Por la dignidad de la persona: igualdad, justicia – Campaña contra el Hambre 2013

Mons. Jesús Murgui      En una época en la que, por circunstancias bien sabidas por todos, vivimos inmensamente pendientes de las crisis en las que nos encontramos, suena como un oportuno aldabonazo la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas. 

Caer en la cuenta de cómo están tantos hombres y mujeres, niños y
adultos de esta tierra; volver a enterarnos que muchos no luchan por el
futuro, sino por el más inmediato y crudo presente, por el hoy en el que hay
que, sencillamente, sobrevivir, comer. Pensarlo, estremece.

Siempre me ha impactado recordar la historia de Manos Unidas, los
comienzos de aquellas mujeres cristianas de nuestro país que con gran
visión y coraje, pusieron los cimientos de un Movimiento de la Iglesia
Católica que refleja y acoge el compromiso de tantos cristianos,
especialmente mujeres, comprometidos en erradicar tanta miseria, tanta
hambre, fruto de siglos de desigualdades, explotaciones, abusos
escandalosos, injusticias horrendas.

Es verdad que lo más conocido es la aportación económica que se
hace en la Campaña contra el Hambre, especialmente en las celebraciones
litúrgicas del próximo fin de semana del 9 y 10 de febrero y el día del
Ayuno voluntario, o las cenas solidarias ya tan extendidas en tantas
parroquias y comunidades cristianas, pero si importante es la aportación
económica tan generosa como podamos, mejor si va unida a privaciones o
formas de ayuno convertidas en limosnas vividas solidariamente por
quienes no hacen ayuno voluntario sino obligado, si importante es todo
esto, no es menos la concienciación que la Campaña comporta, fin también
del Movimiento Manos Unidas que pretende transformar una realidad sangrante y cuya palanca de cambio es no sólo medios materiales sino una
mentalidad nueva, transformadora de un mundo injusto, cuajado de
desigualdades clamorosas.

Os animo, precisamente en el Año de la Fe, de una fe con obras, a
ayudar, a concienciarnos de que trabajamos por el bien del ser humano,
como cristianos, desde el altísimo concepto que tenemos de la dignidad de
la persona, cuya vida es don de Dios.

Impliquémonos en la Campaña de Manos Unidas que, entre otras
grandes líneas de actuación en los países más pobres, prioriza el facilitar
medios para la formación entendiendo que ésta es la vía más decisiva para
promover una vida digna y romper el círculo de la injusticia y la pobreza.
Mi palabra, también, de gratitud y de ánimo a todo  el colectivo de
Manos Unidas de nuestra Diócesis de Orihuela-Alicante. Vuestro
compromiso nos honra; precisamente en medio de una  crisis que nos
golpea tan cerca nos recordáis el grito de quienes nada tienen. Y en el Año
de la Fe, de una fe con obras. 

+ Jesús Murgui Soriano
Obispo de Orihuela-Alicante

Mons. Jesús Murgui Soriano
Acerca de Mons. Jesús Murgui Soriano 135 Articles
Mons. D. Jesús Murgui Soriano nace en Valencia el 17 de abril de 1946. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1969 y obispo desde el 11 de mayo de 1996. Estudió en el Seminario Metroplitano de Moncada (Valencia) y está licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctorado en esta misma materia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.CARGOS PASTORALESFue coadjutor entre 1969 y 1973 y párroco, en distintas parroquias de la archidiócesis de Valencia, entre 1973 y 1993, año en que es nombrado Vicario Episcopal. Fue Consiliario diocesano del Movimiento Junior entre 1973 y 1979 y Consiliario diocesano de jóvenes de Acción Católica de 1975 a 1979.Fue nombrado Obispo auxiliar de Valencia el 25 de marzo de 1996, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de mayo de ese mismo año. Entre diciembre de 1999 y abril de 2001 fue Administrador Apostólico de Menorca.El 29 de diciembre de 2003 fue nombrado Obispo de Mallorca, sede de la que tomó posesión el 21 de febrero de 2004. El 27 de julio de 2012 se hizo público su nombramiento como Obispo de Orihuela-Alicante. El sábado 29 de septiembre de 2012, tomó posesión de la nueva diócesis.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Cargo que desempeña desde el año 2005. Anteriormente, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral desde 1996 a 1999 y de la Comisión Episcopal del Clero desde 1999 a 2005.