Tiempo de Cuaresma

Mons. J. Leonardo Lemos     La Cuaresma es un tiempo especial dentro de nuestra vida de fe, es una ocasión que se nos ofrece a los hijos e hijas de la Iglesia para renovar nuestro estilo de caminar. En este Año de la Fe es necesario que el dinamismo de esta etapa espiritual nos ayude a redescubrir que ese gran regalo que hemos recibido en el Bautismo se convierta en una auténtica adhesión personal a Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo.

Nuestro Dios es un Padre que es Amor y una expresión visible de ese
Amor se hizo presencia vida y concreta en Jesús. Cada uno de nosotros,
como cristianos, somos personas que hemos sido conquistadas por el amor
de Jesucristo y, urgidos por ese amor (2 Cor. 5,14) nos abrimos a los
hermanos, de manera especial a aquellos más necesitados de nuestro cariño
y entrega.

Sin embargo, esta apertura a los otros, consecuencia efectiva de la
caridad –del amor de Dios-, sólo se hace realidad si nos vaciamos de todo
aquello que impide abrirnos al Dios misericordioso. Para eso es necesario
la ascesis (ejercicios de penitencia) de estos días cuaresmales, de esta
forma nuestro “yo” se transformará en una luz viva del amor de Cristo y
nos dará las fuerzas necesarias para amar con Él, en Él y como Él; sólo así
nuestra fe llegará a actuar por la caridad, como nos recuerda San Pablo (Ga.
5,6) y Cristo mismo habitará en nosotros (1 Jn. 4,12).

En su mensaje de Cuaresma, el Papa nos recuerda que la fe es
conocer la verdad y adherirse a ella; y la caridad es “caminar” en la verdad;
porque a través de la fe se entra en el horizonte de la amistad con el Señor
y, con la caridad, se vive y realiza esa amistad de una forma muy concreta
y existencial, por ello, además de los diferentes ejercicios cuaresmales, que
suponen una vida más sobria y mortificada, de mayor austeridad y
sacrificio, logramos una mayor calidad en nuestra vida orante y, como consecuencia de esa superabundancia de nuestra vida interior, brotará con
fuerza nuestro afán evangelizador, porque el amor de Cristo nos apremia.
Este es el motivo por el cual el Papa afirma que la mayor obra de caridad
es la evangelización.

Al inicio de esta Cuaresma nos sorprendió el anuncio de la renuncia
del Santo Padre, Benedicto XVI. Este hecho hace que durante este tiempo
extraordinario debamos intensificar nuestra vida de oración, abonada por
los pequeños sacrificios de la vida cotidiana, que son una expresión de la
oración de los sentidos, de tal forma que así pidamos a nuestro Buen Dios
que ilumine con la fuerza de sus Espíritu al Colegio Cardenalicio y elijan
pronto a un nuevo Vicario de Cristo para que guie la barca de Pedro. Si en
cada Cuaresma la Iglesia, como Madre y Maestra, nos pide un salto de
calidad en nuestro camino cristiano, este año nos pide una mayor
generosidad para que podamos contribuir al proceso de la nueva
evangelización en la que estamos inmersos.

Solo si descubrimos que anunciar a nuestros contemporáneos el
mensaje del amor de Cristo es la clave de toda evangelización, solo así
sabremos comprender el auténtico sentido y la importancia que tienen
nuestros ejercicios cuaresmales. En un mundo consumista y transido todo
el por un fuerte hedonismo, se nos invita a cuidar las prácticas de siempre:
oración, ayuno y limosna. Sabemos que con ellas se fortalece nuestra fe en
Jesucristo y esa fe, impulsada por el amor de Dios, se concretará en obras
de amor, porque la fe sin obras está muerta; una de esas obras, quizás hoy
más laboriosa que antes, es anunciar a todos los que habitan en nuestro
entorno la Buena Nueva de Jesucristo.

Que en esta Cuaresma del Año de la Fe nos esforcemos por ser más
coherentes en nuestra vida para que todos crean y su fe sea más viva y
apostólica.

Os bendice con afecto, y se encomienda a vuestras oraciones.

+J. Leonardo Lemos Montanet
 Bispo de Ourense

Mons. José Leonardo Lemos Montanet
Acerca de Mons. José Leonardo Lemos Montanet 45 Artículos
Mons. J. Leonardo Lemos Montanet nació el 31 de mayo de 1953 en la parroquia de Santiago de Barallobre, ayuntamiento de Fene, provincia de Coruña y diócesis de Santiago de Compostela. A los 9 años se traslada con su familia a Ferrol, por destino de su padre, donde realiza los estudios hasta el bachillerato superior. Cursó el COU en el Instituto Xelmírez de Santiago de Compostela al tiempo que realizaba el propedéutico en el Seminario Mayor. Cursará los Estudios Eclesiásticos, siendo ordenado Diácono en el año 1978. En septiembre de ese mismo año será nombrado Formador en el Seminario Menor Diocesano de la Asunción. Desde este momento es socio de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. El 19 de mayo de 1979 será ordenado Sacerdote al servicio de la Archidiócesis de Santiago de Compostela por el arzobispo D. Ángel Suquía Goicoechea. Continuó como Formador del Seminario Menor, al tiempo que colaboraba los fines de semana en la parroquia de Nuestra Señora de la Merced de Conxo (Santiago), hasta septiembre de 1982 en que es enviado a Roma para ampliar estudios. Allí obtendrá la licenciatura en Filosofía Teorética por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y las diplomaturas de Arqueología Sagrada, Archivística y Biblioteconomía. Más tarde, obtiene el doctorado en Filosofía por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Roma, en junio de 1987, con la tesis Lo que llamamos ser humano. Ensayo sobre la antropo-ontología de Ángel Amor Ruibal. En el curso 1985-1986 empezará su actividad docente como profesor de Filosofía en el Instituto Teológico Compostelano y en el Seminario Menor de la Asunción, hasta la actualidad. Entre 1986 y 1988 ejercerá de capellán de la Residencia Universitaria Cristo Rey en Santiago de Compostela y profesor de religión en el Chester College International School. Desde septiembre de 1988 hasta junio de 2001 será Formador en el Seminario Mayor de Santiago de Compostela, labor que compaginará como sacerdote adscrito de la parroquia de S. Fernando, desde 1987 hasta la actualidad. Tras su etapa en el Seminario Mayor es nombrado Director Técnico del Seminario Menor Diocesano en el año 2001, cargo que desempeña en estos momentos. En el Instituto Teológico Compostelano, Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, desempeñará el cargo de Vicedirector desde 2007 hasta la actualidad, Director de la Biblioteca de Estudio Teolóxicos de Galicia, desde 1993 hasta 2007 y Director del Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas desde 2006. En diciembre de 2003 será nombrado por el Arzobispo de Santiago, D. Julián Barrio Barrio, Canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, ocupando el oficio de Canónigo-Secretario Capitular de la misma. El 16 de diciembre de 2011 la Santa Sede hizo público que S. S. Benedicto XVI lo ha nombrado nuevo obispo de Ourense.