Manos Unidas 2013: No hay justicia sin igualdad

Mons. Eusebio Hernández     En este fin de semana la campaña de MANOS UNIDAS se hace presente en nuestras parroquias y comunidades. Un fin de semana para la reflexión y la colaboración con esta institución que tanto bien realiza. Su lema en este campaña es: NO HAY JUSTICIA SIN IGUALDAD .

La búsqueda de la justicia en el plano social nos debe impulsar a conseguir que desaparezca gradualmente ese abismo intolerable que separa a quienes poseen excesivas riquezas, poco numerosos, de las grandes multitudes de pobres y de los que incluso viven en la miseria.

Benedicto XVI nos decía en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del pasado día 1 de enero: Los focos de tensión y contraposición provocados por la creciente desigualdad entre ricos y pobres, por el predominio de una mentalidad egoísta e individualista, que se expresa también en un capitalismo financiero no regulado.

Junto con este problema, sabemos que la justicia reclama igualdad de oportunidades y consideraciones entre hombre y mujer. Manos Unidas impulsa proyectos educativos y de capacitación profesional que refuerza la dignidad de las mujeres y su presencia en la sociedad. En su encíclicaPacem in terris , el beato Juan XXIII colocó el problema de la emancipación de la mujer en el contexto de las características del tiempo actual, “los signos de los tiempos”. Nos invitó a considerarlo como un problema que toca la dignidad humana.

El beato Juan Pablo II al hablar de la dignidad y el papel de la mujer consagrada, en la exhortación Vita Consecrata , dice: Es obligatorio reconocer igualmente que la nueva conciencia femenina ayuda también a los hombres a revisar sus esquemas mentales, la manera de autocomprenderse, de situarse en la historia e interpretarla y de organizar la vida social, política, económica, religiosa y eclesial (VC 57).

En realidad, éste es el objetivo de todos los esfuerzos de la Iglesia en favor de las mujeres: la promoción de su dignidad humana. La Iglesia proclama la dignidad personal de la mujer en cuanto mujer, una dignidad idéntica a la del hombre. La justicia exige que el hombre y la mujer sean considerados iguales en cuanto a naturaleza y dignidad. Esto constituye el primer paso a realizar para promover su plena participación tanto en la vida eclesial como en la social y pública. La igualdad de la mujer con el hombre debe seguir siendo reconocida, como señaló el beato Juan Pablo II enMulieris dignitatem .

Esta igualdad no debe de ninguna manera oscurecer o ignorar la realidad de que el hombre y la mujer son diferentes. No es uno mejor que el otro, pero tampoco son idénticos. Su complementariedad es un bien preciso para la Iglesia y para la sociedad.

Esta complementariedad asume un rasgo imprescindible cuando se trata de la misión educadora, de la cultura, del mundo sanitario y sobre todo en el promover la defensa de la vida. En todos estos campos la intervención de mujeres preparadas puede dar una gran contribución de sabiduría y moderación, de valentía y entrega, de espiritualidad y fervor para el bien de la Iglesia y de la sociedad.

La mujer, en realidad, posee un genio propio, del que tanto la sociedad como la Iglesia tiene una necesidad vital. No se trata ciertamente de oposición sino de enriquecimiento de la diversidad y complementariedad.

La Iglesia ve en María la máxima expresión del genio femenino y encuentra en ella una fuente continua de inspiración.

Que esta campaña de Manos Unidas nos ayude en nuestra reflexión sobre este tema tan importante para la sociedad y abra la puerta de nuestra generosidad.

Con todo afecto, os bendigo.
+ Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
Acerca de Mons. Eusebio Hernández Sola 202 Articles
Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.