Cuaresma en el Año de la Fe

Mons. Carlos Escribano      La ceniza que hemos recibido al iniciar el tiempo de cuaresma, nos recuerda que hemos aceptado comenzar un camino de conversión que nos conduce hasta la Pascua. Camino que, en este Año de la Fe, tiene una especial significación: se convierte, más que nunca, en una preparación para poder acoger el Misterio de la Resurrección de Cristo, el gran acontecimiento sobre el que se funda nuestra fe.

El Papa Benedicto XVI, en su convocatoria para vivir este Año de la Fe, nos recuerda que es necesario conocer mejor  los contenidos de la fe, conocer mejor lo que creemos. Pero a la vez, debemos fortalecer el acto de fe en Dios, y en Cristo, por el que creemos lo que ellos nos han revelado. (Cfr. Porta Fidei nº 10). La intención de fondo del Papa no es sólo animarnos a conocer mejor las cosas de la fe, sino a creer más profundamente en Dios. Porque, antes que el conocimiento de cosas y misterios,  “la fe es decidirse a estar con el Señor para vivir con él” (Porta Fidei nº 10).

Os animo, pues, a vivir esta cuaresma de un modo especial. La Iglesia entera se purifica durante cuarenta días, para poder acoger la grandeza de un don que nos desborda: la Resurrección de Cristo. La fe de los cristianos, la fe de la Iglesia, es la fe en la persona del Resucitado. La fe en Cristo y en Dios no es plena sino haciéndose fe en el Señor que ha vuelto a la vida. Esto nos lleva a creer y esperar en la propia resurrección. Y a valorarla con gratitud: es esta esperanza en la resurrección la que nos libera interiormente del egoísmo y de la idolatría de las cosas de este mundo, nos libera para el amor a Dios y para el amor al prójimo, para la entrega de la vida en la piedad y en el servicio.

La cuaresma se convierte en un tiempo de gracia, de conversión y de reflexión en el que estamos llamados, especialmente este año, a fortalecer el acto de fe por el que hemos consagrado nuestra vida a Dios y hemos aceptado a Jesús como Salvador. Nuestra fe es un acto de plena y consciente libertad, tienen una dimensión personal y otra comunitaria, que comienza en el bautismo y tiene que acompañarnos durante toda la vida, configurando la vida y purificando continuamente nuestro corazón y nuestros sentimientos.

Las prácticas cuaresmales tradicionales, que nos recordaba con fuerza el evangelio del miércoles de ceniza (ayuno, limosna y oración), se convierten en jalón y estímulo a la hora de recorrer este camino penitencial de preparación. Camino penitencial que nos ayudará a dejar atrás el mucho lastre que contamina la autenticidad de nuestra fe, para convertirnos en auténticos discípulos del Señor y veraces testigos del Resucitado.

Os animo a vivir estas semanas con gratitud y sentido cristiano y a participar en los distintos actos que con tal fin se organicen en las parroquias, arciprestazgos y comunidades. Y si lo consideráis oportuno, y con motivo del Año de la Fe, os invito también a participar en unas charlas que impartiré yo mismo, los martes 26 de febrero, 5,12 y 19 de marzo a las 20 horas en la Santa Iglesia Catedral.

  + Carlos Escribano Subías,
   Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.