Campaña de Manos Unidas: NO HAY JUSTICIA SIN IGUALDAD

Mons. Juan José Omella       Bajo el lema “No hay justicia sin igualdad”, Manos Unidas celebra en el día de hoy, segundo domingo de febrero, su quincuagésima cuarta Campaña contra el Hambre, dedicada en esta ocasión a hacer frente a las numerosas situaciones de discriminación y de violencia que padecen las mujeres en muchos lugares. 

Manos Unidas señala que la malnutrición afecta a las niñas más que a los niños, y que dos terceras partes de las personas analfabetas del mundo son mujeres. Nos recuerda también que aún hoy en algunos lugares se apalabran matrimonios sin el consentimiento de la mujer, que se les priva del derecho a la herencia y del acceso al crédito y al dinero, incluso al que ellas mismas ganan, y que se ven sometidas a prácticas como la mutilación genital. En general, las mujeres son víctimas de violencia física, sexual y psicológica en mayor medida que los varones.

Manos Unidas trabaja en muchos lugares para solucionar problemas como los citados y para favorecer la igualdad de oportunidades entre los hombres y las mujeres, iguales en dignidad a los ojos de Dios. Por una parte, la problemática de la mujer es tenida en cuenta en todos los proyectos que pone en marcha esta organización; además, dedica algunos de ellos específicamente a las mujeres (setenta de los proyectos financiados en el año 2011 tuvieron este fin, por un importe superior a los cuatro millones de euros): residencias para niñas, microcréditos, talleres de formación, iniciativas orientadas a favorecer la participación de la mujer en la vida social, a hacer frente a las nefastas consecuencias del tráfico de seres humanos, o a prevenir este problema… Manos Unidas ha construido muchas maternidades y ha mejorado la asistencia a los partos en innumerables rincones.

La mejora de la situación de la mujer, en la que trabaja Manos Unidas, repercute positivamente en toda la familia, dado su papel como cuidadora de la salud, de la alimentación y como transmisora de valores. Favorecer a la mujer viene a ser también apoyar la estabilidad familiar, pues ella suele ser el pilar fundamental en el que se asienta ésta, como a su vez la familia es el fundamento social.

Cuando apoyamos a Manos Unidas en su campaña, estamos favoreciendo la puesta en marcha de iniciativas como las que he citado. La colecta de este domingo en todas las comunidades cristianas de España está destinada a esta institución y a la labor que realiza. ¡Que seamos generosos para ayudar a ese fin tan humanitario!

La jornada viene precedida en muchos lugares por un día de oración y de Ayuno Voluntario, en el cual realizamos voluntariamente un ayuno como símbolo de solidaridad con quienes ayunan por necesidad durante todo el año. Es también una invitación a adoptar un estilo sobrio en todo el conjunto de nuestra vida. La misma crisis económica que padecemos en España nos invita también a ser austeros y a estar junto a los que sufren.

El ayuno y la limosna, junto con la oración, son elementos característicos del tiempo litúrgico de la Cuaresma, a cuyas puertas nos encontramos. Pocos medios mejores se me ocurren para acercarnos a la celebración del misterio central de nuestra fe que este volver la mirada hacia los hermanos y hermanas que atraviesan las mayores dificultades, orando por ellos y compartiendo nuestros bienes con ellos.

Entre los materiales que Manos Unidas ha preparado para esta campaña dedicada a la mujer encuentro una cita del Papa Benedicto XVI, pronunciada en 2009, con motivo de su viaje a África, con la cual pongo el punto final a estas líneas: “Mujer y hombre, los dos están llamados a vivir en profunda comunión, en un recíproco reconocimiento y entrega de sí mismos, trabajando juntos por el bien común con las características complementarias de lo que es masculino y de lo que es femenino”.
Con mi afecto y bendición,

+ Juan José Omella Omella
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño
y Consiliario Nacional de Manos Unidas

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire.El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño.Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.