El Seminario y las vocaciones

Mons. Joan Piris     Al celebrar el próximo 17 el DIA DEL SEMINARIO, recordando y agradeciendo el hecho de que nuestra Diócesis haya vivido el gozo de algunas ordenaciones estos últimos años, quiero volver a hacer una llamada a las familias, a los  sacerdotes, a los educadores, a los miembros de grupos parroquiales y movimientos: con nuestro testimonio de fe y de entusiasmo apostólico, todos hemos de transmitir a las nuevas generaciones el vivo deseo de responder generosamente a Jesús que llama a seguirlo más de cerca. Es necesario que oremos para que se mantenga viva la llama vocacional a todos los niveles, y hay que comprometerse a promover y a cuidar ilusionados las llamadas vocacionales que puedan ir saliendo entre nosotros.

Y hago extensiva esta llamada a los mismos jóvenes: las vocaciones al sacerdocio ministerial nacen de la experiencia del encuentro personal con Jesús, del diálogo sincero y confiado con él para entrar en su voluntad y escuchar su voz que puede estar resonando en nuestro interior. El amor de Dios, que se ha manifestado plenamente en Jesucristo, interpela nuestra existencia, y pide una respuesta sobre lo que cada uno quiere hacer de su propia vida y hasta dónde está dispuesto a comprometerse para realizarse plenamente.

El Siervo de Dios Pablo VI, durante el Concilio Vaticano II (04/11/1964) decía: «El problema del número suficiente de presbíteros afecta de cerca a todos los fieles, no sólo porque de ello depende el futuro religioso de la sociedad cristiana, sino también porque este problema es el índicador justo e inexorable de la vitalidad de fe y amor de cada comunidad parroquial y diocesana, y testigo de la salud moral de las familias cristianas».

La respuesta a la llamada de Jesús es la manifestación más clara de la vitalidad de la comunidad cristiana y ayuda a mirar con particular confianza y esperanza el futuro de la Iglesia y su labor evangelizadora, que necesita siempre nuevos operarios para la predicación del Evangelio, para la celebración de la Eucaristía y para el sacramento de la reconciliación. Hay que proponer con valentía evangélica la belleza del servicio a Dios, a la comunidad cristiana y a todos.

El Seminario, centro de convivencia y formación -diocesano o interdiocesano en Barcelona, como es nuestro caso- hace ese servicio necesario de acompañamiento y discernimiento que prepara a la decisión definitiva y a la llamada efectiva por parte de la Iglesia en la persona de sus responsables, sucesores de los Apóstoles. Y el mantenimiento de este centro y los estudios de sus miembros -internos o externos- es responsabilidad de cada comunidad diocesana. Por eso, quiero también animar a la solidaridad de todos y cada uno pidiendo ayuda para los gastos que conlleva.

Con mi agradecimiento personal, recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

 Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.