Campaña contra el Hambre de Manos Unidas

Mons. Ginés García      Cada año, por estas fechas, se nos interpela a mirar más allá de lo que nos rodea, incluidos los propios problemas. Estamos invitados a mirar al mundo entero para descubrir tantas realidades de pobreza que existen y que apelan a nuestra responsabilidad y solidaridad. La llamada se la debemos a Manos Unidas, verdadero estandarte de la caridad cristiana.

  La campaña de Manos Unidas, gracias a Dios, se han convertido en una presencia habitual en cada una de las iglesias particulares de España, y no sólo en la Iglesia, sino en toda la sociedad. Manos Unidas es una marca registrada en la conciencia de muchos, y un ejemplo para hacer del mundo una gran familia donde haya lugar y dignidad para todos.

  Este año, no quiero silenciar una tentación que puede estar, y de hecho está, en muchos. Me refiero a la tentación de pensar que bastantes dificultades tenemos nosotros como para pensar en las de los demás. Primero hemos de dar para los de cerca, dicen algunos. Caer en esta tentación sería una verdadera injusticia. Si es cierto que entre nosotros hay muchos hombres y mujeres, familias enteras que viven en la pobreza a causa de la crisis, no es menos verdad que el corazón del hombre no tiene límites,  por eso ha de mirar también a aquellos que viven en una crisis permanente, a los que no tienen nada para vivir. Mirar a los de alrededor y olvidar a los pobres del mundo es un gesto de egoísmo, aunque se cubra y quiera justificarse con la idea de una caridad para los que están cerca. La caridad cristiana no sabe de fronteras, todo el mundo es mi pueblo o mi ciudad.

  Con esto, quiero hacer una llamada a abrir las puertas de nuestra cercanía y solidaridad a todos, también a los que viven y mueren en lo que llamamos tercer mundo. Para un cristiano el mundo es una gran fraternidad, hermanos son los que están cerca y hermanos son los de lejos.

  Este año, Manos Unidas nos recuerda que “no hay justicia sin igualdad”. No podemos pensar en un mundo justo basado en la desigualdad que levanta muros y margina. La discriminación en razón de la raza, el color de la piel, el sexo o la religión están a la base de la violencia que azota al mundo y de la marginación que hace ricos y pobres, buenos y malos.

  El ser humano es digno por el hecho de serlo. El respeto a esta dignidad exige de nosotros el rechazo de cualquier discriminación. Es necesario mirar a los ojos a tantos hombres y mujeres que en todo el mundo viven en condiciones infrahumanas. La igualdad no es la conquista de una ideología o época de la historia, sino que está en el origen mismo de la humanidad.

  Manos Unidas trabaja cada día del año por este fin. Es la voz necesaria que toca a las conciencias para hacernos conscientes de la realidad de injusticia que la pobreza genera en el mundo, al tiempo que nos recuerda que hemos de exigir de los poderes públicos y del Capital la igualdad y el derecho de todos a gozar de los bienes de la tierra. En este sentido, es fundamental la educación de niños y jóvenes que han de tomar la antorcha del futuro.

  Manos Unidas en esta diócesis de Guadix demuestra cada año que con lo pequeño podemos hacer obras grandes, pues lo importante es el corazón y la decisión de trabajar por los demás. Desde aquí quiero reconocer el trabajo y la dedicación de voluntarios y donantes. Los animo a todos a seguir trabajando contra la pobreza.

  Este año hemos, con la ayuda de Dios y la generosidad de todos, llevaremos adelante dos proyectos: un almacén de grano para mantenimiento de un Internado en Maharashtra (India), y la reducción del hambre y la pobreza entre familias indígenas de San Martín (Guatemala).

  ¡El amor es sumamente hábil, la caridad es ingeniosa!, dice San Juan Crisóstomo. Que nuestra caridad demuestre a todos los hombres que Dios los ama.

  Con mi afecto y bendición.

+ Ginés García Beltrán

 Obispo de Guadix

Mons. Ginés García Beltrán
Acerca de Mons. Ginés García Beltrán 70 Articles
S. E. R. Mons. Ginés Ramón García Beltrán, nació en Lorca (Murcia), siendo natural de Huércal-Overa (Almería), el día 3 de octubre de 1961. Después de cursar estudios de Enseñanza Media en el Instituto de Huércal-Overa de 1975 a1979, ingreso en el Seminario Conciliar de San Indalecio, de Almería. Cursó estudios de Teología en la Facultad de Teología de la Compañía de Jesús en Granada. Tras obtener la graduación de Bachiller en Teología en 1984, es ordenado sacerdote el 20 de septiembre de 1985.Licenciado en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma en 1986. En 1987 cursó estudios de doctorado en Derecho Canónico en la misma Universidad, y especialización en derecho matrimonial en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.Ha desempeñado el ministerio sacerdotal como párroco de Mojácar (1987-1989), Rioja (1993-1994), «Santa María de los Ángeles», de la Capital (1994-996). Capellán de las Religiosas de la Inmaculada Niña «Divina Infantita» (1993-1994) y de las Religiosas Siervas de los Pobres, Hijas del Sagrado Corazón de Jesús (1990-1992 y 2004 -2005). Arcipreste en la Capital (1994-1996). En 1996 Mons. D. Rosendo Álvarez Gastón le nombra Vicario General y Moderador de Curia, cargos en los que es confirmado en 2002 hasta 2005, por Mons. Adolfo González Montes, quien le nombra Canónigo Doctoral en 2003. Administrador parroquial de La Cañada y Costacabana (2005-2006); y de nuevo párroco de la importante parroquia de San Sebastián de la Capital de Almería, desde 2006.De 1989 a 1992 ejerció como Vicerrector del Seminario, Formador y Director espiritual en los Seminarios Mayor y Menor de Almería. Defensor del Vínculo y Promotor de Justicia (desde 1989). Delegado Episcopal en el Colegio Diocesano de San Ildefonso (1991-1994). Profesor (desde 1990) y Rector en el «Instituto Teológico San Indalecio» para la formación teológica y pastoral diocesana (1993-1997). Delegado Episcopal del IV Sínodo Diocesano (1996-1999). En el «Centro de Estudios Eclesiásticos» del Seminario Conciliar (afiliado a la Facultad de Granada) ha sido Jefe de Estudios (1996-2003), Profesor de Teología (1997-2003), y es actualmente Profesor Ordinario de Derecho Canónico (desde 2005). En el «Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Almería» (adscrito a la Universidad Pontificia de Salamanca), ha sido Profesor de Derecho Canónico y Síntesis teológica (2007-2008).Entre otros cargos que ha desempeñado, el Obispo de Guadix fue durante años Profesor de Religión en diversos Institutos de Enseñanza Media (1989-1994). Responsable de Formación Espiritual de grupos de matrimonios. Como miembro del Tribunal Eclesiástico, ha sido en diversas causas Juez instructor y «ad casum»; entre ellas en la Causa de los Mártires de Almería (2003). Representante del Obispado de Almería en Unicaja (2001-2007). Miembros del Consejo Presbiteral (1995-2006), Consejo Pastoral Diocesano (1995-2006), Colegio de Consultores (desde 1995), Consejo Diocesano de Asuntos Económicos (2003-2005) y Consejo Diocesano de Arte y Patrimonio (1997-2005).El 3 de diciembre Su Santidad el Papa Benedicto XVI nombró a Mons. Ginés Ramón García Beltrán como nuevo obispo de Guadix. El 27 de febrero de 2010 fue consagrado obispo en la Plaza de Las Palomas, de la ciudad accitana.En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Permanete y Presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, desde el 12 de marzo de 2014. Anteriomente había sido miembro de la CEMCS y de la Comisión Episcopal de Patrimonio, desde 2010 a 2014.En la Asamblea de Obispos del Sur de España es el Obispo delegado para los Medios de Comunicación Social.El 13 de julio de 2016 fue nombrado miembro de la Secretaría para la Comunicación de la Santa Sede.