Cuando Dios supera toda expectativa

Mons. Mario IcetaMons. Mario Iceta     1. En este tiempo nuevo, tiempo de Pascua, tiempo de la Nueva creación, Dios nos ha regalado un nuevo sucesor del Apóstol San Pedro. Que vacuos suenan tantos discursos últimamente vertidos sobre las predicciones acerca de quién sería el nuevo Papa. Dios vuelve a superar extraordinariamente toda expectativa. Y así lo afirma con el salmista: “Como dista el cielo de la tierra, así mis caminos no son vuestros caminos”. Y se presenta ante nosotros el señalado por el dedo de Dios, el cardenal Jorge Mario Bergoglio, nuestro querido Santo Padre Francisco. Y es que la vida es mucho más hermosa cuando la sorpresa y el don superan lo previsible y lo calculado. 

2. Y ha querido tomar por nombre Francisco, en homenaje a San Francisco de Asís, que supuso una bocanada de aire puro para la Iglesia, abriendo nuevas formas de sencillez, humildad, servicio y contemplación del Verbo humanado; “Vete y repara mi Iglesia”, dijo el Señor al pobre de Asís. Cuánta gratitud muestra ya la Iglesia a Dios por este regalo, este viento fresco y renovador para la Iglesia y el mundo. Y cuánta gratitud también al Santo Padre por aceptar el yugo suave y la carga ligera del “amoris officium” en palabras de San Agustín. 

3. Todos quedamos impactados por la presencia del Santo Padre en la logia de la Basílica de San Pedro: su porte sereno, su cálida palabra, su breve discurso con una invitación confiada a la oración. Y nos mostró tres inquietudes que rondan su corazón: servir al misterio de la comunión orando los unos por los otros, pueblo y pastores, sosteniéndonos mutuamente en la caridad; cooperar en la construcción de un mundo fraterno según el designio de Dios haciendo presente su Reino; una llamada a la Evangelización, confiando en que hemos sido ungidos y enviados para ser testigos del amor de Dios, signo de su presencia amorosa y salvadora en medio de una humanidad doliente. 

4. En su primera homilía en la capilla Sixtina, el Santo Padre nos habló de caminar. En lenguaje argentino coloquial, afirmaba que en este caminar, “cuando nos detenemos, la cosa no va”. Nuestra vida es camino, seguimiento de Cristo, en comunión con tantos hermanos y hermanas. Y nos habló de edificar con piedras vivas sobre la Piedra angular que es Cristo y de confesar el misterio de la Cruz. Hermosas palabras con profundo sabor petrino, edificar la Iglesia como piedras vivas, y sabor paulino: nosotros no hemos de gloriarnos sino en la Cruz de Jesucristo, escándalo para los judíos y necedad para los gentiles, pero para nosotros fuerza de Dios y sabiduría de Dios. 

5. Y ante los periodistas nos recordó que la Iglesia no es una ONG, sino la Esposa del Señor. Junto al amor a la pobreza y el desprendimiento, el pobre de Asís es inspirador de paz y de defensa de la creación, realidades tan necesitadas en nuestro convulso mundo. Y se dirigió a los profesionales de la comunicación mostrando la necesidad de una comunicación basada en la búsqueda de la verdad, la bondad y la belleza. Estos trascendentales revelan el rostro verdadero de Dios. Para realizar una verdadera comunicación en referencia a la Iglesia, debemos tener en cuenta que ésta es de naturaleza espiritual y no política. Muchas veces, queriendo comprender a la Iglesia bajo la perspectiva política, distorsionamos su comprensión y nos volvemos accesibles a su misterio y su dinamismo verdadero. 

6. El primer ángelus no constituyó su primer encuentro con María, ya, al día siguiente de su elección, se presentó con un sencillo ramo de flores en la Basílica de Santa María Mayor para ponerse a los pies de la Madre y acogerse a su dulce y poderosa protección maternal. En ese ángelus nos mostró el rostro misericordioso de Dios. Dios es misericordia, nos mira con ojos nuevos y renovadores y no se cansa nunca de perdonar. 

7. Ya en el día de San José, en la inauguración de su ministerio petrino, nos mostró al Esposo de María como ejemplo a seguir. Él custodió a Jesús y María, y, por extensión, custodia a todo el Pueblo de Dios. También nuestra vida tiene vocación de custodiar: custodiar al otro, custodiar a Cristo, que se revela en todo rostro humano, particularmente de los más desfavorecidos, y custodiar la creación como don inmenso que Dios nos hace. Y nos habló del sentido último del poder según la tradición cristiana. El poder no tiene otro sentido sino el servicio. 

8. Hermoso programa, expuesto con sencillez, humildad, sobriedad y afecto, cualidades que brillan por sí mismas en la personalidad del Santo Padre y que desde el primer momento nos han cautivado. Nosotros queremos responder con nuestra oración constante, acogida agradecida, adhesión a su persona y magisterio, que auguramos muy fecundo, y disponibilidad generosa para recorrer junto al Sucesor de Pedro los caminos siempre nuevos de la Evangelización. En este tiempo pascual, encomendémosle a María, estrella de la nueva evangelización. Con afecto. 

+Mario Iceta Gabicagogeascoa

Obispo de Bilbao

Mons. Mario Iceta Gabicagogeascoa
Acerca de Mons. Mario Iceta Gabicagogeascoa 80 Articles
Es Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra (1995), con una tesis doctoral sobre Bioética y Ética Médica. Es Doctor en Teología por el Instituto Juan Pablo II para el estudio sobre el Matrimonio y Familia de Roma (2002) con una tesis sobre Moral fundamental. Es Master en Economía por la Fundación Universidad Empresa de Madrid y la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid (2004) y miembro correspondiente de la Real Academia de Córdoba en su sección de Ciencias morales, políticas y sociales desde 2004. Así mismo es miembro de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao desde junio de 2008. Fundador de la Sociedad Andaluza de Investigación Bioética (Córdoba, 1993) y de la revista especializada Bioética y Ciencias de la Salud (1993). Ha participado como ponente en diferentes cursos y conferencias de Bioética tanto en España como en el extranjero y posee numerosos artículos en revistas especializadas en Bioética y Teología Moral, así como colaboraciones en diversas publicaciones y diccionarios. Entre sus publicaciones destacan: Futilidad y toma de decisiones en Medicina Paliativa (1997), La moral cristiana habita en la Iglesia (2004), Nos casamos, curso de preparación al Matrimonio (obra en colaboración, 2005). En el campo de la docencia ha ejercido como profesor de Religión en Educación Secundaria (1994-1997); Profesor de Teología de los Sacramentos, Liturgia y Canto Litúrgico en el Seminario Diocesano de Córdoba (1994-1997); Profesor de Moral fundamental y de Moral de la Persona y Bioética en el mismo Seminario, así como en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de la Diócesis (2002-2008). Profesor asociado de Teología Moral fundamental y Bioética en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra desde 2004 hasta la actualidad. Por último, también pertenece a la Subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española.