La Virgen María en el Concilio Vaticano II

Mons Ángel RubioMons. Ángel Rubio       En la clausura de la sesión tercera del Concilio, decía el Papa pablo VI: «Es la primera vez que un Concilio ecuménico presenta una síntesis tan extensa de la doctrina católica sobre el puesto que María Santísima ocupa en el misterio de Cristo y de la Iglesia».

En este capítulo se pone de relieve el papel incomparable de María en la historia salvadora siempre con relación a Cristo y a la Iglesia. Y esto no para disminuir los privilegios de María ni la expresión de la fe católica, sino más bien para evitar los excesos de una mariología que siguiendo sus caminos habituales, se había alejado de las bases bíblicas y tradicionales. También influyó la atención a nuestros hermanos separados para tratar la doctrina sobre María en relación con la Iglesia.

El Concilio al intentar exponer la doctrina  relativa de la Iglesia, desea esclarecer cuidadosamente el lugar que en ella ocupa la Madre del Salvador, o mejor la función que desempeña en la misma. El capítulo VIII de la Constitución Lumen Gentium pone de relieve el papel incomparable de María en la historia salvadora, siempre en relación a Cristo y a la Iglesia. María es presentada como la esclava de Cristo y de su designio redentor y como figura de la Iglesia. Evita tratar cuestiones discutidas. Así el texto no contiene el título de «Madre de la Iglesia», aunque Pablo VI dio a entender que sería posible este título. La única cuestión discutida que queda reflejada es la de María como «medianera». Y no es que hubiera dificultades acerca de la acción medianera, especialmente intercesora de María; era el término el que preocupaba, porque podía presentarse a equívocos por parte de los hermanos separados.

Por eso dice la Constitución «que nada merme y nada añada a la dignidad y a la eficacia de Cristo, el único mediador”. La Iglesia católica no vacila en reconocer la función eficaz, aunque subordinada de María. La comunidad cristiana da testimonio de esta verdad porque experimenta continuamente este apoyo de María.

Terminado el Concilio, el mismo Pablo VI llamó a María “Madre de la Iglesia”. Así aparece en el texto conocido como “El Credo del Pueblo de Dios”. Posteriormente, el mismo Papa dedicó a María todo un documento concreto que llevaba por título Marialis Cultus.

La Constitución termina con el título de «María señal de firme esperanza y consuelo para el pueblo de Dios que peregrina por la tierra». Esperanza y consuelo para el pueblo cristiano en marcha hacia Dios. Hasta el advenimiento del día del Señor y mientras el pueblo de Dios continúe su marcha, la Santísima Virgen sigue siendo un signo de esperanza y de consuelo. También ella conoció las tinieblas y las pruebas, de modo que sabe por propia experiencia lo pesada que puede ser nuestra carga. El afecto de que nos rodea nos exhorta a un esfuerzo que jamás se cansa.

Así pues, María, comienzo de la Iglesia triunfante, vive ya en cuerpo y alma, plenamente la gloria ansiada de los hijos de Dios. Lo que María posee lo espera anhelante la Iglesia entera. Cuando llegue el día del Señor. María, por así decirlo, da a la obra salvífica del Hijo y a la misión de la Iglesia una forma singular. La forma materna. Todo lo que se puede proponer en el lenguaje humano sobre el tener de la “índole” propia de la mujer-madre, la índole del corazón todo esto se le aplica a Ella.

Ella fue siempre como Dios quiso que fuera la Inmaculada, la llena de gracia, bendita entre las mujeres, la siempre Virgen, Asunta al cielo, la Madre de Dios y madre nuestra. En el mes de mayo viviremos nuestra devoción y amor a la Virgen:”con flores a María que Madre nuestra es”.

+ Ángel Rubio Castro

Obispo de Segovia

Mons. Ángel Rubio Castro
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Nace en Guadalupe (Cáceres), Archidiócesis de Toledo, el 18 de abril de 1939. Entró en el Seminario Menor diocesano de Talavera de la Reina (Toledo) desde donde pasó al Seminario Mayor “San Ildefonso” para realizar los estudios eclesiásticos. Fue ordenado sacerdote en Toledo el 26 de julio de 1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología en Madrid, por la Universidad Pontificia de Comillas y en Salamanca la Diplomatura en Catequética por el Instituto Superior de Pastoral. Es Doctor en Catequética por la Universidad Pontificia de Salamanca. CARGOS PASTORALES Tanto su ministerio sacerdotal como el episcopal han estado vinculados a la diócesis de Toledo. Como sacerdote desempeñó los siguientes cargos: de 1964 a 1973, coadjutor de la parroquia de Santiago el Mayor; 1971, Secretario de la Visita Pastoral; 1972, director del Secretariado Diocesano de Catequesis; en 1973 es nombrado capellán y profesor de la Universidad Laboral de Toledo, Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral primada, cargo que desempeñó hasta el 2000, y profesor de Catequética en el Seminario Mayor, donde fue docente hasta su nombramiento episcopal. Además, de 1977 a 1997 fue Vicario Episcopal de Enseñanza y Catequesis; de 1982 a 1991 profesor de Religión en el Colegio diocesano “Ntra. Sra. de los Infantes”; en 1983, capellán de las Religiosas Dominicas de Jesús y María; de 1997 a 2000 es designado subdelegado diocesano de Misiones y en el año 2000 delegado diocesano de Eventos y Peregrinaciones, Profesor de Pedagogía General y Religiosa en el Instituto Teológico de Toledo, Delegado Episcopal para la Vida Consagrada y Canónico de la Catedral, cargos que desempeñó hasta 2004. El 21 de octubre de 2004 se hacía público su nombramiento como Obispo titular de Vergi y Auxiliar de la Archidiócesis de Toledo. El 12 de diciembre del mismo año recibió la consagración episcopal. El 3 de noviembre de 2007 se hacía público el nombramiento como Obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 9 de diciembre de ese mismo año. El Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Segovia el 12 de noviembre de 2014, aunque continuó como administrador apostólico hasta el 20 de diciembre, día de la toma de posesión de su sucesor. Es Consiliario Nacional para Cursillos de Cristiandad. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Anteriormente, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Enseñanza (desde 2005) y de Apostolado Seglar (desde 2011). También ha sido miembro, de 2005 al 2011, de Vida Consagrada.