Un Papa para la Nueva Evangelización

Mons. Julián López    Queridos diocesanos:

Escribo estas líneas poco después de haber conocido la elección del 266 sucesor de San Pedro, el cardenal Jorge Bergoglio, que ha tomado el significativo nombre de Francisco. Con enorme sorpresa primero y con alegría y emoción después he recibido la noticia, como le habrá sucedido a la mayoría de la gente. Sinceramente no esperaba que la elección fuese tan pronto y menos aún de un cardenal que ya no figuraba en las listas de los “papables”. Pero la “fumata bianca” y el redoblar jubiloso de las campanas de la basílica vaticana nos habían convocado a la fe y a la acción de gracias. Y estos deben ser los primeros sentimientos que albergue nuestro corazón. Pero también nos alegra que haya surgido de Hispanoamérica y que rece en español.

Esta tarde el Señor ha llamado a un obispo inesperado y le ha dicho lo que un día comunicó al humilde pescador de Galilea: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi IglesiaSe ha servido de la reflexión y de los votos de 114 cardenales originarios de todo el mundo. Primero los vimos concentrados y serios, abrumados por la responsabilidad que había recaído sobre sus espaldas, mientras juraban ante los santos Evangelios. Después nos han regalado un nuevo Juan XXIII y un Juan Pablo I. Porque estoy convencido de que el nuevo Papa se parece tanto al primero como al segundo. Tendremos que echar mano de los recuerdos entrañables de ambos, porque vamos a revivirlos.

Roma ha recibido un nuevo obispo, un pastor sencillo y cercano, y los demás fieles católicos un padre amable y fuerte también. Sus primeras palabras han sido una invitación a rezar, y antes de bendecir a los demás, ha pedido a todos que le bendijeran a él. Su gesto humilde y sereno nos hace pensar en los valores más puros del evangelio. Sin duda es lo que necesita hoy la Iglesia, volver al evangelio y ofrecer a todos el regalo siempre valioso del amor y de la comprensión.

El nombre que ha elegido ha sido otra sorpresa. De ascendencia italiana es posible que haya pensado en San Francisco de Asís, el patrono de Italia, y por lo que se sabe del hasta ahora arzobispo de Buenos Aires, ha estado siempre muy cerca de los pobres y de las gentes de las barriadas populares. Pero como jesuita, es posible también que haya pensado en San Francisco Javier, el gran misionero en la primera línea de la evangelización cuyas cartas revelaban su gran celo por la salvación de los hombres. Nos hace falta también ese nuevo ardor y nuevo ímpetu para llevar a cabo el anuncio de Jesucristo a quienes, aun habiendo sido bautizados, se han olvidado de su fe y de las referencias de la vida cristiana.

+Julián López

Obispo de León

 

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella