Con María en el Mes de Mayo

martorell7Mons. Julián Ruiz Martorell     Queridos hermanos en el Señor: Os deseo gracia y paz. 

El Año de la Fe se va desarrollando como propuesta y oportunidad de gracia, como ocasión propicia para el fortalecimiento y el testimonio de la fe. Durante este tiempo tenemos la mirada fija en Jesucristo. En Él encuentra su cumplimiento todo afán y todo anhelo del corazón humano.  Como al discípulo amado, el Señor nos dice, también hoy: 

“Ahí tienes a tu madre” (Jn 19,27). Y nos corresponde a nosotros hacerle sitio en nuestra casa, en el hogar de nuestro corazón, en el espacio de nuestro vivir cotidiano.  En el mes de mayo experimentamos con mayor intensidad la cercanía y la intercesión de la Madre de Dios y nuestra Madre. Nos volvemos a encontrar con ella con amor filial. 

 A través de una gran variedad de iniciativas, el pueblo sencillo renueva su homenaje de gratitud y reconocimiento a la Virgen. Especialmente, la oración, la celebración del misterio de su vida, misterio que es fuente de alegría y esperanza para todos los cristianos que vivimos nuestra condición de peregrinos.  

La Carta apostólica Porta fidei nos recuerda los rasgos fundamentales de la fe de la Virgen: “Por la fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó en el anuncio de que sería la Madre de Dios en la obediencia de su entrega (cf. Lc 1,38). En la visita a Isabel entonó su canto de alabanza al Omnipotente por las maravillas que hace en quienes se encomiendan a Él (cf. Lc 1,46-55). Con gozo y temblor dio a luz a su único hijo, manteniendo intacta su virginidad (cf. Lc 2,6-7). Confiada en su esposo José, llevó a Jesús a Egipto para salvarlo de la persecución de Herodes (cf. Mt 2,13-15). Con la misma fe siguió al Señor en su predicación y permaneció con él hasta el Calvario (cf. Jn 19,25-27). Con fe, María saboreó los frutos de la resurrección de Jesús y, guardando todos los recuerdos en su corazón (cf. Lc 2,19.51), los transmitió a los Doce, reunidos con ella en el Cenáculo para recibir el Espíritu Santo (cf. Hch 1,14; 2,1-4)” (nº 13).      

En la Virgen María brilla la dignidad de todo ser humano, que siempre es precioso a los ojos del Creador. Quien fija en ella su mirada no pierde la serenidad, por más duras que sean las pruebas de la vida. Quien recurre a ella redescubre la belleza de la verdad y del amor, y vuelve a encontrar el camino que lleva a la casa del Padre.       En el mes de mayo agradecemos a la Virgen su intercesión en favor de la Iglesia. Ella, que abrazando sin reservas la voluntad divina, se consagró con todas sus energías a la persona y a la obra de su Hijo, nos enseña a guardar en nuestro corazón y a meditar en silencio, los misterios de la vida de Cristo.       

 San Bernardo escribió estas bellas palabras: “En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. Que no se aleje María de tu boca. Que no se aleje de tu corazón. Y para alcanzar su ayuda intercesora, no te separes de los ejemplos de su virtud. No te extraviarás si la sigues; no te desesperarás si le rezas, no te perderás si piensas en ella. Si ella te da la mano, no caerás; si te protege, no deberás tener miedo de nada, no te cansarás si es tu guía, llegarás a puerto felizmente si ella te ampara”.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición. 

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.