Días de unidad eclesial y de oración intensa

Mons. Joan E. Vives     En estos primeros días de marzo, a punto de entrar en el Cónclave, los Cardenales de la Iglesia Romana están deliberando y auscultando las necesidades espirituales y las prioridades de la Iglesia y de la humanidad entera. Y rezan intensamente para discernir cuál debe ser la persona más adecuada para llevar a cabo la misión del Papa, de ser Pastor universal de toda la Iglesia, según la voluntad de Dios, y no de los hombres. «El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias» (Ap 2,7) recomienda el apóstol Juan, y todos debemos saber «escuchar» al Espíritu Santo y «discernir» los actuales «signos de los tiempos». Los Cardenales aún más, ya que tienen una misión electiva tan transcendental. ¡Que profundas suenan las palabras que deben decir cuando juran solemnemente en el momento de depositar su voto: «Pongo por testigo a Cristo el Señor, el cual me juzgará, que doy mi voto a quien, en presencia de Dios, creo que debe ser elegido»!

Estos días son días de espera creyente, donde hay que intensificar la vivencia y el amor por la unidad eclesial y sobre todo perseverar en la oración intensa por el nuevo Papa. La Secretaría de Estado advirtió hace días que experimentaríamos presiones inaceptables para condicionar el voto de los Cardenales, sembrar confusión y atizar el descrédito de la Iglesia a través de maledicencias, desinformaciones y calumnias injustas. Y veríamos nuevas maneras de presionar a los electores del nuevo Papa, a través de los medios de comunicación mundiales más que de los poderes o de los estados, como en tiempos anteriores. ¡No nos dejemos desanimar! ¡No demos crédito a las calumnias! Trabajemos por la unidad de la Iglesia y tengamos fe en Dios que conduce a su Iglesia a pesar de las tormentas, y que constantemente la renueva y hace santa. Y procuremos que estos días sean un tiempo de reflexión sincera sobre las expectativas espirituales del mundo y sobre la fidelidad de la Iglesia a Cristo y al Evangelio.

Nos pueden ser un referente la intercesión y la angustia de la comunidad de Jerusalén, que «mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él» (Hch 12,5). Y también el apóstol Pablo que escribía a los Romanos: «Por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, os ruego, hermanos, que luchéis conmigo rezando a Dios por mí» (Rm 15,30). Debemos estar plenamente convencidos que Dios sostendrá al nuevo Obispo de Roma y Sucesor del apóstol Pedro y le acompañará siempre para que sea Roca firme, predique con toda fidelidad y pureza la fe católica, una en la caridad a todos los hermanos, gobierne con fidelidad a Cristo la barca de la Iglesia, y pueda sostener la fe y el testimonio de los hermanos. Confiemos en lo que Jesucristo le dijo a Pedro: «Yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos» (Lc 22,32) y sobre todo, la gran promesa del primado de Pedro: «Yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará» (Mt 16,18). Que con oración asidua e intensa, sobre todo mientras se desarrolla la elección, se alcance del Dios Omnipotente la asistencia y la luz del Espíritu Santo necesarias para los Cardenales electores, participando así eficaz y realmente en la ardua misión de proveer a la Iglesia universal de su Pastor. Dios, al imponerle este costoso encargo, lo sostendrá para que pueda realizarlo, y le dará también la ayuda para ejercerlo y la fuerza para que no desfallezca bajo el peso del ministerio (cf. Juan Pablo II, Universi Dominici gregis, sobre la elección del Romano Pontífice, de 22.2.1996).

+Joan E. Vives Sicilia

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
Acerca de Mons. Joan E. Vives 346 Articles
Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).