Una fiesta que no tendrá fin

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol      Algunas veces se ha utilizado la vida del gusano de seda, una oruga que se transforma en algo tan distinto como una mariposa, para buscar una aproximación a lo que será la resurrección de los cuerpos. Muchos hemos hecho la experiencia, seguramente de pequeños. En una caja de cartón colocábamos gusanos de seda y unas hojas de morera, su alimento preferido, y observábamos su crecimiento y evolución. Había un momento en que parecía que los gusanos morían, se quedaban quietos y sólo observándolos atentamente veíamos que, segregando un hilo pegajoso y dando vueltas sobre sí mismos, iban fabricando alrededor de sus cuerpos una estructura oval envolvente. Sería la crisálida de la que ¡oh sorpresa! al cabo de unos días surgiría una mariposa, con sus alas y su capacidad de volar.

Sólo es una metáfora, pero sirve para explicar que nuestra vida futura, después de la actual, será continuación de la misma, pero a la vez muy distinta. Los cuerpos gloriosos no sabemos cómo serán; lo que sabemos es que no serán materiales, no ocuparán un espacio, ni estarán sometidos a las leyes físicas del universo. Y podemos pensar que es solamente una forma de entendernos entre nosotros cuando hablamos de “arriba” en contraposición de abajo, y de ir al “otro lado” cuando nos referimos a una realidad distinta y que nos sobrepasa.

Desde todas las épocas el hombre se ha preguntado por el sentido de su vida y por el futuro de su existencia. La respuesta cristiana la expresó el cardenal Newman diciendo: “Todo cristiano medianamente informado conoce la diferencia entre nuestra religión y el paganismo.  Cualquiera que le pregunten qué ganamos con el Evangelio, responderá enseguida que hemos obtenido el conocimiento de nuestra inmortalidad, es decir, que tenemos almas destinadas a vivir para siempre”.

En el paganismo o en las religiones primitivas se daban explicaciones variadas al tratar de asomarse más allá de la frontera de la muerte: desde el abismo de la nada, a la reencarnación, en otras personas o en animales, pasando por teorías cosmológicas. Jesucristo nos revela el amor de Dios y con su muerte y resurrección es primicia de los que vamos a hacer este mismo recorrido: muerte y resurrección a una vida eterna, que consistirá en estar con Dios, de un modo inefable y para siempre. Hemos sido creados por un amor infinito para gozar infinitamente de este amor.  

En esta fiesta de Pascua de Resurrección os invito a contemplar este misterio luminoso de nuestra fe. Cristo resucitado se nos muestra como hizo en su día a los apóstoles, a los discípulos de Emaús, a los que llenó de esperanza compartiendo con ellos el camino y una comida. Esta misma experiencia es la que revivimos la comunidad de fieles cuando celebramos la misa dominical y reconocemos en la “fracción del pan” a quien es “el autor de la vida”.

Que valoremos grandemente una asistencia activa a la misa de los domingos, que vayamos a ella en familia siempre que sea posible, y que gocemos juntos, con las disposiciones previas necesarias, de la alegría de recibir el cuerpo de Cristo como prenda de la vida eterna.

† Jaume Pujol Balcells

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado
Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.