La Cuaresma en el Año de la fe (IV)

Mons. Antonio Algora      «La existencia cristiana consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para después volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de éste, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios. En la Sagrada Escritura vemos que el celo de los apóstoles en el anuncio del Evangelio que suscita la fe está estrechamente vinculado a la solicitud caritativa respecto al servicio de los pobres (cf. Hch 6,1–4). En la Iglesia, contemplación y acción, simbolizadas de alguna manera por las figuras evangélicas de las hermanas Marta y María, deben coexistir e integrarse (cf. Lc 10, 38–42)».

Estas palabras del Mensaje de Benedicto XVI quieren ser el mejor homenaje de este pobre obispo a quien ha guiado a la Iglesia a lo largo de estos casi ocho años. Como ciertamente todos podemos hacerle el mejor homenaje teniendo en cuenta sus palabras en esta Cuaresma que él quiso enfocar para fortalecer la fe de la Iglesia con el auxilio de la práctica de la caridad.

Efectivamente «el anuncio del Evangelio que suscita la fe está estrechamente vinculado a la solicitud caritativa respecto al servicio de los pobres». En este domingo en el que los católicos españoles estamos invitados a celebrar la llamada misionera que siempre ha sentido España para la evangelización de Hispanoamérica, deberemos sentir la responsabilidad de quienes somos herederos de tanta entrega y generosidad de los misioneros españoles que, antes y ahora, están sirviendo en esas Iglesias hermanas.

Con todos los errores históricos que se quiera, producidos por el descubrimiento y la colonización, a la Iglesia nos cabe la satisfacción de haber llevado la fe acompañada por la caridad en las continuas ayudas que en nuestra generación venimos realizando para atender necesidades sin cuento provocadas por los fenómenos naturales y la injusticia y explotación organizadas.

Bolivia, Guatemala, Nicaragua, República Dominicana, etc. son nombres de países familiares para nuestros pueblos por la acción misionera parroquial de apoyo a nuestros misioneros. Pero vayamos a la esencia y origen de nuestra caridad, porque, en esta Cuaresma del Año de la fe, nos ha dicho el Mensaje del Papa, hemos de fortalecer nuestro encuentro personal y comunitario con Jesucristo. Solamente junto al corazón de Jesucristo en la oración y en la comunión de vida podremos dejar nuestra vida de pecado egoísta y romper los cerrojos de nuestros dineros oxidados en el falso reposo bancario.

San Juan de Ávila nos ayuda en su Año jubilar a descubrir la potencia de la gracia de Dios en quien se pone junto a Él: «¡Oh qué maravillosa manera de pelear ha tomado el Señor! […] ¡Oh maravillosa y nueva virtud! ¡Lo que no heciste desde el cielo servido de los ángeles, heciste desde la cruz acompañado, de ladrones! ¡Oh robador de corazones!, roba, Señor, este mío, pues tienes nombre de robador apresurado y violento. ¿Qué espada será tan fuerte, qué arco tan recio y bien flechado, que pueda penetrar un fino diamante? La fuerza de tu amor ha despedazado infinitos diamantes; tú has quebrantado la dureza de nuestros corazones, tú has inflamado todo el mundo de tu amor; tú mesmo lo dijiste por el profeta: Con el fuego de mi amor sera abrasada toda la tierra y en tu Evangelio dijiste: Fuego vine a poner en la tierra. ¿Y qué otra cosa quiero yo sino que arda?». 

Vuestro obispo,

 + Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
Acerca de Mons. Antonio Algora 193 Articles
D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid.El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe.Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid.El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid.El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año.Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.