Signo vivo de la presencia de Cristo resucitado

Mons. Barrio     Queridos Miembros de la Vida Consagrada:

En esta jornada me dirijo a vosotros compartiendo, en este Año de la Fe, que creer es fiarse por completo  de la fidelidad de Dios, de su amor inquebrantable y de su perdón, y sentirse “en un crescendo continuo, en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios”1. Así, “la puerta de la fe” (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida”
2.
 
Cristo, referencia fundamental

Dice un proverbio: “El ave canta aunque la rama cruja, porque
conoce lo que son sus alas”. Es necesario fortalecer las alas de la vida espiritual.

Y para ello considero que hemos de tener unas referencias claras que nos
ayudarán a superar las dificultades, reavivando el propio carisma. La referencia fundamental es Cristo, Palabra y gracia del Padre, el tesoro escondido, la perla preciosa por la que merece la pena venderlo todo. Es lo mejor que se nos ha dado, y lo mejor que podemos ofrecer a los demás. De Cristo podemos fiarnos (cf. 2Tim 1,12). “La Iglesia cree que Cristo, muerto y resucitado por todos, da al hombre luz y fuerzas por su Espíritu, para que pueda responder a su máxima vocación, y que no ha sido dado a los hombres bajo el cielo ningún otro hombre en el que haya que salvarse”3. El proceso de conocer a Cristo para amarle y seguirle radicalmente al servicio del Reino de Dios se percibe claramente en las múltiples formas de la Vida Consagrada, trasluciendo que los consagrados son “signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo”. 

Vida desde la gratuidad

Otra referencia es un estilo sereno de vida desde la gratuidad donde se reconoce la benevolencia y  la bondad de Dios, y que pide horas prolongadas de silencio y comunión más allá de lo exigido por la norma o lo establecido. Esta vida en el tiempo se abre a una plenitud que va más allá de la historia de los hombres y que conduce a la comunión eterna con Dios. Jesús no se presenta a la mujer samaritana simplemente como aquel que da la vida sino
como el que da la “vida eterna” (Jn 4,  14). “El don de Dios que la fe hace
presente, no es simplemente la promesa de unas mejores condiciones de vida en este mundo, sino el anuncio de que el  sentido último de nuestra vida va más allá de este mundo y se encuentra en aquella comunión plena con Dios que esperamos en el final de los tiempos. De este sentido de la vida humana más allá de lo terrenal son particulares testigos en la Iglesia y en el mundo cuantos el Señor ha llamado a la vida consagrada, una vida que, precisamente porque está dedicada totalmente a él, en el ejercicio de la pobreza, la castidad y la obediencia, es el signo de un mundo futuro que relativiza cualquier bien de este mundo”4.

Sentido de pertenencia a la Iglesia

Una tercera referencia es el sentido de pertenencia a la Iglesia. Sólo
dentro de la iglesia, dejándose poseer y hacer por la vida de fe y la vida interior de la iglesia, el miembro de vida consagrada llega a descubrir realmente a Cristo y puede actuar en su nombre. Sin duda, la experiencia más intensa capaz de afrontar el impacto de la fe es la de que también otros creen, la de que yo como creyente no soy el individuo, sino el miembro de una comunidad creyente. Esto nos evita quedarnos a la dura intemperie de un mundo cuyos criterios no son los de Dios, por eso Jesús nos recuerda que estamos en el mundo pero que no somos del mundo. 

Sentíos orgullosos del amor de Dios que ha sido derramado en
vuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado. Es posible que
tengáis la sensación de que algunas ramas en que os apoyáis, crujen y esto
puede llevar a minar la confianza en el Señor. Dios es el podador que cortará
esas ramas para que surjan unas nuevas resistentes que florezcan y den fruto.
Es oportuno recordar la promesa de Cristo a quienes lo han dejado todo,
garantizando recibir ya aquí el ciento por uno y después la vida eterna que da
significado pleno a la muerte y por tanto ilumina la peregrinación en este
mundo (Cf. Mc 10,28-30). También los apóstoles en la travesía del lago tuvieron miedo. Y Pedro  al sentir la fuerza del viento en medio del lago, gritará: “Señor, sálvame”. Jesús le contestará: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?” (Mt14,30). Ciertamente siempre tenemos necesidad de que el Señor nos aumente la fe, una fe profesada y vivida para testimoniar a Cristo y anunciarlo al mundo.

Exhortación final

 Queridos consagrados, habéis inscrito vuestros nombres en el
nombre de Dios y esto es la vida verdadera. Alegraos de vuestra llamada a la
Vida Consagrada que da sentido a vuestra vida. Seguid amando a nuestra
Iglesia diocesana, enriqueciéndola con vuestros carismas y ofreciéndole una
dimensión más universal. Os manifiesto mi agradecimiento, saludándoos con
todo afecto y bendiciéndoos en el Señor,

+Julián Barrio Barrio

Arzobispo de Santiago de Compostela

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).