad Teológica del Norte de España, sede de Burgos (1971). Amplió estudios en Roma donde realizó, desde 1977 hasta 1979, los cursos de Doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y las Diplomaturas en Archivística y Biblioteconomía en las Escuelas del Archivo Secreto Vaticano y de la Biblioteca Apostólica Vaticana. CARGOS PASTORALES Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en su diócesis de origen, en Sigüenza-Guadalajara, donde trabajó en la enseñanza y en la formación sacerdotal. Estuvo vinculado especialmente al Patrimonio Cultural como Director del Archivo Artístico Histórico Diocesano (1979-1981), Canónigo encargado del Patrimonio Artístico (1985-1997) y Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural (1985-1993). En 1993 fue nombrado Vicesecretario para Asuntos Generales de la CEE, cargo que desempeñó hasta su ordenación episcopal, el 20 de abril de 1997, como Obispo Auxiliar de Toledo. Tomó posesión de la diócesis de Córdoba el 27 de septiembre de 2003. El 13 de noviembre de 2008 fue nombrado Arzobispo Coadjutor de Sevilla y el día 5 de noviembre de 2009 comenzó su ministerio como Arzobispo metropolitano de Sevilla, al aceptar el Santo Padre la renuncia del Cardenal Amigo Vallejo. Por delegación de los Obispos del Sur, es el Obispo responsable de la Pastoral de la Salud de Andalucía. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, cargo para el que fue elegido el 15 de marzo de 2017. Ya había presidido esta Comisión de 2005 a 2009. Otros cargos en la CEE: vicesecretario para Asuntos Generales (1993-1997); secretario general y portavoz de la CEE (1998-2003); miembro del Comité Ejecutivo (2009-2017). Fue copresidente de la Comisión Mixta Ministerio de Educación y Cultura-Conferencia Episcopal Española para el seguimiento del Plan Nacional de Catedrales de 1998 a 2003. Ejerció de coordinador Nacional de la V Visita Apostólica del Papa Juan Pablo II a España el 3 y 4 de mayo de 2003. Ha sido miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia" y de la "Junta Episcopal Pro V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús".