Justicia e igualdad

Mons. Joan Piris      Ante los retos de la secularización y la urgencia del diálogo entre culturas y religiones en favor de una humanidad más fraterna, los cristianos sabemos que hay que dar testimonio de una espiritualidad que no es subjetivismo superficial o intrascendente, sino una espiritualidad encarnada, al estilo evangélico, que une profundamente la profesión personal de fe (creer), con la vivencia comunitaria de la fe (vivir y celebrar) y con su profesión pública. Por eso estamos insistiendo mucho este Año de la Fe en la necesaria calidad espiritual y evangélica de todo lo que hacemos. Os lo he presentado como una prioridad para todos en el Mensaje del inicio de curso y ahora quiero recordarlo situando la CAMPAÑA de “MANOS UNIDAS” de 2013.

Se nos hace una fuerte llamada a las conciencias con el lema “No hay justicia sin igualdad”. Es como decir que se impone un cambio de orden moral… ¿Cómo callar frente al drama persistente del hambre y de la pobreza extrema en una época en la que la humanidad posee como nunca los medios para un reparto equitativo? Sabemos que la injusticia puede generar fácilmente violencia, y el camino de la PAZ está claro que debe pasar necesariamente por la no violencia.

Recordemos que, cuando en el evangelio de Juan se quiere hablar del mundo en sentido negativo, se denuncian formas de vida donde unos pocos lo tienen todo y la mayoría muy poco; donde la comodidad de unos pocos se consigue sobre el hambre de muchos; donde libertad, igualdad, justicia… sólo son palabras que tapan esclavitudes, injusticias y opresiones, un mundo en el que, para demasiadas personas, es más frecuente la tristeza que la felicidad.

¿Queremos hacer algo para cambiar este mundo? Nunca como ahora se ha hablado tanto de “valores”, pero los medios de comunicación nos hacen ver la situación de millones de personas que sufren las consecuencias del pecado del mundo: se sigue vendiendo armamento a países en guerra o dictaduras; hay bastantes científicos trabajando en investigación militar y no tantos dedicados a buscar mejores condiciones de vida para la humanidad … En el fondo hay una gran falta de ética, una fuerte ruptura de principios, da la impresión de que hemos perdido los cimientos. Hay que recuperar las prioridades y el sentido de las cosas. No basta buscar sólo soluciones económicas a la crisis.

Jesús nos dice: “Vosotros, buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura” (Mt 6,33). Éste es el camino y sobre este fundamento seguimos dando esperanza, una virtud cuyo valor teologal no podemos perder ni confundir con fáciles optimismos. La esperanza cristiana nos da motivos para confiar y para luchar mirando con ojos de largo alcance todo aquello que nos rodea. Y también la mano amiga (Manos Unidas) que acerca el propio corazón al que sufre buscando la mejor manera de levantarlo de su postración: esto es también Evangelio.

Contribuyamos generosamente a eliminar la violencia del hambre con obras de amor y de justicia en favor de los más pobres. Esta campaña es una nueva oportunidad.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia.En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984.CARGOS PASTORALESHa sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste.El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año.El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesisOTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.