¡Gracias, Benedicto XVI! Rezamos por tu sucesor

Mons. Carlos Osoro    Así quiere vivir en estos días nuestra archidiócesis de Valencia: con profundo afecto y agradecimiento al Papa Benedicto XVI y con la oración constante para que el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia, conceda el sucesor de Pedro que la Iglesia necesita en estos momentos. Gracias, Santo Padre Benedicto XVI. Nos has acompañado siguiendo los pasos y las huellas de Nuestro Señor Jesucristo. Has querido vivir con la inquietud de Cristo el ministerio de Pedro, ser ese buen pastor al que no le es indiferente el que las personas vaguen por el desierto, en las múltiples maneras que éste se presenta a los hombres y mujeres de nuestro tiempo: el desierto de la pobreza, el desierto del hambre y de la sed, el desierto del abandono, de la soledad, de la falta de amor, el desierto de la oscuridad de Dios, del vacío que llega al ser humano cuando no tiene conciencia de su dignidad o del rumbo que tiene que tomar en la vida. Te agradecemos, Santo Padre, el que, desde el inicio de tu ministerio, te pusieras en camino a la manera de Jesucristo, para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la Vida, a la amistad con Nuestro Señor Jesucristo, hacia quien es la Vida en su plenitud. La archidiócesis de Valencia tiene experiencia de la cercanía que el Señor, a través del ministerio de Pedro, de Vuestra Santidad, mostró a los valencianos y a quienes vinieron a Valencia de todas las partes de España y de todo el orbe al Encuentro Mundial de las Familias. Fue en los primeros momentos en los que comenzabas a servir con total generosidad a la Iglesia. En esos días que estuviste en Valencia nos mostraste que una de las características del pastor es amar a los hombres que le han sido confiados, tal y como los ama Jesucristo. Gracias, Benedicto XVI.

¡Cuántas enseñanzas con su vida y con su palabra nos ha regalado el Santo Padre! Gracias de todo corazón. ¡Qué bien supo escuchar aquellas palabras del Señor a Pedro: “apacienta mis ovejas”! Apacentar quiere decir amar. Y en ese amar, el estar dispuestos a sufrir. Amar significa dar el verdadero bien a las ovejas, que es dar el alimento de la verdad de Dios, de su Palabra, de su alimento, de su presencia. De verdad, Santo Padre, que agradecemos ese empeño que has tenido de querer, con todas tus fuerzas, llevar a los hombres a Dios en la seguridad de que solamente Él es quien les da Vida. Es muy hermosa la narración en la que Pedro, después de una noche en la que había estado echando las redes sin descanso, no obtuvo éxito de pesca alguno. Y, en esa situación, el Resucitado se le aparece y le pide que vuelva a pescar otra vez. Hacen caso, es decir, escuchan su palabra, se fían del Señor, echan la red y se llena tanto que no tenían fuerzas para sacarla. Tú, Santo Padre, nos has enseñado con tus palabras y con tu testimonio a saber dar la misma respuesta que Pedro: “Maestro, por tu palabra echaré las redes”; y, precisamente, por esta confianza en el Señor, también Él te confió la misión: “No temas, desde ahora serás pescador de hombres” (cf. Lc 5, 1. 11).

Santo Padre Benedicto XVI, tú también has escuchado y has sabido decirnos que nos adentremos en el mar de la historia, que echemos las redes sin miedo y que conquistemos a los hombres para Cristo. Es de una belleza extraordinaria la reflexión que nos hacen los Santos Padres sobre este tema: nos dicen que para el pez, que está creado para vivir en el agua, resulta mortal sacarlo del mar porque se le priva de su alimento vital y es, entonces, cuando se convierte en alimento de los hombres. Y nos dicen algo aún más maravilloso, como es que en la misión del pescador de hombres ocurre todo lo contrario, pues el ser humano, viviendo en la alienación, en el sufrimiento, en la muerte, en la oscuridad, en el egoísmo y la mentira, resulta que la red del Evangelio lo rescata de todo esto y lo lleva al resplandor de la luz que es Dios mismo. ¡Qué maravilla, Santo Padre! El Señor te ha llamado y has vivido para enseñarnos a Dios, para llevarnos a Dios, para dirigirnos a la tierra de la Verdad y de la Vida. Precisamente por ello, nada más grande que conocer y comunicar a los demás la amistad con Dios. Gracias, Santo Padre, por todo tu Magisterio, que nos ha dado seguridad y ha sido una guía clara para todos los cristianos y una luz para todos los hombres.

Desde el día 28, cuando te despediste de nosotros, estamos en la Iglesia pidiendo al Señor que dejemos que la luz y la fuerza del Espíritu Santo nos regale el sucesor de Pedro que la Iglesia necesita en estos momentos. Rezamos por los cardenales mientras están reunidos en cónclave. Pedimos para que quien sea elegido, sea un testigo del Evangelio con una experiencia personal y profunda del Señor, alguien que viva una íntima amistad con Él. Pedimos que sea alguien que nos enseñe, con su vida, que la fe cristiana nunca se puede reducir al mero conocimiento intelectual de Cristo y de su doctrina, sino que también debe expresarse en la imitación de los ejemplos que Cristo nos da. Entre otros, que esté dispuesto siempre a dar la vida, construyendo la comunión de tal manera que ofrezcamos el testimonio de una Iglesia fiel a Cristo y entregada siempre a salir con valentía y decisión al encuentro con todos los hombres, en todas sus situaciones y con todas sus expectativas.

