Pascua: opción por la Vida

Mons. VivesMons. Joan E. Vives    Celebrar la Pascua, creer en Cristo, es creer en la Vida, ya que seguimos a Aquel que dijo: «Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10). Y acoger su vida nos debe llevar a ser defensores de toda vida.

Hoy en muchas partes de Occidente se escuchan voces que claman por la vida y su defensa. No es un interés sólo por las especies animales amenazadas, sino sobre todo por la vida humana. Son muchos los que empiezan a abrir los ojos y se dan cuenta de que la «cultura de la muerte» (Juan Pablo II) se ha convertido en una grave amenaza para todos. Una vez más, la voz de la Iglesia, como una llamada en nombre de los débiles, ha resultado profética. En las últimas décadas la defensa que la Iglesia ha hecho de la vida ha sido ardua pero valiente: defensora de la vida y la dignidad de las personas, desde la concepción hasta la muerte natural. Esta lucha va arraigando en la mente de muchos hombres y mujeres de buena voluntad en todo el mundo. Encontramos algunos ejemplos como el del presidente del Consejo de Ministros de Italia, Mario Monti, quien declaró recientemente que produce mucha tristeza ver la destrucción de Italia. Se refería en particular a la alarmante disminución de la población. Y dijo que en un país que no tiene hijos se genera una especie de renuncia a mirar hacia el futuro. También Vladimir Putin, presidente de Rusia, al ver el daño que el aborto ha producido en la antigua Unión Soviética, reclama ahora que toda familia tenga al menos tres hijos. La tasa actual de natalidad en Rusia es de un hijo por familia, y advierte Putin que esto lleva a un punto muerto. Una vez más, la paradoja evangélica es cierta: quien da la vida la gana y la vive a fondo, y en cambio quien se encierra en el egoísmo, la pierde (cf. Mc 8,35). Un país que no da vida, o que la suprime con egoísmo, termina por perderse.

Hace unos años, el Papa Benedicto XVI destacó la gravedad de este «invierno demográfico». En España tenemos una de las natalidades más bajas y unas cifras de abortos altísimas, con más de 120.000 abortos en el 2011. Todo lleva a predecir un futuro muy difícil. De hecho, sin la fuerte inmigración de los últimos años, el país ya habría entrado en un estado de colapso. Los dirigentes ¿se darán cuenta de que el activo más valioso de una nación está en su gente, en sus niños y jóvenes? ¿Cuándo llegará el momento en que cese la matanza y sea reformada la legislación aberrante? Se trata de que la actitud pro-vida se vaya expandiendo y cada vez esté más presente en la conciencia social. Y debemos continuar animando a las familias, ayudándolas y apoyándolas, así como adoptar medidas económicas que aporten trabajo para la juventud.

Juan Pablo II señaló la urgencia de proclamar con renovada convicción y energía «el Evangelio de la familia y de la vida». Esta invitación mantiene toda su actualidad y forma parte del proyecto de la nueva evangelización. Debemos entender que la opción por la vida es la única puerta hacia un futuro humano digno y decente, y el gran distintivo de los cristianos desde la Pascua de Cristo. Nosotros quizás somos «diferentes» del mundo egoísta y relativista, pero debemos ser unos convencidos defensores de la vida, siempre y hasta el final: en los ya concebidos y en los enfermos y ancianos; ayudar y amar a quienes promueven iniciativas de vida; luchar por la abolición de la pena de muerte y de todo tipo de esclavitudes, valorando la familia con hijos, animando a los matrimonios jóvenes a acoger sin miedo y responsablemente los hijos y educarlos con amor, y compartir lo que tenemos como un compromiso solidario por la vida de todos.

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).