No hay justicia sin igualdad

Mons. Manuel Sánchez    Celebramos la Campaña de Manos Unidas 2013 cuando nos encontramos sumidos en el bache profundo de la crisis. El egoísmo, la codicia y la falta de solidaridad nos han llevado al despilfarro, a la corrupción a todos los niveles y a gastos superfluos y excesivos para nuestros recursos económicos… Ahora no es difícil que surja entre nosotros la pregunta: ¿No tenemos que ayudar primero a los más cercanos y, cuando no queden necesitados entre nosotros, acudiremos en ayuda de los más lejanos? Para que este planteamiento no nos haga daño pensemos que no son las mismas las necesidades de los cercanos y de los lejanos. Nosotros podemos carecer de algo pero los pobres del Tercer Mundo  carecen de casi todo. La situación entre nosotros, por desesperada que sea, no es comparable a la situación suya. 

Tenemos que agradecer a Manos Unidas que nos recuerde cada año y que nos sensibilice sobre las necesidades de los países en vías de desarrollo y solicite nuestro apoyo para financiar proyectos en África, América, Asia y Oceanía. Como bien sabemos Manos Unidas no da dinero sin más. Financia proyectos elaborados por los que los van a realizar en sus propios países y luego vigila para que se lleven a realidad. Manos Unidas de Mondoñedo-Ferrol se propone financiar un proyecto de renovación de un Hospital rural en Zambia por un importe de 33.382 euros y la mejora de un Centro de rehabilitación de niños con problemas en Gaza (Palestina) por un importe de 25.954 euros. Con la ayuda de Dios, de nosotros depende que se hagan realidad. 

Este año el lema es: “No hay justicia sin igualdad”. Sólo el reconocimiento de la igual dignidad de mujeres y hombres es la base que permite la construcción de un mundo más justo. Nosotros, desde nuestra fe católica, sabemos muy bien que el hombre y la mujer tienen la misma dignidad porque son hijos de Dios; en su diversidad se complementan  y pueden colaborar juntos en cualquier ámbito de la vida. En virtud de su igual dignidad, hombre y mujer tienen los mismos derechos fundamentales, universales e inviolables. Pero hay muchos hombres, y sobre todo muchas mujeres, en el mundo que padecen hambre, analfabetismo, abuso sexual y tráfico de mujeres y niñas. Manos Unidas lucha por acabar con la desigualdad y así colaborar a un mundo más justo. En este sentido favorece la promoción de la mujer y la efectiva complementariedad entre hombres y mujeres. Manos Unidas considera que la educación es imprescindible y tiene mucha razón. La igualdad, que es la base de la justicia, se promueve con una educación centrada en la persona, que ayude a que cada una sea protagonista de su propio desarrollo. “Hombre y mujer –dijo Benedicto XVI en Angola- están llamados a vivir en profunda comunión, en un profundo reconocimiento y entrega de sí mismos, trabajando juntos por el bien común con las características complementarias de lo que es masculino y de lo que es femenino. En un mundo como el actual, dominado por la técnica, se siente la exigencia de esta complementariedad de la mujer, para que el ser humano pueda vivir sin deshumanizarse del todo”. 

Una vez más, seamos generosos en la Campaña contra el hambre. Que la voz de Dios, que nos llega a través de nuestros hermanos más pobres, despierte la caridad y la solidaridad que debe caracterizar a todo cristiano. Desde aquí quiero expresar mi profunda gratitud a las mujeres que trabajan en Manos Unidas de nuestra diócesis y a cuantas personas colaboran con ellas. 

Con mi afecto y mi bendición,

+Manuel Sánchez Monge

Obispo de Mondoñedo-Ferrol

Mons. Manuel Sánchez Monge
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Mons. Manuel Sánchez Monge nació en Fuentes de Nava, provincia de Palencia, el 18 de abril de 1947. Ingresó en el Seminario Menor y realizó luego los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor Diocesano. Cursó Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde obtuvo en 1974 la Licenciatura, con una tesina sobre la infalibilidad del Papa y ,en 1998, el Doctorado con una tesis sobre "La familia, Iglesia doméstica". Fue ordenado sacerdote en Palencia el 9 de agosto de 1970. Fue Profesor de Teología en el Instituto Teológico del Seminario de Palencia (1975), Vicario General de Palencia (1999) y Canónigo de la Catedral (2003). Fue ordenado obispo de Mondoñedo-Ferrol el 23 de julio de 2005.En la Conferencia EpiscopalMiembro de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada desde 2005Desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar