Renovar y confesar la fe

Mons.  Lluís Martínez Sistach      La Cuaresma y el tiempo de Pascua son el momento fuerte del Año de la Fe que nos ha invitado a celebrar el Santo Padre. Si siempre la Cuaresma y la Pascua son un tiempo de conversión y de renovación, este año lo son especialmente. Como nos ha recordado Benedicto XVI, la Iglesia, que incluye en su seno a los pecadores, es la vez santa y siempre necesitada de purificación. Y por esto necesita aplicarse continuamente en la penitencia y la renovación.

Toda la Cuaresma es como una preparación y un itinerario hacia la Pascua a fin de que, con la fuerza del Señor resucitado, la Iglesia recobre vitalidad para poder triunfar, con paciencia y amor, de lo que el Santo Padre llama “las propias penas y dificultades, las internas y las externas”.

En esta perspectiva, el Año de laFe esuna invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. Dios, en el misterio de su muerte y su resurrección, ha revelado en plenitud el Amor que salva y llama a los hombres a la conversión de vida mediante la remisión de los pecados.

La Cuaresma es, pues, un tiempo especialmente orientado a la renovación de la fe, que esta vez tendrá una especial significación. El Santo Padre desea que cada Iglesia particular, que cada comunidad o institución cristiana encuentren en este tiempo de Cuaresma y Pascua un momento para dar un relieve especial a la confesión de la fe mediante la proclamación de uno de los símbolos de la fe que la Iglesia formuló en sus mismos inicios y que ha mantenido a través de los siglos.

Recientemente, el Santo Padre, que ha dedicado la mayor parte de su vida al estudio y a la enseñanza de la teología, recibió a los miembros de la Comisión Teológica Internacional, y les dirigió unas palabras que reflejan el tesoro que es la fe, un tesoro que lo es de todo el Pueblo de Dios, de toda la comunidad cristiana. Benedicto XVI recordó a esta Comisión, que está formada por teólogos eminentes de todo el mundo, que el Concilio Vaticano II nos recordó que todo el Pueblo de Dios participa de la función profética de Cristo y que este don se expresa en el llamado sensus fidei, o sentido dela fe. El Papa –eminente teólogo él también – lo definió de una manera muy sugestiva ante aquel grupo de teólogos. El sentido de la fe “es para el creyente una especie de instinto sobrenatural que tiene una connaturalidad vital con el mismo objeto de la fe y que constituye un criterio para discernir si una verdad pertenece o no al depósito vivo de la Tradición apostólica”.

Santo Tomás de Aquino enseña que el conocimiento de lafe esun conocimiento por connaturalidad; hoy podríamos decir que el sentido de lafe escomo una especial sintonía con sus contenidos. Esta sintonía es un don del Espíritu Santo, el cual –como dijo también Benedicto XVI- “habla siempre a las Iglesias y las hace avanzar hacia la plenitud de la verdad”.

La función confiada por Jesús a los apóstoles y a sus sucesores, el llamado Magisterio eclesial, y la realidad del sentido de la fe, presente en todo el Pueblo de Dios, son dones del Espíritu Santo que nos llevan a la profesión o la confesión de la fe, a su expresión litúrgica solemne y a su vivencia en la vida ordinaria de cada día. 

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
Acerca de Mons. Lluís Martínez Sistach 187 Artículos
El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.