Convertidos cercanos

AGUSTINCORTÉSMons. Agustí Cortés     No quisiéramos dar la impresión de que la conversión a la fe cristiana es cosa sólo de grandes personajes, de intelectuales o de “gente especial”, porque sencillamente no es verdad. Tan importantes, o quizá más, son las conversiones de las personas normales, de la calle, que han encontrado a Cristo en lo cotidiano y sencillo de la vida. Son conversiones que no han necesitado grandes templos para hallar la fe, a no ser que consideremos como un gran templo la propia conciencia.

Conocer testimonios cotidianos de conversiones nos permite desmitificar muchas cosas. Así, solemos decir que la gente normal no se formula las grandes preguntas sobre la vida. Pero el taxista Paco Fernández no tenía ningún reparo en afirmar que su historia se resume en haber cambiado el Che Guevara por Cristo. Encontró la fe en un momento que le vino a la mente la idea de que “nacer, vivir, morir, no tenía ningún sentido: “¿para qué todo esto?”. Y comenzó, como quien no hace nada, a preguntar a sus clientes si creían en Dios. Uno se puede imaginar las reacciones que tal osadía provocaba. Entre sus encuestados halló a una joven creyente y practicante. Dirá que para él fue su “ángel de la guarda”. Ella le recomendó que mirara a su alrededor. Una mirada sobre el mundo que nos rodea puede ser decepcionante: “todo es tan pequeño…”. Pero también puede servir para descubrir nuestro anhelo insaciable de más verdad, más belleza y más amor. Es lo que le ocurrió a él. Y al recibir el Dios que se le ofrecía, se encontró consigo mismo. Desde entonces suele conducir las conversaciones en el taxi hacia temas “trascendentes” sin dejar el tono simpático y cercano…

Un político en activo confiesa haber iniciado su conversión a Cristo en un lugar insospechado: en Las Vegas. Allí fue invitado, durante un viaje oficial a Estados Unidos, a pasar un fin de semana. Le acompaña un gran amigo, que al atardecer del sábado le dice que quiere ir a misa. Sorprendido por este deseo le acompaña a una iglesia, aunque sin entrar en ella. Pasó el tiempo solo, desconcertado, pensando qué significaba

aquello… Fue el inicio de una búsqueda “iluminada” por algunos libros: La historia de un alma, de Sta. Teresa del Niño Jesús, las Confesiones de San Agustín, El regreso del Hijo Pródigo, de H. Nowen. Fue un camino de seis años, al cabo de los cuales entendió que debía tomar una decisión radical a favor o al margen de Jesucristo. Venció Jesucristo, a quien desde entonces desea seguir y servir en el compromiso político.

La actriz y presentadora de televisión Pilar Soto cuenta que, tras haber sufrido durante cuatro años una grave bulimia, consecuencia de vivir su profesión obsesivamente preocupada por la imagen, un día al acabar una actuación perdió el conocimiento. Estuvo a las puertas de la muerte y, en aquel trance, le vino a la mente rezar. Ya recuperada contactó con una comunidad franciscana, la primera iglesia abierta que encontró. Fue el primer paso de un camino iluminador desde San Francisco, la integración en un movimiento, la recuperación personal y profesional y un nuevo ritmo de vida en el Espíritu: la libertad de vivir vinculada a la sencillez, la verdad y el amor a Cristo y a los hermanos.

Ningún rincón de la tierra, ningún momento de la historia humana, por muy alejado de Dios que parezca, puede ser extraño a la voz del Espíritu. Las ondas que él emite, desde Cristo, llenan el universo y la historia. Solo buscan receptores que puedan y quieran sintonizar.

Cuando hallan unos oídos y un corazón atentos y sensibles, entonces aparece la chispa de la fe y el resplandor de la conversión.

+ Agustí Cortés Soriano

Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Mons. Agustí Cortés Soriano
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Nació el 23 de octubre de 1947 en Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Valencia. Se licenció en teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. En 1993 se doctoró en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1971. En su ministerio sacerdotal, entre 1972 y 1974, fue vicario en Quart de Poblet; de 1973 a 1984, capellán del Colegio San José de la Montaña de Valencia; de 1974 a 1976, párroco de Quart de Poblet y profesor en la Instituto Luis Vives de Valencia; de 1976 a 1978, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil; el año 1978, vicario de San Antonio de Padua de Valencia; de 1978 a 1984, secretario particular del que entonces era arzobispo de Valencia, Mons. . Miguel Roca Cabanellas; de 1986 a 1997, rector del Seminario Metropolitano de Valencia; de 1997 a 1998, canónigo penitenciario de la catedral de Valencia, y entre 1990 y 1998, profesor de teología en la Facultad Teológica, en el Instituto Teológico para el matrimonio y la Familia y al Instituto de Ciencias Religiosas de Valencia. Fue nombrado obispo de Ibiza el 20 de febrero de 1998 y recibió la ordenación episcopal el 18 de abril de 1998. El 12 de septiembre de 2004 inició su ministerio como primer obispo de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en la catedral de San Lorenzo de Sant Feliu de Llobregat. En la CEE es vicepresidente de la Comisión episcopal de seminarios y Universidades y presidente de la Subcomisión de Universidades. En la Conferencia Episcopal Tarraconense es el obispo delegado de la Pastoral Familiar y, desde la reunión de los obispos catalanes el pasado 30 de septiembre y 1 de octubre de 2008, encargado del Secretariado Interdiocesano de Pastoral de Santuarios, peregrinaciones y turismo de Cataluña y las Islas.