Benedicto XVI, el Papa sabio

Mons. Francisco Pérez       El día 11 de febrero todos nos sentimos sorprendidos cuando las agencias de noticias nos anunciaban que el Papa Benedicto XVI se retiraba. Lo comunicó en el Consistorio que había convocado ese mismo día y delante de todos los Cardenales. Los comentarios, inmediatamente, eran como flechas veloces que no paraban de surcar los medios de comunicación durante toda la jornada. Parecía imposible que un Papa pudiera renunciar a ser Papa. Él mismo así lo explicaba: “Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”.

Deseo que, durante estos meses, recemos y oremos todos los diocesanos de Navarra, por el Papa Benedicto XVI y por el nuevo Papa que el Espíritu Santo nos regalará en fechas próximas. Me uno a todos los agradecimientos que estamos manifestando al Papa Benedicto XVI. Creo que bien le podemos llamar el “Papa Sabio” puesto que no sólo tiene una inteligencia preclara sino también un corazón ardoroso y humilde. Su amor a Cristo y a su esposa la Iglesia es bien conocido. Sabe compaginar el estudio y la contemplación. Valga para él lo que tantas veces hemos oído y que siempre se ha recordado en referencia a los verdaderos discípulos de Cristo: Contemplata, aliis tradere (lo que has contemplado, transmítelo a los demás).

Ésta es la personalidad de Benedicto XVI, que con su lucidez de mente y con el fuego de un corazón ardiente ha sabido mostrarnos lo que es la fe para los cristiano-católicos, sin dejar de dialogar con las otras denominaciones cristianas, otras religiones e incluso con aquellos que tienen otras convicciones diferentes o son indiferentes. Es normal que quiera retirarse y desde otro ámbito quiera servir “de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria”.

El papa Benedicto XVI ha desarrollado en su ministerio, ante todo, el mandato de Jesucristo: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Era curioso, cómo siempre que he hablado con él, mi saludo favorito ha sido esta frase evangélica. La última vez que lo visité fue el día 30 de enero, de este año. Al saludarnos se acordó de Pamplona y su sonrisa fue expresión de un gran cariño hacia esta tierra de Navarra. Su sencillez y lucidez mental siempre me fascinaron. Bien podemos decir que se ha entregado totalmente a la Iglesia y a la humanidad. Ahora lo seguirá haciendo pero de otra forma.

No ha tomado su decisión para descansar simplemente, sino por coherencia, por verse impedido para llevar el ministerio que Jesucristo le había confiado puesto que se ha de llevar “con vigor tanto del cuerpo como del espíritu”. Ha visto y ve la incapacidad para ejercer bien su servicio a la Iglesia. Ha seguido lo que muy bien exhorta la Sagrada Escritura: “Dios nunca usa más allá de nuestras fuerzas”. No nos pide más de lo que podamos hacer. Ante sus fuerzas débiles decide renunciar para que otro Papa pueda seguir sirviendo a la Iglesia en estos momentos importantes y delicados de la historia.

El mismo Código de Derecho Canónico (en el canon 332, 2), da esta posibilidad al Papa: de poder renunciar. Siempre y cuando lo haga con libertad y manifestándolo formalmente, como lo ha hecho ante los Cardenales en Consistorio. Su mensaje ha sido claro, sencillo y profundo.

Doy gracias a Dios por los ocho años en los que ha conducido a esta Madre, la Iglesia, y siempre fiándose del Señor ha sabido llevar la barca por caminos, a veces tortuosos y difíciles, por los senderos de la fe, de la esperanza y del amor. ¡Muchas gracias Benedicto XVI por tu entrega generosa! ¡Muchas gracias porque nos has enseñado a amar con más firmeza, intensidad y ardor a Cristo y a su Iglesia!

+Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental.Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense.El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión.CARGOS PASTORALESDesde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad.El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017.Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).