Preparación de la Semana Santa

Mons. Jaume Pujol     “La actual fachada de la Pasión la proyecté con dolor, en 1911, cuando estaba enfermo en Puigcerdá”. Esta confesión de Antoni Gaudí, referente a una de las fachadas de la Sagrada Familia, nos lleva a pensar en cómo el arquitecto identificaba su vida con su obra. En esta localidad del Pirineo, en efecto, guardó cama, y un religioso que le atendía le leía poesías de San Juan de la Cruz, uno de los libros que le habían acompañado desde Barcelona, junto a los Evangelios, el Kempis y otros devocionales.

Al regresar a su estudio en el templo, tomó un lápiz y de pie, como siempre dibujaba, hizo el diseño de la fachada, lleno de dramatismo, pero culminando con la triunfal y gloriosa exaltación de la Santa Cruz en el vértice en el que convergían todas las fuerzas de su arquitectura, esta vez sobria y desnuda.

Gaudí se identificaba plenamente con lo que hacía. No se limitaba a asomarse a la Pasión de Cristo como si fuera espectador de un hecho lejano, sino que trataba de ponerse él mismo en la escena de los hechos y seguir a Cristo muy de cerca.  En Cuaresma, para prepararse mejor para la Semana Santa, ayunaba hasta extremos que ponían en riesgo su salud.

El testimonio de su vida, que quizá algún día será propuesta oficialmente por la Iglesia como ejemplo de santidad, muestra que la vida personal no debe estar desvinculada de la fe. Y que la vivencia espiritual no está reñida con la eficacia en el trabajo, sino que, por el contrario, estimula y mejora nuestra capacidad profesional.

Un año más la Iglesia nos propone vivir intensamente este tiempo litúrgico de la Cuaresma. Es cierto que no nos exige grandes penitencias, como las que hicieron muchos santos y personas como Gaudí, de honda vida interior; pero sí que nos pide que renunciemos a pequeños gustos o comodidades durante este tiempo para prepararnos mejor para los misterios que se avecinan.

Por supuesto, hemos de tener presentes aquellas palabras de Jesús: “misericordia quiero y no sacrificios”, pronunciadas para denunciar una práctica farisaica en la que los actos penitentes se encontraban encerrados en sí mismos, como si fueran ejercicios de pura gimnasia espiritual y eran vividos al margen de las obras de caridad.

En nuestros tiempos de crisis, en esta Cuaresma, tenemos una ocasión muy adecuada de juntar ambas obras meritorias: la templanza y el amor a los demás, en particular a los más necesitados. Quizá podemos proponernos un ejercicio: renunciar a alguna cosa y ofrecer el equivalente a los pobres que conocemos, directamente o a través de alguna institución benéfica de confianza. Es un buen modo, junto a la contemplación de la Pasión de Cristo, de recorrer el camino penitencial de la Cuaresma como itinerario hacia la gran semana que los cristianos llamamos Santa y la Pascua de Resurrección.

† Jaume Pujol Balcells

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei.CARGOS PASTORALESFue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad.Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión.Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc.El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004.Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.