«Sé de quién me he fiado»

Mons. Alfonso Milián    Puede que cuando leáis esta carta ya haya sido elegido el nuevo Papa o puede que no, porque la escribo con anticipación porque tenemos que entregar los escritos a la imprenta con antelación, pero esto no impide que os diga lo que quiero comunicaros.

Como ya os escribí cuando conocimos la renuncia de Benedicto XVI, os invito a dar gracias a Dios por su servicio a la Iglesia en estos casi ocho años de su pontificado.

Su renuncia nos ha conmovido y nos impulsa a reconocer el don que el ministerio petrino es para la Iglesia. Este Papa, ya emérito, nos ha hecho un gran bien con su humildad, con sus escritos llenos de sabiduría y con su mirada penetrante y cercana.

Gracias, papa Benedicto. Queremos acompañarte en tu nuevo peregrinaje de oración por la Iglesia, en la que todos nosotros nos sentimos presentes orando contigo.

Os animo pues, queridos diocesanos, a seguir rezando por la Iglesia, porque
durante la Sede vacante, y sobre todo mientras se desarrolla la elección del Sucesor de Pedro, la Iglesia está unida de modo particular con los Pastores y especialmente con los Cardenales electores del Sumo Pontífice, y pide a Dios un nuevo Papa como don de su bondad y providencia.

También os recuerdo que no debe faltar la oración por nuestros seminaristas y por todos los jóvenes que Dios llama a la vocación sacerdotal. En estos momentos tenemos cuatro seminaristas: tres cursando los estudios eclesiásticos, y uno en la que llamamos etapa pastoral, y que, si Dios quiere, pronto será ordenado diácono.

El Señor ha escuchado las oraciones que le hemos dirigido con tanta constancia, siguiendo el mandato de Jesús: orad al Dueño de la mies para que envíe operarios a su mies. Quiero agradecer a todos vuestras incesantes oraciones: a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, a las familias y cuantos, en la Eucaristía y en el silencio de vuestras casas, pedís al Señor que dé fuerzas a los jóvenes que llama al sacerdocio.

Los sacerdotes y los catequistas tenéis un papel muy importante en la pastoral vocacional, porque estáis en contacto directo con los niños, adolescentes y jóvenes. Un cura entregado y feliz con su vocación puede suscitar a su alrededor niños y jóvenes que quieran ser como él. Tampoco dejéis de hacer una propuesta directa a los que veáis idóneos para el sacerdocio.

La sociedad y la cultura actuales no ayudan a valorar la figura del sacerdote
católico, más bien se tiende a desprestigiarla. Venzamos el mal a fuerza de bien; es decir, respondamos a esas imágenes deformadas con una vida serena y gozosa en el cumplimiento fiel de nuestras obligaciones sacerdotales.

Deseo que todas las comunidades cristianas sintáis que una de las primeras
necesidades de nuestra Iglesia diocesana es la de responder a la vocación sacerdotal.

Pidamos al Señor que no falten entre nosotros jóvenes que digan como san Pablo: Sé de quien me he fiado. Y ayudémosles a responder con generosidad a la llamada de Jesús.

Con mi afecto y oración.
+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
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Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.