Acojamos la decisión del Papa Benedicto XVI y esperemos orando a su Sucesor

Mons. Joan E. Vives    La renuncia del Santo Padre Benedicto XVI por amor a la Iglesia, para no estorbar, por que no siente fuerzas «para ejercer adecuadamente el ministerio» de sucesor del Apóstol Pedro, es un «signo del tiempo» para nosotros los creyentes; así hemos de acogerlo. Hay que ser muy valiente para no dejarse halagar y simplemente mantener la situación. Hay que ser muy valiente para orar y discernir lo que le conviene a la Iglesia, sólo escuchando a su Señor, Jesucristo. No temamos y fiémonos de Cristo, que lleva la Iglesia, y mantengamos la esperanza y la paz. Que profundas las sencillas palabras llenas de fe del zapatero del Papa, un peruano, cuando dice: «Si un Papa decide eso, uno debe escuchar y basta«. Debemos acoger con fe esta decisión, discernida en conciencia, meditada y rezada por Benedicto XVI. ¡Porque lo amamos, acojamos con mucho respeto sus decisiones!

Él ha querido ser en estos últimos ocho años «un humilde trabajador de la viña del Señor«. Lo ha conseguido, por más que no era fácil seguir tras el gran Papa y ahora beato Juan Pablo II. ¡Eran tan diferentes…! Pero Benedicto XVI ha hablado y enseñado con sabiduría, y hemos ido a escucharle. Es un enamorado de la belleza del arte y de la música. Nos ha emocionado cómo celebraba y amaba la liturgia. Ha clavado sus ojos claros en los nuestros y con mirada bondadosa nos ha repetido que vale la pena mantenerse firmes ante las contrariedades, que debemos valorar la fe en Dios que es el más grande don para toda persona, sin acomodarse al relativismo moral de un mundo materialista, injusto y superficial. También ha sabido tomar las decisiones oportunas cuando había que limpiar las inmundicias de los hijos de la Iglesia, acogiendo a las víctimas y cambiando la normativa. Y siempre ha mantenido el diálogo con todos, con las ideologías y los sabios de este mundo, con los políticos y los líderes religiosos, con los miembros de la Curia y con todos los que se le acercaban. Ha sido un gran creyente en Dios que ha confiado siempre en la razón, en el diálogo y en la bondad, y era esto lo que se respiraba cerca de él.

Nos ha regalado tres bellas encíclicas sobre el amor, la esperanza y la verdad en la justicia, así como cuatro grandes exhortaciones sobre la Eucaristía, la Palabra de Dios, la Iglesia en África y la Iglesia en Oriente Medio. Y ha sido ampliamente conocido por sus tres libros sobre el histórico «Jesús de Nazaret«. Él firmó el Concordato entre la Santa Sede y el Principado de Andorra que asegura la figura del Copríncipe episcopal por parte de la Iglesia, entre otras realidades muy positivas. Y dedicó la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona donde también están muy presentes nuestra Patrona, la Virgen de Núria, y también Meritxell.

La cruz ha marcado su pontificado. Conocemos los casos de abusos de menores que lo han hecho llorar, de turbulencias económicas, de intransigencias de los tradicionalistas y de filtraciones de documentos desde su mismo apartamento apostólico. Y seguramente muchas situaciones críticas para la paz del mundo, la relación con el Islam y la durísima crisis económica y financiera que hoy atraviesa el mundo y que él ha denunciado con coraje.

Con el tiempo su figura profética y libre todavía crecerá más. Ahora cede el paso, y desde el 28 de febrero, la sede de San Pedro está vacante, esperando que el Cónclave de los Cardenales, con la inspiración del Espíritu Santo, elija al nuevo Sumo Pontífice que debe guiar la Iglesia. ¡Seamos perseverantes en la oración para que Dios nos dé el Pastor que ahora necesita la Iglesia, y no dudemos de que así será!

+Joan E. Vives Sicilia

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
Acerca de Mons. Joan E. Vives 291 Artículos
Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).