«La fe mueve montañas»

Mons. Alfonso Milián    Que «la fe mueve montañas» es una convicción enraizada en el Evangelio. Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida, han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor Jesús allí donde Él les llama a dar testimonio de ser cristianos: en su familia, en su profesión, en la vida
pública y el desempeño de aquellos carismas y ministerios que les ha confiado.

Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del
Evangelio, que los había transformado y hecho capaces de llegar hasta el mayor don del amor: el perdón de sus perseguidores. Recordemos a nuestros mártires; pudieron conservar la vida a cambio de renegar de la fe, pero prefirieron, con gran valor, morir antes que renunciar a su fe en Jesucristo. ¡Qué testimonios más hermosos leemos en sus biografías!

Por la fe, muchos hombres y mujeres consagran su vida a Cristo, dejándolo todo para vivir la obediencia, la pobreza y la castidad con sencillez evangélica, signos elocuentes de la presencia del Señor que sigue con nosotros. Por la fe, muchos cristianos promueven iniciativas en favor de la justicia para que sea actual la palabra de Jesús, que ha venido a proclamar la liberación de los oprimidos y un año de gracia para todos.

Por la fe, nuestros seminaristas, han seguido la llamada de Jesús, dejando otras cosas y afectos, para ser servidores de la comunidad cristiana en el sacerdocio ministerial. Su vida se ha llenado de alegría y gozo profundo al comprobar que merece la pena dejarlo todo por seguir a Jesús y dedicar la vida a transmitir la Buena Noticia a los hombres de hoy, tan necesitados de buenas noticias, de alegrías profundas, de un mundo más justo donde gocemos compartiendo lo que somos y tenemos.

Hoy, como siempre, no resulta fácil a los jóvenes seguir la llamada que Jesús les hace. Su voz les llega parasitada por muchos ruidos, por otras propuestas aparentemente más llamativas, por las palabras desalentadoras de sus amigos y, a veces, de su propia familia. Siempre ha hecho falta valor para responder a la llamada del Señor.

Pero ¡qué alegría se experimenta cuando uno se atreve a responder a esa
llamada! Nuestros seminaristas lo dicen con palabras sencillas y sinceras. Su vida adquiere una nueva dimensión. Sienten que quieren dedicarse a ayudar a todos, particularmente a los que sufren, como lo hizo Jesús, y a descubrir un sentido más profundo de la vida a los que la viven superficialmente. Saben de quién se han fiado y dejan las redes de otras posibles profesiones y posibilidades que se les abrían en la vida para ser «pescadores de hombres».

Os pido que el próximo domingo, Día del Seminario, recéis por nuestros
seminaristas y pidáis al Señor que nos conceda nuevas vocaciones.

Con mi afecto y bendición.
+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
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Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.