Sé de quién me he fiado

Mons. Jaume Pujol      Hoy me corresponde escribir sobre un tema especialmente grato: San José y las vocaciones al sacerdocio. Parecen dos temas diversos, pero están muy relacionados, tanto que al esposo dela Virgen Maríase le encomienda la promoción de aspirantes al sacerdocio, motivo por el que en su fiesta, el 19 de marzo, se celebra el Día del Seminario, este año bajo el lema: “Sé de quién me he fiado”.

Son muchos los caminos por los que un joven llega al sacerdocio. Tomemos un caso, el de san Enric d’Ossó, un santo de nuestra tierra, nacido en 1840 en Vinebre, en la diócesis hermana de Tortosa.

Su interés estaba en hacer magisterio, aunque su madre le había confiado que le haría mucha ilusión que fuera sacerdote. El padre, por su cuenta, le mandó a Reus, donde le había encontrado trabajo en un comercio de tejidos. Estando en la capital del Baix Camp, eran frecuentes sus visitas al Santuario de la Mare de Déu de Misericòrdia, para confiarle ala Virgen sus dudas y sus ansias. Hasta que vio clara su vocación. Años después, tras los estudios pertinentes, le encontramos preparándose para la ordenación sacerdotal en un retiro espiritual dirigido por san Antoni Maria Claret. Un santo de profesor y un santo de alumno.

Con el tiempo, san Enric d’Ossó ejerció un magisterio espiritual, fundóla Compañíade Santa Teresa de Jesús, y resultó que aquel chico que quería ser maestro fue el impulsor de una gran aventura educativa que felizmente perdura y que ha dado frutos inconmensurables.

Como él, jóvenes de todas las épocas recibieron la llamada al sacerdocio, que es una vocación de entrega a Dios y amor a los demás hasta dar la vida entera. Como san José responden que “sí” a la llamada divina. Y como este santo, su entrega se produce muchas veces en medio de la oscuridad y las dudas, incluso de la angustia, de la que también el esposo de María tuvo experiencia. Pero una vez emprendido el camino, la alegría de cumplir la voluntad de Dios, de ser sus pies, su boca y sus brazos en la predicación del Evangelio y la administración de los sacramentos, supera cualquier inquietud y aquieta el corazón hasta el punto de poder volcar en otros la paz interior.

La condición es que el sacerdote aspire a ser, en medio del mundo, “otro Cristo”, sin reparar en los sacrificios, que serán gustosos, que esto lleve consigo. El beato Pere Tarrés escribió: “El sacerdote, en el altar, debe sentirse realmente víctima; de otro modo, sería puro comediante”.

Sé muy bien que hoy los jóvenes tienen muchas dificultades para escuchar la palabra de Dios. De las familias depende principalmente que se cree un ambiente propicio. La puesta en marcha del Seminario Menor en Tarragona se hizo con el deseo de ayudar a acompañar el discernimiento de posibles vocaciones.

La senda del seminarista está hecha de libertad y generosidad. Y al final lo que vale es, en quienes se sienten llamados, pedir consejo y fiarse de Dios para emprender un camino que puede parecer arduo, pero que cabe recorrer, como han hecho tantos sacerdotes ejemplares que entregan a Dios su vida. Quiero expresarles mi gratitud. Rezo por todos quienes sirven a Dios en el sacerdocio y quienes podrían servirlo en el futuro.

† Jaume Pujol Balcells

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.