XX Jornada Interparroquial de solidaridad con los Parados – El agobio social del paro

BarrioBarrioMons. Barrio   Queridos diocesanos:

Antes de ofrecer una sencilla reflexión sobre el objetivo de esta carta pastoral, me parece de justicia subrayar con agradecimiento que esta es la vigésima Jornada de solidaridad con los Parados que estamos celebrando en Caritas Interparroquial de Santiago. Veinte años de manifestar inquietudes y preocupaciones en relación con las personas que se encuentran sin un trabajo que permite a la persona realizarse material y espiritualmente, y ofrecer un servicio a la sociedad.

La situación de paro laboral de una parte cada vez más significativa de la población activa en un contexto de crisis económica es un gravísimo problema social que está afectando al conjunto de nuestra sociedad.

“El desempleo, e incluso el subempleo, constituyen un mal, y muchas veces una verdadera calamidad social”1. El paro provoca situaciones dramáticas: dramas económicos por la dificultad de sacar adelante la familia, dramas morales y psicológicos por la frustración y la dependencia que generan en el desocupado la sensación de inutilidad, la pérdida de autoestima y la percepción de los
familiares que tal vez atribuyen esa circunstancia a la incapacidad y a la falta de iniciativa del que está en paro, estableciendo comparaciones con otros. Frente a una sociedad fragmentada es oportuno contar con personas que piensen que las cosas pueden mejorarse.

Nos decía Benedicto XVI en Santiago que hemos de edificar el presente y proyectar el futuro desde la verdad auténtica del hombre, desde la libertad que respeta esa verdad y nunca la hiere, y desde la justicia para todos, comenzando por los más pobres y desvalidos. No es correcta una concepción de
la libertad separada de la verdad y del bien, y desfigurada por el individualismo, y el materialismo práctico que ve en la vida solamente una realidad productiva y agradable, y que considera inútil el sufrimiento e injustificado el sacrificio por los demás.

Vemos que acceder a un puesto de trabajo cada vez está resultando más difícil por la falta de preparación, por la mutación laboral a la que nos enfrentamos y por las tendencias actuales hacia una economía de corto o de muy breve plazo. Esto exige una reflexión serena y audaz sobre el sentido y los fines de la economía. La doctrina social de la Iglesia ofrece especialmente en esto su dimensión sapiencial, indicando que la sabiduría, el pensamiento y la reflexión son capaces de descubrir nuevas perspectivas. En la situación en que nos encontramos, es necesario dar respuestas solidarias desde los diferentes ámbitos de la sociedad, saliendo de caminos trillados para transitar por otros nuevos cuyos únicos márgenes son la justicia, la solidaridad y el respeto a la dignidad de la persona humana. En este sentido, el objetivo de esta Jornada es motivar actuaciones formativo-ocupacionales que eviten las situaciones de exclusión social, subrayando a la vez la necesidad de políticas sociales necesarias para garantizar unos ingresos mínimos a todas las personas. De lo contrario, corremos el riesgo de definir nuestra sociedad entre incluidos y excluidos, acostumbrándonos a ver personas como si fueran de desecho. Una globalización que no es humana en las diferentes dimensiones de la vida religiosa, cultural, social, laboral y económica, esclaviza. “La dignidad de la persona y las exigencias de la justicia requieren, sobre todo hoy, que las opciones económicas no hagan aumentar de manera excesiva y moralmente inaceptable las desigualdades y que se siga buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos, o lo mantengan”2.

Ante esto el cristiano ha de desarrollar un gran sentido de la responsabilidad y de solidaridad: solicitar y apoyar reformas, ser solidario con iniciativas concretas y favorables a los que están en paro. Con el propósito de colaborar a construir una sociedad más justa y más digna del hombre no
podemos olvidar los valores del Evangelio y la participación en la Eucaristía “en la que como decía Benedicto XVI, Cristo se hace presente en su acto supremo de amor por todos nosotros, aprendemos a vivir como cristianos en la sociedad, para hacerla más acogedora, más solidaria, más atenta a las necesidades de todos, especialmente de los más débiles, más rica en amor”.
Comparto los sentimientos de tantas familias cuyos miembros están en paro.

Os saluda y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio

Arzobispo de Santiago de Compostela

 

1JUAN PABLO II, Laborem exercens, nº 18.

2BENEDICTO XVI, Caritas in veritate, nº32.

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).