Una necesidad: Evangelizar

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris     Es muy común en ámbitos eclesiales hablar y proponerse acciones evangelizadoras y pienso que el camino pascual de este Año de la Fe debería aprovecharse, al menos, para hacer una cierta evaluación: ¿somos evangelizadores? ¿en qué, cómo, cuándo y dónde?

Sabemos que la mejor manera de evangelizar («de iluminarlo todo desde el Evangelio») es un testimonio coherente de vida y de palabra, en permanente contraste con lo que san Pablo llama «los dominadores de este mundo de tinieblas» (Ef 6,12).

He releído el capítulo 7º de la Constitución Conciliar «Lumen Gentium» del Vaticano II donde se insiste en la función que tenemos todos los bautizados por propia vocación de buscar el Reino de Dios, ocupándonos de las cosas temporales y ordenándolas según el proyecto de Dios…, guiados por el espíritu evangélico…, desde dentro, a modo de levadura. Al mismo tiempo se nos pide «consagrar» todas las realidades humanas y convertirlas en sacrificios espirituales, que se ofrecen al Padre en la celebración de la Eucaristía en unión con Jesús.

Se trata, pues, de la necesaria ordenación justa de las estructuras e instituciones temporales para reconducir el mundo a Dios: todo lo que implica la relación entre nosotros (la familia, la cultura, la vida social, el arte, la política, las asociaciones, la vida administrativa, la vida sindical, la economía…) y todo aquello que constituye nuestra  relación con la naturaleza (el trabajo, la transformación de materias primas, el trabajo científico o técnico…)

¿Qué estamos dispuestos a «hacer» -«entre todos y para el bien de todos»- a fin de «rescatar» nuestra respectiva parcela, sumándonos a la construcción de un mundo cada día más de acuerdo con el querer de Dios manifestado en Jesús?

Es preciso salir de las redes de nuestro yo y de todas las reducciones «religiosas» habituales y buscar en la Biblia testimonios auténticos de creyentes: veremos que todos ellos experimentan un contraste interior ante las perspectivas de la fe que les pide a veces un desarraigo exigente. Y esto provoca crisis, porque Dios interviene en nuestra vida pero no nos quita el peso de nuestra condición humana.

Leed la carta a los cristianos Hebreos cuando habla de la fe, glosando la vida de algunos testigos (Hebr. 11, 8-10. 17-19. 35-38). Indiscutiblemente es un lenguaje duro que no querrán escuchar aquellos que buscan un Dios consolador que venga a dar tranquilidad a su vida, o que se envuelven en un montón de protecciones aseguradoras que les ahorre el riesgo de la existencia.

Y este lenguaje, más tarde, será reafirmado por san Pablo (1Cor 4, 9-13.16) hablando de los apóstoles seguidores de Jesucristo, llevándonos a mirar y entender la fe como un camino difícil en el que las seguridades humanas desaparecen dejándonos solos ante Dios, el cual no porque nos ama deja de ser menos exigente.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.