Vuelta a lo esencial

Mons. Raúl Berzosa      No entraba especialmente en las quinielas de estos días. El Espíritu, con la mediación de los cardenales, nos ha deparado una sorpresa: el primer papa jesuita en la historia del catolicismo y, además, hispanoamericano, del continente de la Esperanza, inmerso con fuerza en la Nueva Evangelización. Su nombre, Francisco. Como sucedió con el cardenal Ratzinger, es mucho más que un nombre: todo un programa. Nos habla de dos Franciscos: el primero, San Francisco de Asís, quien en su tiempo, escuchó la voz del Señor: “Reforma mi Iglesia”. ¿Con qué claves?: desde la pobreza y la austeridad, desde la sencillez y la cercanía, y desde la mirada al Señor y al Evangelio. Es la vuelta a lo esencial. Y, además, contando con el pueblo. Un Papa con un pectoral de madera y con la sotana blanca, sin añadidos.

En sus primeras palabras, una y otra vez hemos escuchado al nuevo Papa: “Gracias por vuestra acogida; cuento con vuestra oración”. Y, en sus primeros gestos, entre asustado y tímido, algo inaudito: “Antes de daros la bendición, bendecidme vosotros a mí”. El silencio en la Plaza de San Pedro era elocuente: allí se palpaba mucho más que un acto social o la presencia de un líder político o famoso: se gustaba el misterio de Dios y la grandeza y belleza de la fe y de una Iglesia Viva. Y, el segundo San Francisco, el nuestro, Francisco-Javier, evangelizador incansable en su tiempo, con nuevos métodos, nuevo ardor y nuevas expresiones para inculturar el Evangelio en tierras asiáticas. Así será el Papa electo. Estamos en un momento nuevo para la Iglesia. Sin duda, se cumplirá lo que se pedía estos días: un Papa espiritual, misionero, organizador-reformador y comunicador. Además, pastor bueno, muy cercano a los fieles.

Dos cosas más; por un lado, se ha mostrado que la renuncia del Papa Benedicto no ha sido “un mirar hacia atrás” sino un impulso profético de futuro para dejar manos libres al Espíritu, que es quien conduce la Iglesia, en estos momentos históricos, tan delicados como apasionantes, Y, por otro lado, se han roto todos los cálculos humanos de predicción: ha sido nombrado quien no se esperaba tanto, de forma “calculada y calculadora”.

Entramos en el final de la Cuaresma, aunque para la Iglesia se ha adelantado la “alegría pascual”. Los jóvenes de Brasil, y de todo el mundo, sueñan ya con encontrarse con el Papa en el verano. Y, los civitatenses, en esta pequeña diócesis castellana, a la alegría general de la catolicidad, unimos otra no menor: estamos inmersos en la celebración del octavo centenario del paso de San Francisco, según la tradición, por nuestra tierra, como peregrino procedente de Santiago de Compostela. Toda una bendición y una providencia. No podemos más que dar gracias a Dios: lo mejor de la herencia de los últimos Papas está consolidada y, además, se abren puertas de futuro y de esperanza, sobre todo para los más sencillos y necesitados.

+ Raúl Berzosa,

Obispo de Ciudad Rodrigo

Mons. Raúl Berzosa
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Nació en Aranda de Duero (Burgos) el 22 de noviembre de 1957.Ha realizado los estudios eclesiásticos en el Seminario Menor de Burgos (1968-1974) y en la sede de Burgos de la Facultad Teológica del Norte de España (1974-1982), donde obtuvo el Doctorado en Teología Dogmática en 1984. Fue ordenado sacerdote el 8 de noviembre de 1982, en Valencia, por Su Santidad Juan Pablo II. De 1984 a 1987 realizó los cursos de Licenciatura en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma y los cursos diplomáticos en la Pontificia Academia Eclesiástica. Durante este período estudió Antropología Teológica en la Pontificia Facultad Teológica “Teresianum” y siguió un curso de periodismo en el Instituto Profesional “Lazio”, en Roma. CARGOS PASTORALES De 1982 a 1983 fue Vicario parroquial de Medina de Pomar (Burgos) y de 1983 a 1984 Párroco de Pampliega, Villazopeque, Palazuelos de Muñó, Barriode Muñó y Belbimbre (Burgos). Además, entre 1987-1993 ejerció como Delegado Diocesano de Medios de Comunicación; Director de la revista diocesana “Sembrar” y Director de los programas diocesanos de Radio COPE. También fue Director del Instituto de Teología para Laicos y del Instituto de Teología a Distancia. Entre 1987-2005 ha sido profesor de Teología Dogmática en la Facultad Teológica del Norte de España y Director del Instituto de Ciencias Religiosas “San Jerónimo”. Y de 1997 a 1998 Párroco de Arcos de la Llana y anejos y de Sotresgudo. De 1994 a 2005 fue Secretario de los Obispos de las diócesis de Castilla-León. y de 1993 a 2004 Pro-Vicario General y Vicario de Pastoral de la archidiócesis de Burgos. Fue nombrado Obispo auxiliar de Oviedo el 22 de marzo de 2005, recibiendo la ordenación episcopal el 14 de mayo del mismo año en la Catedral de Oviedo. El 20 de abril de 2009 fue elegido Administrador Diocesano de Oviedo. El 2 de febrero de 2011 Benedicto XVI le nombró Obispo de Ciudad Rodrigo tomando posesión de la diócesis el 9 de abril. En la CEE pertenece a la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2005 y a la Junta de Asuntos Jurídicos desde el año 2008.