El Papa Benedicto XVI – Una vida para Dios y para la Iglesia

Mons. Vicente Jiménez     La noticia de la renuncia del Papa Benedicto XVI al ministerio de Obispo de Roma y Sucesor de Pedro ha sido recibida con gran conmoción, profundo respeto y sincera gratitud en toda la Iglesia y en el mundo.

La histórica decisión, de gran importancia para la vida de la Iglesia, ha sido
tomada por el Santo Padre después de haber orado largamente y examinado su conciencia ante Dios. Ha renunciado en plena libertad y por amor a la Iglesia. Es un gesto que ennoblece al Papa por su gran coherencia entre su doctrina y su vida; es un gesto a la vez de humildad y de grandeza. De ser maestro de la fe, ha pasado a ser testigo de la esperanza en Dios, que rige los destinos de la historia y cuida con providencia amorosa de su Iglesia.

Nuestra Iglesia Diocesana de Santander agradece de corazón al Santo Padre sus años de fecundo pontificado por su magisterio y su servicio a la unidad y caridad de la Iglesia.

La renuncia de Benedicto XVI acontece en el Año de la fe y en el 50º aniversario del inicio del Concilio Vaticano II. No es una coincidencia casual, sino uno de los signos de los tiempos, que el Papa ha sabido leer en profundidad para el bien de la Iglesia. El Concilio no pretendió cambiar la fe de la Iglesia, sino exponerla en un lenguaje actualizado y comprensible para el hombre de hoy.

Benedicto XVI lo ha hecho con claridad de maestro y sencillez de sabio, con
gran coherencia recurriendo incluso a los modernos medios de comunicación social para anunciar el Evangelio de Jesucristo a todos -recuérdese el atrio de los gentiles- , y en particular a las nuevas generaciones en las Jornadas Mundiales de la Juventud, en Madrid.

La herencia que deja Benedicto XVI es ahora muy grande y con el correr del
tiempo se verá todavía más preciosa. No puedo hacer un balance de su Pontificado en este breve escrito, pero quiero destacar algunos aspectos de una vida dedicada al cumplimiento de la voluntad de Dios y al servicio de la Iglesia.

La vida de Benedicto XVI es sorprendentemente consecuente desde su
bautismo. Coherente con lo que recibió en su hogar y en la Iglesia. Coherencia que se ha manifestado desde la escuela, el seminario, como sacerdote, profesor, obispo, cardenal y, sobre todo, como Papa.

Fue una sorpresa el nombre que eligió de Benedicto, inspirándose en el padre del monaquismo occidental, San Benito, cuya Regla de vida se centra en el principio de que nada se anteponga a Cristo. A la luz de este principio se definió en las primeras palabras en la plaza de San Pedro después de su elección como “un humilde trabajador en la viña de Señor”. Él mismo decía entonces: “Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino ponerme, junto con toda la Iglesia, a la
escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea Él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia”.

Nos deja un magisterio muy amplio y luminoso, en constituciones apostólicas,
encíclicas, exhortaciones apostólicas, discursos, catequesis y homilías. Especial significación tiene sus encíclicas, Deus cáritas es; Spe salvi y Cáritas in veritate.

Es preciosa la carta apostólica Porta fidei, por la que ha convocado el Año de la fe. Con esta convocatoria, el Papa Benedicto XVI propone a toda la Iglesia lo más importante del programa de su pontificado: “la exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo” (Porta fidei, n.2).

Benedicto XVI, en la senda de su predecesor el Beato Papa Juan Pablo II, ha
realizado importantes viajes apostólicos por todo el mundo, entre ellos, tres a España: a Valencia, con motivo del V Encuentro de las Familias, el año 2006; a Santiago de Compostela y a Barcelona, el año 2010; y a Madrid, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, el año 2011.

El Papa Benedicto XVI ha tenido que afrontar temas espinosos en su
pontificado, que los ha afrontado con firmeza desde la fe y poniendo su confianza en Dios, buscando la purificación de la Iglesia.

El Santo Padre ha abierto la Iglesia al futuro con esperanza poniéndola en las
manos de Dios. Ha hecho una gran llamada a valorar el tesoro de la fe, recibida a través de la Iglesia de manos de Cristo y de sus apóstoles.

En la hora final del pontificado del Papa Benedicto XVI es bueno recordar unas hermosas palabras del Papa Pío XII: “Los sucesores de Pedro, mortales también, como todos los hombres, pasan más o menos rápidamente. Pero el Primado de Pedro subsistirá siempre, con la asistencia especial que le fue prometida, cuando Jesús le encargó confirmar a sus hermanos en la fe. Sean lo que sean, nombre, origen y rostro humano de cada Papa, es siempre Pedro quien vive en él; es Pedro quien dirige y gobierna; es Pedro, sobre todo, quien enseña y difunde por el mundo la luz de la verdad salvadora”.

Sabemos que Cristo, Fundador de la Iglesia, Supremo Pastor, su Señor y
Esposo, no la abandonará nunca a través de un nuevo Pastor, que el Espíritu Santo suscitará para su Iglesia dentro de breves días. Un nuevo Papa según el corazón de Dios, como lo ha sido el Papa Benedicto XVI.

+Vicente Jiménez Zamora

Obispo de Santander

Mons. Vicente Jiménez Zamora
Acerca de Mons. Vicente Jiménez Zamora 231 Articles
Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma.CARGOS PASTORALESSu ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria.El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017.Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014.El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.