Catequesis dominicales durante el tiempo de Pascua

Mons. Manuel UreñaMons. Manuel Ureña      En  la plaza de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza

El Camino Neocatecumenal nos está regalando unas hermosas catequesis pascuales. Tienen éstas lugar, a las 19:00 horas, en la plaza de la Virgen del Pilar de nuestra ciudad de Zaragoza. Su duración es de aproximadamente 60 minutos. Y se van a impartir durante los cinco primeros domingos del tiempo pascual, los cuales caen en los días 7, 14, 21 y 28 de abril, y en el día 5 de mayo.

Estos encuentros semanales, que están abiertos a todos los cristianos y a todos los hombres de buena voluntad, se inscriben en tres coordenadas muy concretas: en la nueva evangelización, en el Año de la fe y en la necesidad de salir de los cuarteles de invierno, en donde parece que a veces nos encerramos, y de salir a calles y plazas para anunciar allí el Evangelio.

Por consiguiente, las referidas catequesis del Camino Neocatecumenal persiguen evangelizar, y evangelizar con nuevo ardor, con nuevos métodos y con nuevas expresiones, que es lo que constituye la esencia de la nueva evangelización.

Pero, al querer evangelizar, las catequesis que nos ocupan tienen como objetivo principal la transmisión de la fe, esto es, la transmisión del objeto de la fe, de la fe objetiva tal como ésta nos ha sido transmitida por la revelación positiva de Dios a través de la Escritura y de la Tradición, y tal como nos la propone la Iglesia, que es la que custodia fielmente la revelación, la única que interpreta ésta fielmente y la única que nos da su verdadero sentido. No en vano está siempre la Iglesia asistida por el Espíritu Santo.

Finalmente, las antedichas catequesis del Camino Neocatecumenal se imparten a cielo abierto, en plena calle, concretamente en la plaza del Pilar Y es que los tiempos actuales exigen que salgamos al exterior. Antaño, cuando vivíamos en un clima de cristiandad, podíamos abrir las puertas y esperar a que vinieran las personas. Hoy no es esto suficiente.

Hoy es necesario, sin duda, seguir abriendo las puertas, pero se ha hecho cada vez más urgente salir de casa e ir en busca de las personas que se han descarriado y están heridas; en busca de las personas que un día estaban con nosotros, pero que ahora se han alejado; y en busca, finalmente, de aquellos que, o bien no han escuchado la palabra del Evangelio, o bien, habiéndola escuchado, todavía no se han sentido increpados e interpelados por ella.

Con la sencillez, la clarividencia y el nudo realismo que le caracterizan lo proclama insistentemente el Papa Francisco. “Hace años – dice el Sucesor de Pedro – que todos trabajamos por lograr que la Iglesia esté en la calle tratando que se manifieste más la presencia de Jesús vivo”. Necesitamos “una conversión pastoral”, prosigue el Papa. “La necesitamos continuamente porque muchas veces tenemos la tentación de volver a las cebollitas de Egipto”. Y salir, compartir y anunciar exigen una ascesis de renuncia que es parte de la conversión pastoral. El miedo o el cansancio nos pueden jugar una mala pasada llevándonos a que nos quedemos con lo ya conocido y que, por tanto, no ofrece dificultades.

Otras veces – concluye el Papa – podemos caer en el encierro perfeccionista que nos aísla de los otros con excusas de diversa índole. Los tiempos nos urgen. No tenemos derecho a quedarnos acariciándonos el alma. No podemos quedarnos encerrados en nuestra cosita…chiquita. No tenemos derecho a estar tranquilos y a querernos a nosotros mismos.

No podemos permanecer en un estilo clientelar, en ese estilo que espera pasivamente la venida del cliente, del feligrés. Por consiguiente, en lugar de ser sólo una Iglesia que acoge y que recibe, hemos de intentar ser una Iglesia que sale de sí misma y que va hacia los hombres y las mujeres que no la frecuentan, que no la conocen, que se han ido, indiferentes. Dicho en síntesis con palabras literales del Santo Padre, “la conversión pastoral nos llama a pasar de una Iglesia reguladora de la fe a una Iglesia transmisora y facilitadora de la fe”.

Pues bien, esto es justamente lo que persiguen las catequesis pascuales del Camino Neocatecumenal en este tiempo de Pascua: evangelizar de un modo nuevo; transmitir la fe recibida; y hacer esto a plena luz del día, en las calles y plazas de pueblos y ciudades.

Las catequesis que se están impartiendo ofrecen tres núcleos temáticos: la fundamentación metafísico-antropológica del ser del Kerigma (catequesis 1 y 2); la presentación del Kerigma (catequesis 3 y 4); y la mediación de la Iglesia para el conocimiento y la vivencia del Kerigma (catequesis 5).

