Carta Pastoral a los niños y niñas en el Año de la Fe

Mons. Ramón del Hoyo     Muy queridos amigos:

Hace tiempo que no os escribo y quiero deciros tres cosas importantes, además de saludaros.

En el Año de la Fe recemos el Credo

Primera. Que me acuerdo y rezo por vosotros todos los días desde que empezasteis el curso, sobre todo en la Navidad reciente aún.

Pensaba el otro día: ¿les habrán dicho a tantos niños y niñas que vais a la Catequesis que los cristianos celebramos el Año de la Fe y lo que significa? Os digo que Jesús espera de nosotros este año, también de los mayores, que nos hagamos muy amigos suyos y que nos queramos unos a otros de verdad. Que pensemos en los niños y niñas que no tienen padres o colegios, que no tienen para comer y, algunos, ni casa donde vivir. Tenemos que pensar en ellos y ayudarles si podemos.

En este Año también tenemos que aprender y rezar el Credo, como principal oración. Seguro que casi todos os lo sabéis entero. Sería interesante que con el catequista o la catequista lo rezarais junto a la pila en que recibisteis el Bautismo. Es el resumen de todo lo que creemos. Sin saber el Credo no se puede hacer la Primera Comunión.

 Todos queremos que seáis buenos cristianos

Segunda. Que Jesús os quiere mucho y vuestros padres, abuelos, sacerdotes, catequistas, profesores y muchos más.

Ya sabéis, seguramente, que una vez Jesús enseñaba a personas mayores y le acercaron unos niños para que les tocara o les diera la bendición. Al no permitirlo sus discípulos, Jesús les dijo a todos: “Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios” (Mc. 10, 14-15).

Después de Jesús, son vuestros padres los que más os quieren. Ellos os cuidan, os ayudan siempre y así vais creciendo y haciéndoos mayores. Y no digamos los abuelos. A veces se cansan un poco porque van haciéndose mayores, pero no os quieren menos que vuestros padres. Os lo aseguro. Y vosotros, ¿los queréis también? Ya sé que sí.

¿Y el sacerdote y los profesores y catequistas? También os quieren y enseñan como sabéis.

Entre todos queremos una cosa muy importante para vosotros: que seáis buenos cristianos porque vuestros padres son los que pidieron el Bautismo para vosotros. Y, entre todos, les ayudamos a que seáis buenos cristianos. Ya sabéis que el Bautismo es como la “puerta de la fe”, que luego va creciendo en nosotros hasta el final de la vida.

 Jesús nos invita a ser misioneros

Tercera. El Papa Benedicto XVI nos ha dicho que todos los amigos de Jesús, sus discípulos, tenemos que ser sus misioneros.

Os lo explico. No es tan difícil. Hay niños y niñas que ya son con poco catequistas y misioneros.

Si te ven rezar, por ejemplo, en tu casa y que los Domingos y otras Fiestas vas a Misa y a la Catequesis, estás enseñando a otros, también a los mayores, a ser buenos cristianos. Y no digamos cómo se alegran cuando ven en vosotros un corazón generoso que sabe dar limosna “de lo suyo”.

También cuando un niño o una niña, que ya han recibido a Jesús en la Comunión, ven otros que siguen comulgando y se confiesan, si tiene pecados, otros se fijan y les animan a hacerlo también. Algunos rezan por los misioneros a la Virgen María y ella, Nuestra Madre del Cielo, les ayuda a ser valientes. También cuando os perdonáis y sabéis ceder unos por otros y hacéis lo que hay que hacer, aunque cueste un poco, sois misioneros.

Si crecéis así os haréis buenos cristianos y Jesús, que se fija en nuestro corazón, os va a encomendar cosas importantes cuando seáis mayores. Os lo aseguro.

No olvidéis las tres cosas, y ayudaros unos a otros.

Saludos para vuestros padres, abuelos, sacerdotes, catequista y para vuestros amigos y amigas. Os quiere y bendice vuestro Obispo.

 + Ramón del Hoyo López                                                                                                Obispo de Jaén

 

Mons. Ramón del Hoyo
Acerca de Mons. Ramón del Hoyo 149 Articles
Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965.CARGOS PASTORALESSu ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico.El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011.Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.