Convertidos a la ortodoxia: Sascha P., Galina G., Slawa D.

Mons. Agustí Cortés    Como siempre ocurre “lo semejante llama a lo semejante”. Esto sirve para lo bueno y para lo malo. La experiencia de conversión que vivió Tatiana Góricheva creó en torno suyo un círculo de intelectuales buscadores de la verdad, que más o menos compartían su misma inquietud y aspiraban a compartir también sus mismos logros. El resultado fue la creación de una especie de “seminario” permanente de diálogo e investigación sobre la búsqueda personal de la fe y de la experiencia religiosa cristiana. Naturalmente, practicado en la clandestinidad. Ella misma confiesa haber sido detenida más de una vez, presionada y amenazada por esa causa. Al ser un grupo abierto y de diálogo libre, en él se podía detectar la presencia de espías de la KGB, que informaban puntualmente a la autoridad de todo lo que allí se hablaba.

Ella misma nos refiere algunas breves historias de conversión. Sascha P. reunía dos cualidades raras en una misma persona: un gran matemático y un poeta reconocido. A los veinte años lee y se entusiasma con Nietzsche y Freud. Pero tres años después empieza una caída en el deterioro personal: bebida, abandono y desinterés. “No sólo yo, dirá Tatiana, sino muchos de entre nosotros recordamos sus largas horas en el velador de un café en silencio y con la mirada fija en el vacío”. Cristo se le aproximó en un marco tantas veces extraño a la fe, sobre todo en una sociedad culturalmente marxista: en una institución psiquiátrica. Allí conoció a cristianos. Lo que descubrió en ellos fue la fuerza del misterio cristiano para recuperar al hombre. No tardó en pedir el bautismo. Se zambulló apasionadamente en las cartas de San Pablo y se dedicó a reunir a grupos de jóvenes con quienes las leía y las comentaba.

Galina G., acabados los cursos de la formación escolar “llegó a persuadirse de que las personas realmente libres y creativas vivían fuera de las estructuras y de los roles sociales”. La búsqueda de esta libertad le llevó a optar por una vida bohemia. Eligió todo “lo alternativo”, buscando la sensación

de libertad absoluta, sea en el amor, en el pensamiento, en la actuación. Una existencia caótica, que acabó en un intento de suicidio. Como Tatiana, la práctica del yoga significó un primer paso de superación: abandono de la bebida, alimentación vegetariana, autocontrol… y “contemplación orgullosa del ‘sucio’ mundo que le rodeaba”. Siguiendo una recomendación del yoga, entró en un templo cristiano “para sentir las energías divinas”. La oportunidad de incorporarse a un coro femenino de la Iglesia y la recitación de las oraciones más profundas, sirvió para que descubriera que el hinduismo y el yoga son “como un jardín de infancia” (podríamos decir nosotros “como un invernadero”): la fe cristiana, que incorpora la Cruz como vía de plenitud de amor, es cercana y realista, camino de libertad y felicidad concreta.

Slawa D. era un sociólogo de prestigio internacional. Pero, como ocurre tantas veces, cuando alguien está inmerso en compromisos impuestos y sometido a la esclavitud de “lo políticamente correcto”, llevaba una doble vida. Una cosa era lo que decía en público, aunque fuera en nombre de la ciencia, y otra lo que de noche, en la clandestinidad y entre amigos, confesaba. En un momento dado comprendió que aquello no funcionaba. La invasión de Checoslovaquia, ocasionó que pusiera el carnet del partido sobre la mesa. Perdió trabajo y amigos, mientras acumulaba odio a todo y a todos. Fue su esposa, mujer callada y tímida, quien le abrió los ojos a la fe. Un día le confesó a Tatiana: “Veo lo hermoso que es el rostro de la persona humana cuando reza”.

Quienes conscientemente estamos del lado de acá de la fe, no sabemos cuáles son los caminos que sigue Cristo para llegar a las personas. Casi siempre nos equivocamos.

† Agustí Cortés Soriano

Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Mons. Agustí Cortés Soriano
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Nació el 23 de octubre de 1947 en Valencia.Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Valencia. Se licenció en teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. En 1993 se doctoró en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1971. En su ministerio sacerdotal, entre 1972 y 1974, fue vicario en Quart de Poblet; de 1973 a 1984, capellán del Colegio San José de la Montaña de Valencia; de 1974 a 1976, párroco de Quart de Poblet y profesor en la Instituto Luis Vives de Valencia; de 1976 a 1978, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil; el año 1978, vicario de San Antonio de Padua de Valencia; de 1978 a 1984, secretario particular del que entonces era arzobispo de Valencia, Mons. . Miguel Roca Cabanellas; de 1986 a 1997, rector del Seminario Metropolitano de Valencia; de 1997 a 1998, canónigo penitenciario de la catedral de Valencia, y entre 1990 y 1998, profesor de teología en la Facultad Teológica, en el Instituto Teológico para el matrimonio y la Familia y al Instituto de Ciencias Religiosas de Valencia. Fue nombrado obispo de Ibiza el 20 de febrero de 1998 y recibió la ordenación episcopal el 18 de abril de 1998.El 12 de septiembre de 2004 inició su ministerio como primer obispo de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en la catedral de San Lorenzo de Sant Feliu de Llobregat.En la CEE es vicepresidente de la Comisión episcopal de seminarios y Universidades y presidente de la Subcomisión de Universidades.En la Conferencia Episcopal Tarraconense es el obispo delegado de la Pastoral Familiar y, desde la reunión de los obispos catalanes el pasado 30 de septiembre y 1 de octubre de 2008, encargado del Secretariado Interdiocesano de Pastoral de Santuarios, peregrinaciones y turismo de Cataluña y las Islas.