Sacerdote desconocido y conocido

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas     El título de este comentario me lo sugirió una visita a una población donde había un pequeño monumento al soldado desconocido. Tras orar brevemente por todas las víctimas de la guerra, pensé que también podría erigirse un monumento, aunque fuese virtual, al sacerdote desconocido y conocido, concretamente a los párrocos.

Recuerdo perfectamente que en mi época escolar, en este domingo cuarto de Pascua, tras la Misa, mucha gente entraba en la sacristía para felicitar al párroco. “Gracias por ser nuestro rector. Felicidades y por muchos años. Estamos con usted…”. A mi me parecía extraño que precisamente aquel domingo la gente que a diario le veía  y que en algún momento le criticaba, se mostrase tan amable. Por ello le pregunté si celebraba su santo o su cumpleaños. 

“No –me respondió-, ocurre que es el domingo del Buen Pastor”. Por eso en muchas parroquias agradecen al párroco que sea su pastor, a semejanza de Jesucristo, el Buen Pastor. Y me explicó el evangelio de aquel domingo. Para quienes no tengan sesenta años, debemos señalar que el evangelio de la misa era en latín. 

Yo, monaguillo travieso, con mis compañeros, fui a comprar con poco dinero, en aquel tiempo no teníamos, un trozo de coca, y se la regalamos al párroco porque era nuestro pastor. 

Hoy, cuarto domingo de Pascua, es muy importante que oremos por nuestros párrocos, por los que han regido nuestra parroquia y no hemos conocido y por los que ahora ejercen de pastores. Y sería hermoso que, por unos momentos, les diésemos las gracias por su vida y su servicio. 

Hoy es conveniente recordar y orar por los párrocos desconocidos, aquellos que durante años de muchas penurias económicas mantuvieron nuestras parroquias. Muchos de ellos, especialmente los que servían en pequeños parroquias –la mayoría en nuestra diócesis- vivían muy austeramente. No tenían salario. Vivían de la caridad de los fieles, de ciertos productos que cultivaban y de algún animal que sacrificaban. Algunos cultivaban su huerto, tenían gallinas y conejos… y así iban pasando. 

Unos 196 fueron asesinados al inicio de la guerra civil. 

Nosotros venimos de lejos: nuestras parroquias tienen una larga historia –la mayoría, la cuenta por siglos-, y ello gracias a los fieles y a los párrocos que han sido sus pastores. 

Hoy, bastantes sacerdotes son párrocos de más de una parroquia, algunos incluso de diez, y pese a ello se esfuerzan y se desviven por ser buenos pastores a semejanza del Buen Pastor. Este domingo, es un buen día para que los recordemos, oremos por ellos, y les agradezcamos su misión. 

A todos ellos, en el domingo del Buen Pastor, les erigimos un monumento, no material, pero si diciéndoles a todos: ¡gracias! 

A los difuntos: Vivid para siempre con el Buen Pastor Resucitado. 

A los que viven: puede que nunca os lo digamos, pero os queremos y os necesitamos. 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.