Sin vida, no hay futuro

Gil_HellinMons. Francisco Gil Hellín    Siempre que he leído los muertos que causó la segunda guerra mundial, me he quedado estremecido. Pero esa cifra, tremenda, ha quedado hecha trizas con las muertes causadas por el aborto. Sólo en China, cerca de trescientos cincuenta millones, es decir, el equivalente a más de tres guerras mundiales. Si a ellos añadimos los que se producen en los Estados Unidos, Japón y Europa, uno se siente sumamente entristecido, además de abochornado, y urgido a denunciar estas atrocidades y apoyar cuantas iniciativas se tomen para erradicar esta lacra, que abochorna a una sociedad que quiera merecer tal nombre.

España no es una isla en medio de este océano abortista, sino que participa muy activamente en toda esta barbarie mundial. Los hechos no pueden ser más probatorios: cada 4,4 minutos se produce un aborto, lo que equivale a 324 cada día; desde que se aprobó la ley del aborto, en 1985, se han producido un millón seiscientos noventa y tres mil trescientos sesenta y seis (1.693.366), que es el equivalente a la población de las comunidades de Navarra, La Rioja y Cantabria juntas; la inmensa mayoría se produjeron durante las 12 primeras semanas y uno de cada dos abortos lo cometen chicas de entre 20 y 30 años. Por otra parte, el aborto ‘libre’ es un hecho, pues 9 de cada 10 abortos se realizan “a petición de la mujer” y sin aducir ningún tipo de causa.

Todo esto reclama que todos y cada uno de los ciudadanos tomemos conciencia de que las cosas no pueden seguir así y nos impliquemos a fondo en cuantas acciones sean necesarias para acabar con esta situación. Es urgente que nuestra compasión se movilice para liberar a tantas mujeres de los grandes sufrimientos que conlleva un aborto provocado. ¡Cuántas personas rotas durante años y, a veces, durante toda la vida!

Además, hay que unirse para exigir que las Administraciones realicen una verdadera política de prevención basada en el incremento de ayudas sociales, incluidas las económicas, para la mujer embarazada. Así mismo es urgente instrumentar una política de formación e información preventiva que incluya, sobre todo, las alternativas que existen al aborto y las consecuencias del mismo para la mujer.

Un objetivo fundamental ha de consistir en impulsar el desarrollo de políticas públicas que garanticen el derecho del niño en el periodo prenatal y el derecho de la mujer a la maternidad, removiendo los obstáculos que lo impiden, así como la inclusión expresa del aborto como violencia contra la mujer.

En este contexto se entiende bien que los ciudadanos reclamen a quienes votaron como representantes suyos, que deroguen la actual ley del aborto, implanten medidas de apoyo destinadas a la mujer embarazada, aumenten los recursos públicos tanto de organismos como de dotaciones presupuestarias, elaboren e implanten un Plan Nacional sobre la Natalidad, incluyan expresamente el aborto como violencia contra la mujer y el niño en el periodo prenatal, y regulen el consentimiento específico, de modo que la embarazada sea informada con verdad sobre las secuelas que un aborto puede dejar para su salud física y sicológica.

España, como el resto de Europa, se ha convertido en un inmenso espacio gerontológico y sin futuro, si no cambian las políticas actualmente existentes sobre el aborto y la protección de la natalidad. Alguna vez me he preguntado si –detrás de la promoción del  aborto en España y en Europa- no existirá la mano negra del colonialismo que, bajo el señuelo del bienestar, lo que realmente esconde es el deseo eficaz de someter a quienes pueden hacerle sombra. Sea o no exacta esta apreciación, lo que no admite dudas es que o damos la alternativa al aborto con la promoción y defensa de la vida, o nos condenamos a pasar a la historia como una sociedad bárbara y que cavó su propia tumba.

+Francisco Gil Hellín,

Arzobispo de Burgos

 

Mons. Francisco Gil Hellín
Acerca de Mons. Francisco Gil Hellín 207 Articles
Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.