Acudamos a las catequesis del Camino Neocatecumenal. Y pidamos a Dios de modo insistente nos ayude con su gracia a comprender y a seguir la doctrina del Santo Padre el Papa Francisco.

Que el Señor nos lo conserve y le otorgue largos años de vida, le haga cada vez más santo y le libre de las asechanzas de sus enemigos.

Domingo, 14 de abril de 2013

III DOMINGO DE PASCUA

† Manuel Ureña Pastor,

Arzobispo de Zaragoza

 

Mons. Manuel Ureña
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Manuel Ureña Pastor nació en Albaida (Valencia) el 4 de Marzo de 1945. Realizó sus estudios de Enseñanza Primaria en las Escuelas Nacionales de su pueblo natal. En Septiembre de 1959 ingresó en el Seminario Metropolitano de Moncada (Valencia), en donde cursó el Bachillerato Elemental y el Bachillerato Superior, y, posteriormente, el quinquenio de Estudios Eclesiásticos, obteniendo en junio de 1970 el título de Bachiller en Teología. Entre los años 1968 y 1973, cursó Estudios Superiores de Historia y de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Literaria de Valencia. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca con una tesina sobre “El tema de Dios en el joven Leibnitz”. El 14 de Julio de aquel mismo año, 1973, recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos del entonces Sr. Arzobispo Metropolitano, S.E. Rvdma., Mons. José María García Lahiguera. A partir de septiembre de aquel año ejerce el ministerio sacerdotal, como coadjutor, en la parroquia de Nuestra Señora del Olivar de Alacuás (Valencia) y, al mismo tiempo, imparte clases de Teología pastoral, de Teología Fundamental y de Teología de la fe en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia. En Septiembre de 1976 es enviado a Roma para cursar estudios superiores de Filosofía en la Pontificia Universidad de Santo Tomás. Allí obtendrá en abril de 1984 el grado de Doctor en Filosofía con una Tesis Doctoral sobre el pensamiento del filósofo neomarxista alemán Ernst Bloch titulada: “Ernst Bloch:una interpretación teleológica –inmanente de la realidad” que mereció la máxima calificación académica. En 1980, es nombrado Director del Colegio Mayor "San Juan de Ribera", de Burjasot (Valencia), y profesor de Metafísica y de Historia de la Filosofía Antigua en la Facultad de Teología de Valencia. Durante dos semestres impartiría también las asignaturas de Filosofía de la Religión y de Historia de la Filosofía medieval. En 1987 es nombrado miembro de la Blochsgesellschaft, en la entonces República Federal de Alemania. El 8 de Julio de 1988 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Ibiza, siendo consagrado el 11 de septiembre de aquel mismo año. Y, desde el 20 de abril de 1990, simultaneó su ministerio episcopal en Ibiza con el de Administrador Apostólico de la Diócesis de Menorca. En Julio de 1991, el Papa Juan Pablo II lo trasladó a la Diócesis, entonces recien creada, de Alcalá de Henares, nombrándolo, al mismo tiempo, Visitador Apostólico de los Seminarios Mayores de las provincias eclesiásticas de Andalucía y Administrador Apostólico de la Diócesis de Ibiza. En 1992, el entonces Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Zaragoza, S. E. Rvdma., Mons. Elías Yanes Álvarez, lo nombró Consiliario Nacional de la Adoración Nocturna Española, cargo que sigue ejerciendo en la actualidad. En Julio de 1998 es nombrado Obispo de la Diócesis de Cartagena, Administrador Apostólico de la diócesis de Alcalá de Henares y Gran Canciller de la Universidad Católica de Murcia. Promovido al Arzobispado de Zaragoza el 2 de abril de 2005, comenzó a ejercer aquí su ministerio de sucesión apostólica el 19 de junio del mismo año, al tiempo que era nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena y Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, de Seminarios y Universidades, y del Comité Episcopal ‘Pro vita’. En la actualidad es miembro de la Comisión Episcopal de para la Doctrina de la Fe. Su investigación filosófica gira en torno al pensamiento marxista y al pensamiento postmoderno. En teología, ha trabajado bastante el pensamiento de los teólogos católicos Karl Rahner y Hans Urs von Balthasar; y, en teología protestante, ha familiarizado mucho con los teólogos protestantes Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer. Sus trabajos científicos son ya más de 60. Y su principal publicación es el libro Ernst Bloch, ¿un futuro sin Dios? (BAC MAIOR (Madrid) 1986). Reconocimientos: Hijo Predilecto de Albaida, Medalla de Oro de la ciudad de Murcia, Defensor de Zaragoza 2008, Premio IACOM (Instituto Aragonés de Comunicación). Premio Fundación Carlos Sanz 2010. Caballero de Honor de Ntra. Sra. del Pilar. Encargos pastorales: Miembro de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal, trienios (1993-1996; 1996-1999; 1999-2002; 2002-2005; 20005-2008; 2008-2011). Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (2011-2014). Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.