Os deseo una buena Semana Santa

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris    Es sabido que los judíos celebraban en la Pascua su liberación de la esclavitud sufrida en Egipto y nosotros, cristianos, celebramos el «paso» de Jesús a través de la muerte («Pascua» significa «salto, tránsito») a la vida nueva de resucitado. Es para nosotros el momento decisivo y el hecho más importante de toda la historia humana.

La Semana Santa no es una simple conmemoración. Aquellos hechos se hacen presentes en nuestras celebraciones en los Oficios de la Liturgia del Jueves Santo, del Viernes Santo, de la Vigilia Pascual, de la Misa de Resurrección. Es una actualización de este acontecimiento de la Muerte y Resurrección del Señor, «misterios de la salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por la entrada mesiánica en Jerusalén».

Conviene repetirlo una vez más: la Semana Santa litúrgica y la Semana Santa popular han nacido de la misma fe. La primera revive la Muerte y Resurrección de Jesucristo en los templos, en la liturgia, bajo los signos sacramentales. La segunda recuerda en la calle, de manera pública, emotiva, plástica, este mismo evento. Nace como un complemento de la liturgia (y de la catequesis) que no llegaba al pueblo cristiano. La gente sencilla necesitaba ver más, sentir más, participar más activamente, identificarse más visiblemente con el Señor en los episodios de la Pasión y Resurrección.

Ojalá que nuestra Semana Santa, con todos sus componentes, sea cada vez más capaz de suscitar también los sentimientos religiosos que le son propios. Y mejor aún si este fondo religioso que hay en el corazón de tantos de nosotros se reactiva y se enriquece a lo largo del año, descubriendo la Persona de Jesús y celebrando en comunidad los sacramentos de la Iglesia.

Llegados aquí, podríamos soñar en un cofrade (¿ideal?): que fuera un cristiano que vive intentando tener en cuenta las pautas del Evangelio y los criterios fundamentales de conducta propuestos por la Iglesia; que cada día dedica al menos unos instantes a orar; que celebra habitualmente la Eucaristía los domingos y participa en las principales iniciativas de la parroquia; que en la vida ordinaria no disimula su condición de cristiano; que vive especialmente preocupado por la fraternidad (cofrade significa «hermano»), siempre dispuesto a ayudar y sensible a los problemas sociales. Una persona que intenta vivir como un cristiano en todos los aspectos de su vida. Con debilidades y con incoherencias, pero lo intenta.

Es necesario que en todo lo que decimos y hacemos se note este convencimiento de la salvación que hemos recibido por Jesucristo, de la vida que nos llega mediante su entrega amorosa. Los cristianos debemos ser signo claro de esta presencia del Resucitado, un testigo para todos de que vale la pena vivir por Él y con Él. Y ojalá transmitamos la alegría de ser una comunidad «renovada por los sacramentos pascuales».

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.