Una despedida muy importante

Mons.Santiago García Aracil      Suele decirse que las despedidas son tristes. Así es, al menos, cuando quien parte o se aleja ha formado parte de nuestra vida, de un modo u otro. Esto hace que no sintamos la despedida solamente cuando se trata de un familiar o de un íntimo amigo. La sentimos, también, cuando se aleja quien nos ha hecho un bien innegable tanto por su modo de ser como por su palabra y por el desempeño de su misión.

La despedida del Papa Benedicto XVI, ha motivado, sin pretenderlo él, una gran tristeza y una manifestación clara y muy extendida del afecto y de la gratitud que el pueblo cristiano siente hacia quien ha conducido muy bien a la Iglesia en tiempos difíciles. A esta valoración y agradecimiento se han unido personas que, aunque no comulguen con la misma fe, han reconocido las valiosas aportaciones que, de modo tan oportuno, ha hecho el Papa Benedicto XVI a la humanidad. El valiente diálogo con la ciencia y la cultura; la defensa del encuentro entre la fe y la razón; la grandeza de lo sencillo; la humildad personal unida a la valentía en el ejercicio de su ministerio ante problemas difíciles y delicados; y tantos otros aspectos de su destacada personalidad como hombre de fe, de entrega, de autoexigencia y de confianza plena en Dios que es quien lo obra todo en todos.

Su partida renunciando a la Sede de Pedro, a la que accedió por obediencia a la voluntad de los hermanos del Colegio Cardenalicio que le eligieron, es una clara muestra de bondad y libertad, de veracidad y transparencia ante el mundo al manifestar los motivos de su partida. Su renuncia al papado se fraguó en lo más íntimo de su intimidad: allá donde el hombre honesto y creyente se encuentra con la verdad de sí mismo, con la verdad de su misión, y con la verdad de su vocación. En lo más íntimo de su intimidad, en la morada de su conciencia, Benedicto XVI vivió la comunicación con Dios que hace del corazón limpio el lugar de su diálogo con el hombre, el trono de su providencia y el espacio en que acerca a sus fieles la luz de su misterio de amor, de su comprensión y de su misericordia infinitas.

Sentimos de verdad la partida del Papa intelectual y humilde, que ama la verdad más que a sí mismo, y que hace de su vida una ofrenda sacrificial al Señor.

Por todo ello, destacamos su partida como un signo de su servicio pastoral; y, al mismo tiempo, manifestamos el dolor que nos causa y la gratitud que sentimos. Estas son dos dimensiones inseparables de una misma vivencia profunda que embarga ahora nuestro ánimo y estimula nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra confianza en la obra de Dios. Es Él quien elige a los hombres y les encarga misiones tan altas e importantes para la Iglesia y para el mundo.

Bien podemos decir que esta despedida no nos bloquea en el dolor por la pérdida de quien se va, sino que también nos abre hacia un futuro que todos debemos construir aprovechando el rico legado de sabiduría y de bondad que nos deja el Papa Benedicto XVI.

Gracias, Señor, porque guías a tu Iglesia con sabiduría y bondad.

+Santiago García Aracil

Arzobispo de Mérida-Badajoz

Mons. Santiago García Aracil
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ons. D. Santiago García Aracil nació el 8 de mayo de 1940 en Valencia. Es Licenciado en Teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1976).CARGOS PASTORALESFue cura párroco de Penáguila entre 1964 y 1965. Consiliario Diocesano de la Juventud Estudiante Católica (1966-1984). Maestro de Capilla del Seminario Corpus Christi de Valencia entre 1966 y 1984. Además, fue Delegado Diocesano de Pastoral Universitaria entre 1972 y 1984.Ha sido en Valencia fundador del Centro de Estudios Universitarios en 1971.El 27 de diciembre de 1984 fue ordenado Obispo Auxiliar de Valencia, cargo que desempeñó hasta 1988. Ese año fue nombrado Obispo de Jaén.El día 9 de julio de 2004, el papa Juan Pablo II le nombró arzobispo para ocupar la sede metropolitana de Mérida-Badajoz. Tomó posesión de la diócesis el 4 de septiembre de 2004. El papa Francisco aceptó su renuncia el 21 de mayo de 2015.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2014.Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral (1987-1990), Relaciones Interconfesionales (1987-1990/2005-2008); Seminarios y Universidades (1990-1993); Enseñanza y Catequesis (1990-1993) y Patrimonio Cultural (1993-1999). Fue Presidente de esta última Comisión de 1999 a 2005 y de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde 2008 a 2014.El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".