Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús

eusebiohernandezobtarazonaMons. Eusebio Fernández    Queridos hermanos y amigos:

Creer en Jesús tiene una trayectoria en nuestra vida: ir avanzando en el seguimiento de Cristo. Seguimiento que es un proceso de identificación con los ‘sentimientos’ de Cristo: confianza total en el Padre, tratar a los demás como hermanos, misericordia, bondad, acogida, perdón, entrega de la vida, identificación con los pobres… Y, por encima de todo, el amor que dio unidad a la vida de Cristo y debe darla a la nuestra (cfr. Col 3,14), “porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito” (Jn 3,16). Por eso la vida de fe y en fe se concreta en el Mandamiento Nuevo de Jesús para vivir como Él vivió: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros.” (Jn 13,34-35).

Podíamos aplicar a nuestra vida de fe lo que el Concilio Vaticano nos dijo de manera bellísima sobre Jesús: “El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre”. Parafraseando al Concilio, podíamos decir: El cristiano, por el bautismo, ha sido unido a Jesús. El cristiano ha de trabajar como Jesús trabajó, pensar con la inteligencia de Jesús, obrar como Jesús obró y amar como Jesús amó. Es lo que estamos llamados a renovar en este Año de la Fe.

Para ello, necesitamos alimentar con mayor intensidad nuestra vida cristiana con la oración personal, con la lectura creyente y orante de la Palabra de Dios, con la celebración deseada y participada de la Eucaristía y con la vivencia de la Caridad. En nuestras reuniones y encuentros pastorales o de formación, estamos llamados a compartir fraternal y confiadamente nuestra fe, unidos a la Iglesia de cuya fe vivimos y con ella compartimos. Nuestra fe no es individualista, es eclesial y nos tiene que lanzar al encuentro con el hermano, especialmente, al más necesitado. Creemos y vivimos en la fe de la Iglesia.

[…] Nuestra fe nos lleva naturalmente a ofrecerla a todos. La alegría de la fe no es para guardarla, sino para compartirla “con delicadeza y respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo” (1 Ped 3,16).

[…] Pablo VI expresó en el año 1975 con claridad insuperable la centralidad de la evangelización en la vida de la Iglesia y de cada cristiano. No podemos olvidar sus palabras: “Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar” (EN. 14). Pablo VI se hace eco de la afirmación del Vaticano II: “La Iglesia entera es misionera, y la obra de la evangelización, un deber fundamental del pueblo de Dios” . Dicho en negativo: la Iglesia que no evangeliza no es la Iglesia de Jesús, cuya dicha, vocación, identidad y finalidad es precisamente evangelizar. La Iglesia no existe para sí misma, sino para el mundo, para llevarle lo que ella ha recibido.

Con todo mi afecto os saludo y os bendigo.

+ Eusebio Fernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
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Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.