Gaudí evangelizador

Mons. Lluís Martínez SistachMons. Lluís Martínez Sistach    La nueva evangelización necesita evangelizadores laicos que, con un nuevo ardor y nuevos métodos –por medio de su presencia y su compromiso en las realidades del mundo- anuncien a Jesucristo y su Evangelio a los hombres y mujeres de hoy.

Antoni Gaudí y Cornet, arquitecto del templo de la Sagrada Familia, fue un verdadero evangelizador con su vida y su profesión como laico cristiano. Tuvo una clara conciencia de que, como arquitecto de Dios, tenía que entregarse plenamente al ejercicio de su profesión para servir a Dios, y consideró que para él la mejor manera de hacerlo era dedicarse a la arquitectura.

Sus obras las culminaba con la cruz de cuatro brazos, como para significar el valor salvífico de la cruz de Jesús, abierta a los cuatro vientos. En todas las obras que realizaba buscaba la belleza y siempre que tenía ocasión destacaba la simbología religiosa, con el deseo de que aquellas obras que construía condujeran a Dios.

Este propósito de Gaudí aparece con una especial claridad en su gran templo de la Sagrada Familia. Así lo muestra el hecho, que proyectó sus tres grandes fachadas, del Nacimiento, de la Pasión y de la Gloria, como tres grandes retablos situados no en el interior, sino en el exterior del templo, con imágenes expresivas de la fe cristiana.

El arquitecto de Dios muestra igualmente su intención evangelizadora en las características torres y en sus inscripciones. Gaudí decía: “Estas inscripciones serán como una cinta helicoidal que se encaramará por las torres. Todos los que las leerán, incluso los incrédulos, entonarán un himno a la Santísima Trinidad a medida que vayan descubriendo su contenido: el Sanctus, Sanctus, Sanctus que, al leerlo, les conducirá la mirada hacia el cielo”.  

La riqueza simbólica, bíblica, teológica y litúrgica ha motivado que se haya dicho que la basílica de Gaudí es como la Summa Theologica de santo Tomás de Aquino trasladada a la arquitectura. Es conocida la entusiástica afirmación del que fue nuncio del Santo Padre en España desde 1913 a 1929,  Francesco Ragonesi. Después de escuchar de labios de Gaudí las grandes líneas de su proyecto de la Sagrada Familia, le dijo: “¡Usted es el Dante de la arquitectura, y su trabajo es el más excelso poema cristiano escrito en piedra!”

Durante las sesiones del reciente Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización, mientras escuchaba las diversas intervenciones, recordaba a menudo a nuestro gran arquitecto, en especial cuando se referían a la via pulchritudinis, es decir, al camino de la belleza, para acompañar a los hombres y mujeres de hoy al encuentro con Jesucristo y su Evangelio en la Iglesia. Me parece que se pueden considerar como especialmente dirigidas a Gaudí estas palabras del mensaje final de los padres sinodales: “En el arte en sus varias formas, desde las más antiguas a las más recientes, en cuanto tienden a dar forma a la tensión del hombre hacia la belleza, reconocemos un modo particularmente significativo de expresión de la espiritualidad”. Gaudí nos recuerda que, también hoy, la vía de la belleza es un camino particularmente eficaz de la nueva evangelización. 

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.