Ante la Sede Apostólica Vacante

Mons. Julián López      Al Presbiterio diocesano, Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, Movimientos y Asociaciones laicales y fieles cristianos:

Impresionados todavía por el extraordinario gesto de humildad y de profundo amor a la Iglesia del Papa Benedicto XVI al renunciar al ministerio del Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Universal, debemos tomar conciencia del periodo de Sede Vacante que se abre a partir de las 20 horas del día 28 de febrero intensificando, en consecuencia, la oración por la Iglesia. Esta oración tiene un doble motivo.

En primer lugar el deber de gratitud hacia el amado Pontífice que ha regido la Iglesia como 265 Sucesor de Pedro y decía estas conmovedoras palabras en el ángelus del domingo día 24: “El Señor me llama a “subir al monte”, a dedicarme aún más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar a la Iglesia, es más, si Dios me pide esto, es precisamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma entrega y el mismo amor con que lo he hecho hasta ahora, pero de modo más apto a mi edad y a mis fuerzas”. Aunque ya no se diga su nombre en la plegaria eucarística, debemos recordarle en la oración personal y comunitaria. También se puede pedir expresamente por él en la plegaria de los fieles diciendo sencillamente: “Por Benedicto XVI”, puesto que conservará este nombre, expresando seguidamente la intención.

En segundo lugar, hemos de orar por el Colegio Cardenalicio que debe elegir al nuevo Papa, el 266 Sucesor de San Pedro, para que el Espíritu Santo ilumine a los Cardenales y les asista en la delicada misión de encontrar el Pastor que la Iglesia necesita. También debemos rogar por quien resulte elegido, uniéndonos a lo que el Señor prometió un día al citado Apóstol: “Yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú… confirma a tus hermanos” (Lc 22,32).

Será el mejor modo de prepararnos como hijos fieles de la Iglesia para iniciar una nueva etapa de su historia bimilenaria. Por otra parte, la Pascua está a las puertas como una llamada también a la renovación, a la esperanza y a la alegría. “La Iglesia es de Cristo, que no dejará de guiarla y cuidarla”, dijo Benedicto XVI en el momento de comunicar su renuncia el día 11 de febrero a los cardenales. Esta ha de ser nuestra mayor certeza en las próximas semanas.

Así pues, a partir de las 20 horas del día 28 de febrero y hasta la elección del nuevo Pontífice:

1. En todas las celebraciones de la Santa Misa se tendrá en la Oración de los Fieles esta petición u otra semejante: “Para que conceda a la Iglesia un Pastor que le agrade por su santidad y por su vigilante dedicación pastoral, roguemos al Señor”. Y en las preces de Laudes y Vísperas, esta u otra fórmula análoga: “Llena de alegría a tu Iglesia con la elección de un Pastor, que te agrade con sus virtudes y sirva de ejemplo a tu pueblo”.

2. En la adoración eucarística y en los ejercicios de piedad del pueblo cristiano, pídase también por la misma intención que, además, confío muy especialmente a nuestros monasterios de Vida Contemplativa y a los turnos de la Adoración Nocturna.

3. De acuerdo con lo señalado en la Ordenación general del Misal Romano (n. 374), exceptuados los domingos o los sábados a la hora de las misas vespertinas, celébrese una vez en las parroquias, unidades pastorales e iglesias no parroquiales, en el día más oportuno convocando a los fieles, la “Misa para elegir un Papa”(Misal Romano p. 910-911: Misas y oraciones por diversas necesidades. I Misas por la Iglesia, 4), usando el color del tiempo, pudiéndose tomar las lecturas de la feria correspondiente o elegir de las que ofrece para esta ocasión elLeccionarioVI (ed. de 1970, pp. 5-10; ed. posterior, pp. 26-30). En las unidades pastorales, dejo a la prudencia del párroco el decidir si celebra alguna otra Misa en el ámbito de la unidad.

4. El día en que dé comienzo el Cónclave yo mismo presidiré la referida Santa Misa en la Real Colegiata-Basílica de San Isidoro a la hora de la conventual. Ruego a los sacerdotes diocesanos y religiosos que puedan hacerlo, que concelebren conmigo, y que se anuncie oportunamente esta celebración al pueblo invitando a participar en ella.

5. Una vez elegido y publicado el nombre del nuevo Pastor de la Iglesia universal, se dirá su nombre en las plegarias eucarísticas y, hasta el día de la inauguración de su ministerio inclusive, se dirá en todas las misas una intención en la Oración de los fieles y en las preces de Laudes y de Vísperas por el nuevo Papa. Oportunamente convocaré al Presbiterio y a la generalidad de los fieles en la Santa Iglesia Catedral para una solemne Misa de Acción de Gracias y de súplica por Pontífice elegido.

Con mi cordial saludo y bendición:

+Julián López

Obispo de León

 

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella