Canto de amor a la Semana Santa

Gil_HellinMons. Francisco Gil Hellín    La Pasión y Resurrección son el momento culminante de toda la historia de Jesús de Nazaret. Toda su vida se encamina hacia el Calvario y a la mañana gloriosa de Resurrección. Los acontecimientos a través de los cuales se desarrolló este misterio se realizaron en la ciudad de Jerusalén y sus alrededores, en tiempo del emperador Tiberio, bajo el poder de Poncio Pilato, gobernador de Judea, siendo Caifás sumo sacerdote. Estas coordenadas espacio-temporales nunca más se han vuelto a juntar en la historia. A pesar de ser de tanta inhumanidad los hechos que se agolpan sobre Jesucristo en las últimas horas de su vida, los cuatro evangelistas han sido muy sobrios y discretos, dejando que sea el Espíritu Santo el que hable a través del texto. Estaban convencidos, por la fe en el Resucitado, de que una sola gota de sangre del Redentor hubiera sido suficiente para salvar al mundo y de que las llagas del Redentor son expresión de su fidelidad suprema al designio del Padre, y manifestación del amor a su voluntad soberana y santísima.

Desde la historia narrada por los evangelistas hasta nuestros días, el magno misterio de la Pasión y Resurrección de Jesucristo no ha cesado de asombrar a los hombres. Y lo han plasmado en formas muy variadas y expresivas. Se ha formado así una gigantesca y armónica coral integrada por predicadores y catequistas, escultores y pintores, miniaturistas monásticos y constructores de las grandes catedrales y retablos, poetas, literatos, músicos, orfebres, bordadores y un largo etcétera.

Dentro de este coro inmenso, los grandes autores de la tierra castellana ocupan un lugar destacado por su inmensa belleza, fuerza expresiva y sobrecogedora piedad. Baste recordar los Ecce Homo de Juan de Juni o los Cristos yacentes de Berruguete. El pueblo cristiano les impulsó a plasmar en piedra y madera el dolor, la compasión, la misericordia y, sobre todo, el inmenso amor que Dios nos ha mostrado en su Pasión. Ese mismo pueblo fue capaz de crear en torno a esas obras artísticas una variada y rica gama de actos piadosos: triduos, novenas, vía crucis, sermones de las siete palabras, procesiones y representaciones vivientes de la Pasión.

Nosotros hemos heredado ese inmenso tesoro de arte y de fe y hemos de apreciarlo, conservarlo, enriquecerlo, transmitirlo a las nuevas generaciones y, muy especialmente, vivirlo desde una fe consciente y renovada. Esta fe será capaz de llegar al corazón de tantas personas que no han conocido nunca a Jesucristo o que se han alejado de Él.

Yo os invito a todos los cristianos de Burgos y, de modo muy especial a los Cofrades de las diversas Cofradías y Hermandades, a participar en las celebraciones litúrgicas y actos de piedad popular de estos días. De modo que, entre todos, seamos capaces de convertir nuestras calles y plazas en un inmenso espacio en el que todos y cada uno podamos encontrarnos personalmente con Dios.     

El misterio de Jesús de Nazaret, y, más en concreto, el de su Pasión y Resurrección, ha sido, y continuará siendo el rompeolas de la historia humana. Para los que creemos en Él, no ha existido ni existirá un acontecimiento con más repercusión a lo largo de los siglos. Al disponernos a revivirlo en la Semana Santa, contemplaremos a Cristo Crucificado y Resucitado con ojos de fe, sabedores de que Él también nos mira con inefable amor y compasión.                        

 +Francisco Gil Hellín

Arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.