La «Anunciación» y la vida

Mons. Alfonso MiliánMons. Alfonso Milián    Este año celebramos la Encarnación del Señor y Anunciación del ángel Gabriel a María en pleno tiempo pascual. La fecha natural del 25 de marzo fue Lunes Santo y ante la Semana Santa ceden todas las demás fiestas y conmemoraciones. Mañana, lunes de la segunda semana de Pascua, celebraremos el «sí» rotundo que María dio a Dios y, en onsecuencia, la encarnación del Hijo de Dios en nuestra raza. Es, pues, una fecha muy
apropiada para vivir una Jornada por la Vida.

La vida humana es sagrada porque es fruto de la acción creadora de Dios; por
eso mismo está orientada hacia Él, su Creador y único fin. Como recuerda el mensaje de los Obispos españoles para esta Jornada, nadie, en ninguna circunstancia puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano. Por ello todo atentado contra la vida del hombre es también atentado contra la razón, contra la justicia y constituye una grave ofensa a Dios.

Hemos defendido siempre que el ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción, y, por tanto, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho a la vida.

Vivir es el primero de los derechos humanos, raíz y condición de todos los demás. Este derecho a la vida clama con mayor fuerza cuanto más indefenso se encuentra el ser, como lo está el hijo en el seno de su madre.

El derecho a la vida no es una concesión del Estado, sino un derecho nativo que el Estado tiene la obligación de tutelar. A veces se presenta el aborto como derecho de la mujer y un avance de los tiempos modernos. Nada más opuesto a la verdad de la vida.

El derecho a vivir es del hijo que lleva en su seno. Aunque todavía no haya nacido, es una persona, un ser humano, al que nadie puede quitarle la vida.
Una sociedad que acepta sin sonrojo la posibilidad de quitar la vida al no nacido camina hacia una cultura de la muerte y tiene un futuro muy oscuro, ya que si no se respeta el derecho a la vida, peligran otros muchos derechos.
Cada agresión a la vida, especialmente en su origen, ─nos decía el papa
Benedicto XVI─ provoca inevitablemente daños irreparables para el desarrollo integral de los pueblos, para la construcción de la paz social y para el cuidado y protección del ambiente Junto con nuestra defensa de la vida, hemos de plantearnos la atención y servicio a las madres que se encuentran en situaciones de conflicto y angustia por este problema.

Muchas veces viven una situación dramática, ya que la cultura actual hace plausible la práctica del aborto e incluso incita a ella. Y pocos son los que se preocupan de ayudarlas eficazmente para que defiendan la vida de sus hijos. La Iglesia debe acogerlas siempre, cualquiera que sea la actitud que hayan adoptado, y acompañarlas, pues frecuentemente se encuentran solas y abandonadas con sus propios sentimientos, que se resisten a asumir algo que va contra lo más entrañable para una madre: la vida de su hijo. Por eso quiero invitar a las madres que estéis en estas situaciones conflictivas que
acudáis a la Iglesia y encontraréis comprensión y ayuda.

Con mi afecto y bendición.
+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
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Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.