Mensaje Pascual a las Cofradías y Hermandades de Gloria. Año de la Fe

Mons. Ramón del HoyoMons. Ramón del Hoyo    Queridos hermanas y hermanos:

 1. Al dirigirme, una año más, al numeroso grupo de fieles que, en toda la geografía diocesana, celebráis pronto vuestras fiestas titulares, siguiendo arraigadas costumbres locales y familiares, debo, antes de nada, animaros y compartir vuestra alegría y la de vuestras familias. Dios les sonríe en sus devociones a través de la Santísima Virgen y los Santos de vuestra devoción. Os bendice y escucha vuestras súplicas. Pedid también por mí, como lo hago por vosotros.  

  2. El Papa Pablo VI en Evangelii nuntiandi, nos dice que en la piedad popular se manifiesta “una sed de Dios que sólo pueden conocer los sencillos y los pobres”. Por otra parte, subraya, esta religiosidad“hace capaz de generosidad y sacrificio hasta el heroísmo, cuando se trata de manifestar la fe. Comparte un hondo sentido de los atributos de Dios: la paternidad, la providencia, la presencia amorosa y constante. Engendra actitudes interiores que raramente pueden observarse en el mismo grado en quienes no poseen esa religiosidad: paciencia, sentido de la cruz en la vida cotidiana, desapego, aceptación de los demás, devoción” (Evangelii nuntiandi, 48).

 3. Acerquémonos también en su vigésimo aniversario al Catecismo de la Iglesia Católica, podemos leer que: “Además de la liturgia sacramental y de los sacramentales, la Catequesis debe tener en cuenta las formas de piedad de los fieles y de religiosidad popular. El sentido religioso del pueblo cristiano ha encontrado, en todo tiempo, su expresión en formas narradas de piedad en torno a la vida sacramental de la Iglesia: tales como la veneración de las reliquias, las visitas a los santuarios, las peregrinaciones, las procesiones, el vía crucis, las danzas religiosas, el rosario, las medallas, etc.” (n, 1674).

     Esta doctrina procede de los Concilios de Nicea y de Trento, con la advertencia siempre de que estas ricas expresiones de religiosidad nunca deberían sustituir a la vida litúrgica, sino ser, más bien prolongación de la misma, como se indica asimismo en el Concilio Vaticano II, en la Constitución Sacrosanctum Concilium, nº 13.

  4. Os invito y exhorto para que desde la preparación conveniente de estas fiestas religiosas aflore y se acreciente la fe de cada bautizado y la de todo el pueblo de Dios.

  En este Año de la Fe nos indica el Papa emérito Benedicto XVI“Por la fe, hombres y mujeres de toda edad… han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor Jesús allí donde se les llamaba a dar testimonio de su ser cristianos: en la familia, la profesión, la vida pública y el desempeño de los carismas y ministerios que se le confiaban. También nosotros vivimos por la fe: para el reconocimiento vivo del Señor Jesús, presente en nuestras vida y en nuestra historia” (Porta fidei, nº 13).

Finalmente, en la Homilía del Santo Padre Francisco, el reciente regalo del Señor a nuestra Iglesia, el día de la inauguración de su Pontificado, nos decía a todos los católicos del mundo:

  “Hoy, ante tantos cúmulos de cielo gris, hemos de ver la luz de la esperanza y dar nosotros mismo esperanza. Custodiar la creación, cada hombre y mujer, con mirada de ternura y de amor, abrir un resquicio de luz en medio de tantas nubes, llevar el calor de la esperanza… para nosotros los cristianos la esperanza que llevamos tome el horizonte de Dios, que nos ha abierto en Cristo y está fundado sobre la roca que es Dios” (Homilía, Día de S. José).

Fe y esperanza, que se traduce en amor a nuestros hermanos. Bajo coordenadas tan seguras celebremos la alegría de nuestra fe, compartiendo con los demás.

Con mi saludo y bendición.

+Ramón del Hoyo López

Obispo de Jaén

Mons. Ramón del Hoyo
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Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico. El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011. Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.