La clase de religión en la escuela

Mons. YanguasMons. José María Yanguas    Queridos diocesanos:

Cuando ya el curso académico se encamina a su fin, me dirijo particularmente a vosotros, padres cristianos, para recordaros que llega el momento de  manifestar la voluntad de que vuestros hijos reciban clases de religión y moral católicas el próximo año escolar. Se trata de un derecho que tenéis como padres, y, a la vez, representa un deber que deben satisfacer el sistema educativo y las autoridades académicas.

Se trata de un asunto relevante, muy relevante. Los padres, partícipes del poder creador de Dios nuestro Señor, no os podéis contentar con traer vuestros hijos al mundo, con alimentarlos y ocuparos de su desarrollo físico. Sois los primero responsables de su educación. Os compete radicalmente la tarea de educarlos también en la fe y de mostrarles el camino para su recto desarrollo como hombres y mujeres cristianos. La Iglesia os recuerda a los padres que la fecundidad del amor conyugal no queda reducida a la procreación de los hijos, sino que de ella forma también parte la educación moral y la  educación espiritual de los mismos. Reconoce y advierte, al mismo tiempo, que vuestro papel de padres en la formación de los hijos tiene tal importancia que, cuando falta, no se puede suplir fácilmente. Es un derecho-deber “primordial e inalienable”, es decir, esencial y fundamental, del que nadie puede legítimamente privaros. A la vez, se trata de una tarea que no puede ser entregada del todo en manos de otras personas, como si se tratara de algo de poca importancia, poco precioso. Iglesia, estado y sociedad tienen una función subsidiaria y deben ponerse al servicio de los padres, para que podáis cumplir adecuadamente la misión que Dios mismo os ha confiado.

Pero es también claro que en la realización de esa misión propia de los padres, podéis valeros  de la ayuda de otras personas suficientemente preparadas.  La escuela, el colegio y quienes se desempeñan en ella como profesores de religión, colaboran con vosotros en la formación doctrinal-religiosa y moral de vuestros hijos, y es bueno que nunca pierdan esa conciencia de colaboradores.

Los padres católicos, y aun los que no lo son, tenéis varias e importantes razones para una conveniente formación de los hijos en la fe y en la doctrina moral de la Iglesia católica. Bastaría tener presente el hecho de que aspectos fundamentales de la cultura y del arte occidental, de sus costumbres e instituciones, resultan un enigma indescifrable sin un mínimo de cultura religiosa, en concreto, cristiana. Pero sobre todo, los padres tenéis el derecho-deber de ayudar y facilitar a vuestros hijos que conozcan las razones de su fe y de la moral cristiana, entren en diálogo con los otros saberes y conocimientos que van adquiriendo; de manera que crezcan y se desarrollen de manera armoniosa, sin rupturas interiores, evitando peligrosas quiebras entre fe y cultura.

Os recuerdo por ello, padres, el deber de procurar la debida formación religiosa y moral a vuestros hijos. Os hago presente, además, el derecho que os asiste ante el Estado para que los hijos reciban formación religiosa en el ámbito escolar. ¡Apuntad a vuestros hijos a las clases de religión y moral católicas! Es el lugar para profundizar en el conocimiento de la fe; para aprender a dar razón de la misma; para confrontarla con otras ideas y visiones de Dios, del mundo y del hombre; para encontrar respuestas a preguntas que resultan, antes o después, inevitables; para adquirir convicciones que puedan ser puntos seguros de referencia; para fijar la escala de valores que hace posible una vida lograda, feliz; para construir una personalidad armónica, unitaria, bien estructurada. ¡Padres, apuntad a vuestros hijos a la clase de religión y moral católicas!

+ José María Yanguas Sanz

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).