No hay justicia sin igualdad

Mons. Barrio    Queridos diocesanos:

Manos Unidas llama nuestra atención sobre la situación actual comunicándonos que según sus informes “constatan que todavía 1.300 millones de personas siguen viviendo en situación de pobreza extrema en todo el mundo y casi 850 millones pasan hambre, mientras las desigualdades dentro y fuera de los países continúan aumentando”. Esto nos exige vivir de manera coherente con el objetivo de luchar contra el hambre y la pobreza en el mundo, guiándonos por valores irrenunciables como son la solidaridad y la justicia.

Hay que dar pasos a un nuevo modelo de vida que supone una educación, una cultura y una religiosidad para frenar el proceso de despersonalización que padecemos. Conseguir este objetivo no es fácil pero sin embargo no es imposible. La presente crisis supone una oportunidad para todos los que formamos esta comunidad global, y que hemos de asumir las propias responsabilidades ante nuestros semejantes, sabiendo que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial, la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios1.

Es inútil afirmar que “ser numerosos significa ser pobres”, y es necesario en cambio hacer los esfuerzos necesarios para garantizar una adecuada distribución de la riqueza, y mecanismos de comercio justo. “La religión como poderosa fuerza espiritual para sanar las heridas de conflictos y divisiones, debe dar su contribución característica a este respecto, especialmente a través de la obra de formación de las mentes y de los corazones, de acuerdo con la idea de persona humana”2. Ni los pueblos ni sus gobernantes pueden mirar exclusivamente hacia las propias fronteras, inhibiéndose a una cooperación multicultural.

“En muchos países pobres persiste, y amenaza con acentuarse, la extrema inseguridad de vida a causa de la falta de alimentación: el hambre causa todavía muchas víctimas entre tantos Lázaros a los que no se les consiente sentarse a la mesa del rico epulón, como en cambio Pablo VI deseaba. Dar de comer a los hambrientos (cf. Mt 25,35.37.42) es un imperativo ético para la Iglesia universal, que responde a las enseñanzas de su Fundador, el Señor Jesús, sobre la solidaridad y el compartir. Además, en la era de la globalización, eliminar el hambre en el mundo se ha convertido también en una meta que se ha de lograr para salvaguardar la paz y la estabilidad del planeta. El hambre no depende tanto de la escasez material, cuanto de la insuficiencia de recursos sociales, el más importante de los cuales es de tipo institucional” 3.

Justicia e igualdad

La doctrina de la Iglesia defiende que “el hombre y la mujer son creados, es decir, queridos por Dios: por una parte en una perfecta igualdad en tanto que personas humanas, y por otra en su ser respectivo de hombre y de mujer.

Ser hombre y ser mujer es una realidad buena y querida por Dios: el hombre y la mujer tienen una dignidad que nunca se pierde, que viene inmediatamente de Dios su creador. El hombre y la mujer son, con la misma dignidad, imagen de Dios” 4. Esto exige el respeto a la persona humana, pues cada uno «sin ninguna excepción, debe considerar al prójimo como otro yo, cuidando, en primer lugar, de su vida, y de los medios necesarios para vivirla dignamente»5. Es imprescindible tomar conciencia de la igualdad de todos los seres humanos pues tenemos un mismo origen, una misma naturaleza, y estamos llamados a la vida eterna; por lo mismo, tenemos la misma dignidad y los mismos derechos 6. En la vida real existen una serie de diferencias producidas por las diferentes capacidades y otras circunstancias como el origen familiar, el lugar de nacimiento, las estructuras sociales, etc. La justicia social reclama, desde la igualdad de todos los seres humanos, el que todos y cada uno tengamos la misma igualdad de oportunidades, a pesar de las desigualdades con las que partimos. Existen otras desigualdades fruto de los sistemas políticos y económicos que generan estructuras injustas. Estas diferencias inadmisibles «se oponen a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y también a la paz social e internacional»7.

 

Nuestro convencimiento de que el hombre es imagen de Dios y de la trascendencia de la persona orienta la presencia y el compromiso social cristiano. Sabemos que el pecado está en la base de todos los males que aquejan a la sociedad. Nada que afecte a los demás a nosotros nos puede ser ajeno. En este sentido el rostro desfigurado en nuestros hermanos ha de llevarnos a dar la respuesta adecuada. En este Año de la Fe hemos de redescubrir la dimensión social de nuestra fe tanto personal como eclesialmente. Este compromiso liberador es una de las condiciones de credibilidad de la fe cristiana en el mundo actual en que no se respeta la igualdad entre el hombre y la mujer.

 

Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela

 

1Párrafo 1. Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

 2XXXIV Conferencia de la FAO, 22 de nov. 2007

 3BENEDICTO XVI, Caritas in veritate, 27.

4Catecismo de la Iglesia Católica, nº 369.

5Gaudium et spes, 27.

6Cf. Ibid. 29.

 7Ibid. 

Mons. Julián Barrio Barrio
Acerca de Mons. Julián Barrio Barrio 133 Artículos
D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).