Nuestra Pascua inmolada es Cristo, el Señor

martorell7Mons. Julián Ruiz Martorell    Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.    Una Buena Noticia desciende de lo alto, como la luz del sol, llena de esperanza y de alegría: ¡Ha resucitado! Una gozosa noticia ilumina a toda la humanidad y llega en el momento en que se viven dramáticas experiencias de angustia, de soledad, de enfermedad, de sufrimiento y de muerte.

El gozo de la Pascua es siempre fuente de paz, manantial de reconciliación, hontanar de amor. La Pascua es la fiesta por excelencia, la única fiesta, la fiesta total.

La Pascua, como la semilla respecto al árbol, es el núcleo original de todo el año litúrgico. Todas las celebraciones nacen de la Pascua. Todo el desarrollo de las verdades de la fe y de las reflexiones teológicas tiene en la Pascua su manantial. Porque nuestra Pascua es Cristo. Y Cristo es toda la gracia y toda la verdad.
La Pascua no es un simple recuerdo, no es el sedimento borroso de una pasajera experiencia espiritual. A través de nuestra participación en el misterio pascual vivimos el acontecimiento original y extraordinario de nuestra inserción en la muerte y resurrección de Jesucristo.

La Pascua de Cristo no es sólo un suceso que acontece dentro de la historia. Es un acontecimiento que funda y configura la historia. Es el nuevo Génesis que hace nuevas todas las cosas.

Hay un doble aspecto en el misterio pascual: Cristo, por su muerte, nos libera del pecado; por su resurrección, nos abre el acceso a una nueva vida.

Estamos llamados a vivir con espíritu de alegría y humildad, profunda sencillez y fidelidad el mensaje pascual, mensaje de vida.

Las mujeres que fueron al sepulcro el primer día de la semana escucharon este mensaje: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado” (Lc 24,5-6).

Con sencillez y claridad, se nos dice, también a nosotros, que Cristo crucificado está vivo, ha resucitado. Y de ello somos testigos. Desde entonces, la Iglesia no ha dejado de proclamar esta “buena nueva”. Es urgente e imprescindible que todos los hombres conozcan y encuentren a Cristo, crucificado y resucitado, y se dejen conquistar por Él. A cuantos lo acogen les abre el corazón a la alegría verdadera que renueva, embellece y enriquece de esperanza la existencia humana.

La vida cristiana es radicalmente vida pascual. Es hacer el camino de Jesús, reproducir su imagen, actualizar en la propia vida los misterios de su vida.

El pregón pascual canta: “¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros! ¡Qué incomparable ternura y caridad! ¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!”. Y reconoce: “¡Qué noche tan dichosa! Sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó de ente los muertos”. Por ello, exhorta:

«Alégrese también nuestra madre la Iglesia, revestida de luz tan brillante”.

En verdad, ha resucitado el Señor. A él la gloria y el poder por toda la eternidad.

¡Feliz Pascua!

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.