“Creo en el Espíritu Santo”

Mons. Amadeo Rodríguez      Queridos diocesanos: Al día siguiente de la elección del Papa Francisco, reclamado por los medios de comunicación, acreditados en Plasencia, di una rueda de prensa, que comencé con esta confesión: “Creo en el Espíritu Santo”. Lo hice con plena conciencia de que, al final, es Él quien elige al Papa y, además, elige al que quiere, y siempre con un criterio que supera y desdice los criterios con los que se valora un cónclave y a los cardenales que entran en él como candidatos. Dios Nuestro Señor interviene siempre en favor de su Iglesia, lo hace cada día, y lo hace en momentos singulares como la elección de un Sucesor de San Pedro, el primero de los apóstoles.

En razón de este criterio espiritual, tomando conciencia de que cualquier expectativa nuestra ha quedado superada e incluso anulada, ahora lo que toca por parte de todos es acoger de corazón al Papa que nos ha sido ofrecido por la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo. Nuestra actitud no puede ser otra que la acción de gracia al Señor y la acogida filial de aquel que, desde que apareció la fumata blanca, ha sido elegido como Supremo Pastor de la Iglesia. De momento nos han gustado sus gestos, nos parecen muy pastorales sus palabras, nos ha ilusionado que nos haya puesto a rezar y, por supuesto, nos complace especialmente el nombre elegido, Francisco. Inevitablemente también nos da mucha esperanza su biografía personal, así como los detalles de su personalidad y sus actitudes como pastor de una gran ciudad como Buenos Aires. Y para nosotros españoles es inevitable que nos agrade especialmente su condición de latinoamericano, y que, por eso, su fe y su experiencia cristiana tenga como origen remoto la evangelización de España en América y la española Compañía de Jesús.

Pero todo eso, siendo importante, no es lo fundamental. Ahora lo que importa de verdad es lo que significa su misión en la Iglesia. Lo que importa es que Francisco es el Vicario de Cristo, elegido por amor, como Pedro, para apacentar al Pueblo de Dios por el Espíritu Santo, a través de la responsabilidad colectiva de aquellos que tienen en la Iglesia una misión tan alta, el Colegio Cardenalicio. Su votación “humana”, pero realizada con una plena docilidad interior al Espíritu, ha sido el instrumento por el que nos ha sido dado un Pastor según el corazón de Cristo. A todos les agradecemos que hayan sido fieles a su conciencia cristiana, más que a los condicionamientos humanos que seguramente habrán tenido que superar, y que, como de todos es sabido, quizás apuntaban a otros criterios, a otras personas, a otros objetivos y obedecían a otros cálculos.

Rotos los pronósticos por quien casi siempre los hace añicos cuando se trata de las cosas de Dios, y muy conscientes de que “habemus Papam”, el mejor modo de estar junto al Santo Padre para un católico es siempre centrar nuestra vida en Cristo y, por el amor a Cristo, amar profundamente a la Santa Madre Iglesia. Sólo desde la mirada a Cristo nuestra mirada a la vida y a la misión del Papa será limpia y auténtica. Por el contrario, cuando anteponemos nuestros criterios y deseos a los del Señor, nuestra mirada se perturba y nos lleva a errores graves en nuestra óptica católica. En Jesucristo, además, hemos de amar a la Iglesia nuestra madre; pues sólo un fuerte sentimiento de pertenencia filial a la Iglesia nos dará una aceptación y una valoración limpia de su Pastor universal.

En definitiva, mostrémosle nuestra gratitud al Espíritu Santo por el Papa Francisco y seámosle dóciles también nosotros no sólo en la aceptación de Santo Padre, sino también los pasos que todos hemos de dar junto a él en el día a día de su ministerio. Para confirmar que estamos a su lado, os invito a participar en la Eucaristía de acción de gracias que, D.m., celebraremos el miércoles, día 20 de marzo, en la Santa Iglesia Catedral de Plasencia, a las 8 de la tarde. Le pido también a todos los sacerdotes que celebren también junto a sus comunidades una Misa de Acción de gracias por el nuevo Papa.

Os invito, pues, a que conmigo, vuestro obispo, le demos gracias al Señor por el Obispo de Roma, pastor de la Iglesia Universal. Uníos a mis oraciones por él y sigámosle acompañando con el afecto, la plegaria y la comunión a lo largo de todo el difícil ministerio petrino que acaba de asumir con una profunda actitud de servicio.

Felicidades a todos. Con mi afecto y bendición.

+ Amadeo Rodríguez Magro

Obispo de Plasencia

 

Mons. Amadeo Rodríguez
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Mons. Amadeo Rodríguez Magro nació el 12 de marzo de 1946 en San Jorge de Alor (Badajoz). Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Badajoz, del que luego sería formador. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de junio de 1970. Su primer destino pastoral fue de coadjutor de la parroquia emeritense de San Francisco de Sales (1970-1974), de la que posteriormente sería párroco (1977-1983). Tras obtener la licenciatura en Ciencias de la Educación (sección Catequética) en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (1983-1986), D. Amadeo fue nombrado por su Obispo, D. Antonio Montero, vicario episcopal de Evangelización y director de la Secretaría Diocesana de Catequesis (1986-1997), siendo también designado vicario territorial de Mérida, Albuquerque y Almendralejo; y finalmente vicario general (1996-2003). Fue además secretario general del Sínodo Pacense (1988-1992) y secretario de la conferencia de Obispos de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz (1994-2003). En 1996 fue nombrado canónigo de la Catedral de Badajoz, cuyo cabildo presidió de 2002 a 2003. Realizó su labor docente como profesor en el Seminario, en el Centro Superior de Estudios Teológicos, en la escuela diocesana de Teología para Laicos (1986-2003) y de Doctrina Católica y su Pedagogía en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura (1987-2003). También formó parte del consejo asesor de la Subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española. El 3 de julio de 2003 San Juan Pablo II le nombra obispo de Plasencia y recibe la ordenación episcopal en la Catedral de Plasencia el 31 de agosto de 2003. En la Conferencia Episcopal Española es el vicepresidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis desde 2014, de la que ya era miembro desde 2003. También ha formado parte de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de 2005 a 2011. El 9 de abril de 2016 se hizo público su nombramiento como obispo de Jaén. Tomó posesión de su cargo el día 21 de mayo de 2016.