LIV Campaña de Manos Unidas: No hay justicia sin igualdad

Mons. Carlos Escribano       Cincuenta y cuatro años de lucha contra el hambre y la pobreza en el mundo. Ese es el reto de esta ONG católica de voluntarios, presente en nuestras diócesis, que nos ayuda a recordar la importancia de abrir nuestros corazones a las necesidades de los más pobres y prestarle nuestra ayuda y apoyo económico.

La Campaña de Manos Unidas de este año tiene una doble particularidad: por un lado es la Campaña que se desarrolla dentro del Año de la Fe; por otro está el que la vamos a celebrar, de nuevo, en un contexto de profunda e hiriente crisis económica que afecta muchas familias cercanas a nosotros.

En primer lugar, vivir la jornada de Manos Unidas en el Año de la Fe, puede ser una magnífica oportunidad para redescubrir la intensa relación que existe entre la fe y la caridad, de modo que “el amor al prójimo ya no sea un mandamiento por así decir impuesto desde fuera, sino una consecuencia que se desprende de la fe, la cual actúa por la caridad” (Deus Caritas est, nº31).

La fe nos hace reconocer en el rostro de nuestros hermanos que piden nuestro amor, el rostro mismo de Cristo resucitado, que ya nos advirtió que cuando atendiésemos a nuestros hermanos necesitados, era a Él a quién cuidábamos (Cfr. Mt 25,40).

En segundo lugar, es verdad que es mucha la gente que está sufriendo en nuestro entorno y en nuestras familias y eso está suponiendo, en muchos casos, un fuerte esfuerzo económico. Pero, a pesar de la crisis, no hay que olvidar a la gente de otros países mucho más pobres que el nuestro, que no sólo atraviesan por una dificultad momentánea, sino que están sumidos en una pobreza endémica que les impide salir del subdesarrollo, con lo que esto implica. La Campaña de Manos Unidas, viene a recordarnos nuestro compromiso con ellos.

El lema de la Campaña de este año, “no hay igualdad sin justicia”, nos sumerge en el tema de la promoción de la mujer, ya que en muchos lugares del mundo esta se ve relegada a una situación indigna por un trato desconsiderado e injusto hacia ella. La doctrina de la Iglesia nos recuerda que: “El hombre y la mujer tienen la misma dignidad y son de igual valor,no sólo porque ambos, en su diversidad, son imagen de Dios, sino, más profundamente aún, porque el dinamismo de reciprocidad que anima el « nosotros » de la pareja humana es imagen de Dios”. (Compendio Doctrina Social de la Iglesia nº 111). “Sólo el reconocimiento de la dignidad humana hace posible el crecimiento común y personal de todos (cf. St 2,19). Para favorecer un crecimiento semejante es necesario, en particular, apoyar a los últimos, asegurar efectivamente condiciones de igualdad de oportunidades entre el hombre y la mujer, garantizar una igualdad objetiva entre las diversas clases sociales ante la ley”. (Compendio DSI nº 145).

Los proyectos asignados a nuestra diócesis en esta Campaña van en esa dirección. Son dos actuaciones en dos estados del sur de la India, Tamil Nadu y Karnataka, destinadas a la atención, capacitación y promoción de la mujer. Los proyectos se desarrollan en zonas rurales y pobres de la India, donde el papel y la dignidad de la mujer están muy menoscabados. Nuestra respuesta madurada y generosa a esta petición de Manos Unidas, se puede convertir en una profesión, con las obras, de nuestra fe en Cristo Jesús y en los contenidos de la misma, que nos recuerdan la igual dignidad de todas las personas humanas creadas a imagen y semejanza de Dios.

No quiero concluir estas líneas, sin dar las gracias a nuestra delegada diocesana y a todos los voluntarios de la delegación que colaboráis  en hacer posible, un año más, esta benemérita Campaña. Muchas gracias por vuestro trabajo desinteresado y, a todos, por vuestra generosidad.

+ Carlos Escribano Subías,
 Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
Acerca de Mons. Carlos Escribano Subías 175 Artículos
Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.