En nuestra archidiócesis de Valencia, hacemos un gesto concreto en todas las parroquias, comunidades religiosas y templos con culto: la tarde del día 28 invitamos a los cristianos a permanecer en la adoración al Señor Sacramentado y a celebrar la Eucaristía. Y lo hacemos con esta intención: dar gracias a Dios por todo lo que nos ha regalado a la Iglesia a través del ministerio del Papa Benedicto XVI y para que el nuevo sucesor de Pedro sea ese hombre que se deja preguntar por el Señor, “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”. De tal manera que esta pregunta suscite esa respuesta conmovedora: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo”. Y es que de este amor es de donde brota la misión. Cuando reflexionamos sobre el ministerio del Sucesor de Pedro, vienen a nosotros las palabras del Evangelio: “Yo doy mi vida por las ovejas” (Jn 10, 15. 17. 18). Porque el regalo del ministerio sacerdotal es entrar en la entrega de Cristo. Y hay que entrar con todo el ser. No se puede entrar a medias. ¡Qué hondura tiene contemplar a Jesús dando la vida por todos! Él se consagró por aquellos que el Padre le había dado, para que fueran consagrados en la verdad, es decir, en Él, y así pudieran hablar y actuar en su nombre, representarlo, prolongar sus gestos de salvación, partir el Pan de la vida, perdonar los pecados.

Estos días son para todos los cristianos de una gracia especial para saber valorar con intensidad el compromiso laborioso por la fe, por la esperanza y por el amor en el mundo. Esto es una auténtica prioridad para la Iglesia y necesitamos el pastor que nos aliente a vivir cada día con más intensidad este compromiso. Como decía San Juan María Vianney: “todo bajo los ojos de Dios, todo con Dios, todo para agradar a Dios”. Es un tiempo para suscitar en los hombres el interés por Dios, de preocuparnos por esta cuestión que es esencial para la existencia del hombre. Hacer presente a Dios en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios es una prioridad pastoral. Que nuestra Madre la Santísima Virgen María, en esta advocación entrañable de los Desamparados, interceda por la Iglesia, como lo hizo desde sus mismos inicios.

Con gran afecto, os bendice

+ Carlos Osoro,

 Arzobispo de Valencia

Card. Carlos Osoro
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Carlos Osoro Sierra fue nombrado arzobispo de Madrid por el Papa Francisco el 28 de agosto de 2014, y tomó posesión el 25 de octubre de ese año. Desde junio de 2016 es ordinario para los fieles católicos orientales residentes en España. El 19 de noviembre de 2016 fue creado cardenal por el Papa Francisco.El prelado nació en Castañeda (Cantabria) el 16 de mayo de 1945. Cursó los estudios de magisterio, pedagogía y matemáticas, y ejerció la docencia hasta su ingreso en el seminario para vocaciones tardías Colegio Mayor El Salvador de Salamanca, en cuya Universidad Pontificia se licenció en Teología y en Filosofía. Fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1973 en Santander, diócesis en la que desarrolló su ministerio sacerdotal.Durante los dos primeros años de sacerdocio trabajó en la pastoral parroquial y la docencia. En 1975 fue nombrado secretario general de Pastoral, delegado de Apostolado Seglar, delegado episcopal de Seminarios y Pastoral Vocacional y vicario general de Pastoral. Un año más tarde, en 1976, se unificaron la Vicaría General de Pastoral y la Administrativo-jurídica y fue nombrado vicario general, cargo en el que permaneció hasta 1993, cuando fue nombrado canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Santander, y un año más tarde, presidente.Además, en 1977 fue nombrado rector del seminario de Monte Corbán (Santander), y ejerció esta misión hasta que fue nombrado obispo. Durante su último año en la diócesis, en 1996, fue también director del centro asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Agustín, dependiente del Instituto Internacional y de la Universidad Pontificia de Comillas.El 22 de febrero de 1997 fue nombrado obispo de Orense por el Papa san Juan Pablo II. El 7 de enero de 2002 fue designado arzobispo de Oviedo, de cuya diócesis tomó posesión el 23 de febrero del mismo año. Además, desde el 23 de septiembre de 2006 hasta el 9 de septiembre de 2007, fue el administrador apostólico de Santander. El 8 de enero de 2009, el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Valencia; el 18 de abril de ese año tomó posesión de la archidiócesis, donde permaneció hasta su nombramiento como arzobispo de Madrid en 2014.Tras su participación en la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada del 4 al 25 de octubre de 2015 y dedicada a la familia, el 14 de noviembre de ese año, el Papa Francisco lo eligió como uno de los miembros del XIV Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos; un organismo permanente que, en colaboración con el Pontífice, tiene como tarea la organización del Sínodo, así como elaboración de los textos y documentación que servirá de base para los estudios de la Asamblea.El 9 de junio de 2016, el Papa Francisco erigió un Ordinariato para los fieles católicos orientales residentes en España, con el fin de proveer su atención religiosa y pastoral, y nombró a monseñor Osoro como su ordinario.El 9 de octubre de 2016, el Papa Francisco anunció un consistorio para la creación de nuevos cardenales de la Iglesia católica, entre los que figuraba monseñor Osoro. El día 19 de noviembre de 2016 recibió la birreta cardenalicia de manos del Sumo Pontífice en el Vaticano.En la Conferencia Episcopal Española (CEE) fue presidente de la Comisión Episcopal del Clero de 1999 a 2002 y de 2003 a 2005; presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar hasta marzo de 2014 (fue miembro de esta Comisión desde 1997) y miembro del Comité Ejecutivo entre 2005 y 2011. Ha sido vicepresidente de la CEE durante el trienio 2014-2017. Ahora pertenece al Comité Ejecutivo como arzobispo de Madrid.Desde noviembre de 2008 es patrono vitalicio de la Fundación Universitaria Española y director de su seminario de Teología.